Escuchar

Entramos hoy a considerar el conocido hecho portentoso de la pesca milagrosa. Pedro, Andrés, Juan y Jacobo, y seguramente muchas otras personas que se habían juntando aquel día para escuchar la Palabra de Dios de la boca de Jesús, fueron testigos de algo que los llenó de asombro. Seguramente algunos sólo vieron el milagro en el hecho extraordinario de la inmensa cantidad de peces que aquellos pescadores sacaron del lago aquel día. Pero algo infinitamente más importante y trascendental ocurrió en los corazones de Pedro, Andrés, Juan y Jacobo. Desde aquel día en adelante ya no fueron los mismos. Lucas 5:1-11