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    TOCANDO Y SIENDO TOCADOS POR EL SEÑOR

    Dos personas muy distintas se acercan a Jesús para recibir un milagro de Él. Uno es alguien respetado y reconocido socialmente, la otra es una pobre mujer de la que ni siquiera sabemos el nombre. A pesar de sus diferencias hay algo que los une, ambos sufren indeciblemente por causa de la enfermedad. Uno viene públicamente, la otra viene a escondidas para no ser descubierta. Pero Jesús se detiene a conversar con cada uno de ellos. Él no hace acepción de personas, porque para Jesús todos, todos, todos tenemos la misma necesidad de salvación. Un solo toque de Jesús puede cambiar toda tu vida de manera radical. Lucas 8:40-56.