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Artemas, Tíquico, Zenas, ¿te resultan familiares estos nombres? Pues aunque así no sea, fueron hombres de gran valía que sin duda dejaron una profunda huella en la Iglesia de su generación. Ellos, al igual que Pablo, Apolos, Timoteo o Tito, fueron hombres que entendieron y encarnaron las palabras de Jesucristo, que “mejor es dar que recibir”. Y es que todo auténtico hijo de Dios vive sirviendo como lo hizo el mismo Jesús. Tito 3:12-15