Close
Log In using Email

UNA VISIÓN TRANSFORMADORA

Existe un principio espiritual muy claro que la Biblia nos muestra en repetidas ocasiones. Tenemos la tendencia a parecernos a aquellos que admiramos y a aquellos con quienes pasamos más tiempo. Es algo que ocurre de manera casi involuntaria e inconsciente. Indefectiblemente los hijos se parecen a sus padres, no solo físicamente, sino también en el carácter, en las costumbres, en la manera de hablar y hasta en la forma de relacionarse con los demás. En el mundo del espíritu es exactamente igual. A medida que pasamos más tiempo contemplando la belleza de nuestro Dios, esa contemplación nos va transformando desde el interior de manera progresiva pero inexorable a la misma imagen del hombre perfecto: Jesucristo. 2 Corintios 3:18.