¿Se preocupaba Jesús por lo que la gente pensara de Él? ¿Realmente le interesaba a Jesús la opinión que tuvieran otros de su persona? El Señor le plantea una pregunta a sus discípulos que todos haríamos bien en preguntarnos también. El intrépido Pedro respondió a la cuestión, pero ¿comprendemos cavalmente las implicaciones que tiene la declaración que hizo Pedro? Abramos bien nuestros oídos a esta respuesta que es trascendental para nosotros hoy. Marcos 8:27-30.

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