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En estos días de Navidad queremos comer, cantar, hacernos regalos y celebrar, pero queremos hacerlo desde el gozo de la salvación. Difícilmente vamos a entender lo que cantaron las huestes celestiales en la noche del nacimiento de Jesús si no comprendemos qué es la gloria de Dios. Y fuimos creados precisamente para la alabanza de su gloria. Así que si comprendemos de qué se trata esta, pero sobre todo, si conseguimos captar la grandeza y la belleza gloriosa de nuestros Dios, entonces podremos cumplir con nuestro cometido como criaturas diseñadas para alegrarnos eterna y supremamente en esa gloria divina. En estos días navideños abramos nuestra mente, pero más aún, abramos nuestro corazón al Dios que se dio y se encarnó en Jesús. ¡Feliz y bendecida Navidad! Emanuel es Dios con nosotros. Lucas 2:8-20.