UNA VISIÓN TRANSFORMADORA

Existe un principio espiritual muy claro que la Biblia nos muestra en repetidas ocasiones. Tenemos la tendencia a parecernos a aquellos que admiramos y a aquellos con quienes pasamos más tiempo. Es algo que ocurre de manera casi involuntaria e inconsciente. Indefectiblemente los hijos se parecen a sus padres, no solo físicamente, sino también en el carácter, en las costumbres, en la manera de hablar y hasta en la forma de relacionarse con los demás. En el mundo del espíritu es exactamente igual. A medida que pasamos más tiempo contemplando la belleza de nuestro Dios, esa contemplación nos va transformando desde el interior de manera progresiva pero inexorable a la misma imagen del hombre perfecto: Jesucristo. 2 Corintios 3:18.

LA LETRA MATA, EL ESPÍRITU VIVIFICA

¿Qué diferencia existe entre el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto? ¿Tiene el A.P. alguna vigencia hoy en día para nosotros? ¿Por qué algunos tienen un velo que les impide ver la gloria del N.P.? Es bastante fácil quedarse simplemente en el aspecto exterior de la Ley, viviendo así de una manera ritual o ceremonial la fe cristiana. Cuando nos quedamos solo con los ritos externos de la fe, esta pierde por completo su poder transformador de lo más profundo del alma humana. 2 Corintios 3:4-4:6.

LA GLORIA DE DIOS EN EL ROSTRO DE JESUCRISTO

Varios de los discípulos de Jesús tuvieron una experiencia difícil de olvidar. Pudieron ver de manera física la gloria de Dios aun a este lado de la eternidad. La Palabra de Dios nos dice que en Jesús habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, pero no todos vieron y experimentaron lo que esos discípulos contemplaron con sus propios ojos. 2 Corintios 4:1-7.

¡SALID, APARTAOS!

Vivir de manera disoluta y centrada únicamente en el placer sensual. Así de degradada llegó a ser la vida en la antigua Corinto. Tanto que se llegó a crear un verbo en griego, algo así como «corintizar» para denominar ese estilo de vida. El paralelismo con nuestra época y nuestra sociedad actual es bien claro. Así el mensaje de Pablo a los corintios es absolutamente relevante para nosotros hoy. Estemos atentos a sus palabras. 2 Corintios 6:14-7:1.