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ORO, INCIENSO Y MIRRA

¿Qué ocurriría si se apagaran las luces de las calles, no hubiera ningún tipo de regalo, desaparecieran nuestros seres queridos o dejaran de escucharse las canciones? ¿Seguiría siendo una Feliz Navidad? Cristo es suficiente para que nos gocemos. Los sabios de Oriente lo entendieron y emprendieron un largo viaje para adorar al Niño que habría de ser Rey, Sacerdote y Salvador de su pueblo. Mt. 2:10-11