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    BRILLANDO EN LA NOCHE DEL MUNDO 6 | MENE TEKEL UPARSIN

    Llegó el día que Nabucodonosor había visto en su sueño profético muchos años atrás, demostrando así que Dios tiene dominio sobre los reinos de los hombres. Estamos en los días del reinado de Belsasar, descendiente de Nabucodonosor (posiblemente su nieto) y ya va a caer la cabeza de oro de la gran estatua. Este Belsasar ni conocía al profeta Daniel, ni al Dios de Daniel. Este detalle aparece claramente en el relato del texto para hoy. Con una soberbia indescriptible y con menosprecio de las cosas sagradas, este necio ensoberbecido pide que le traigan los vasos de oro, de plata y de bronce que su abuelo trajo del templo de Jerusalén. En su borrachera indecente bebe él y sus invitados menospreciando así al Dios del cielo. Pero Dios sigue teniendo la autoridad y el control de la situación y los días de Belsasar han llegado a su triste final. Daniel 5.