Nos acercamos en este pasaje al momento cumbre en la vida y ministerio de Jesús. Él se encamina con decisión afirmando su rostro para ir a Jerusalén, en el que sería su último viaje. Mientras tanto, los discípulos le siguen con temor y corazones titubeantes llenos de ideas muy alejadas del corazón del Maestro. Contemplamos así a Jesús cumpliendo una vez más con su sagrada misión. ¿Dónde podemos encontrar la esencia de la genuina grandeza? Marcos 10:32-45.

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