Tras la muerte de Jesús, los discípulos estaban encerrados por miedo a los judíos. Temían a los hombres, a los sufrimientos, a la pérdida, a la vergüenza, al rechazo y en última instancia, a la muerte. Y es que la falta de fe se exterioriza en miedo. Un temor que nos lleva a huir y escondernos, como ellos hicieron. Juan 20:19.

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