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    UNA SOLUCIÓN RADICAL PARA UN PROBLEMA RADICAL

    El problema de la maldad aparece a lo largo de toda la historia de la humanidad. Intentamos atajarlo o minimizar sus efectos negativos por distintos medios, filosofías y religiones, pero su influjo pernicioso continúa actuando en nosotros y en nuestro alrededor. Los médicos estudian con cuidado los síntomas que les llevan hasta el diagnóstico de la patología correcta para que sus pacientes alcancen la sanidad tan deseada. ¿Pero quién puede diagnosticar el mal que aqueja nuestra alma? Y más importante aun, ¿qué médico es aquel que puede sanar y traer vida al espíritu humano enfermo? Efesios 2:1-7