Los fariseos y los herodianos eran facciones políticas y culturales completamente antagónicas que se aborrecían mutuamente y sin embargo, aquí los vemos unidos para ir contra Jesús. Su actitud es completamente normal ante la llegada de Jesús como Señor y Príncipe investido de poder y amenazando sus posiciones de privilegio entre el pueblo. Pero nosotros, no somos muy diferentes a los fariseos y los herodianos. Mc 12:13-17.

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