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El estilo de vida actual, con sus muchas comodidades y la abundancia de tiempo libre para hacer lo que nos apetece tiene un lado negativo que suele pasar desapercibido. La comodidad y el bienestar se dan por sentado hoy en día, pero este hecho nos ha ido cambiando generación tras generación hasta llegar a la actual, en la que los niños y jóvenes son sobreprotegidos hasta extremos que llegan a ser enfermizos. Hoy queremos las cosas instantáneas, casi sin esfuerzo, pulsando un botón o a golpe de clic. El resultado es una generación que moral y psicológicamente es muy débil en comparación con generaciones pasadas. La Palabra de Dios nos muestra un camino distinto para no caer en la indolencia y la pasividad propias del siglo XXI. 2 Timoteo 2:1-13.