Escuchar

El hijo/a de Dios no vive por el impulso de sus emociones, sino en base a convicciones firmes y justas que provienen de la Palabra de Dios. Los estándares de Dios son completamente diferentes, y en muchas ocasiones divergentes y hasta contradictorios, a los que imperan en este mundo. Esta paradoja nos lleva a vivir situaciones de intenso conflicto, pero si al final vence la Palabra de Dios, entonces se evidencia lo que Jesús declaró: “mi reino no es de este mundo”. Por eso el apóstol Pablo nos llama a vivir sobria, justa y piadosamente. Tito 2:1-15.