PARA ESTAR FIRMES

Hoy abordamos seis aspectos de la práctica cristiana que Pablo, guiado por el Espíritu Santo escribe a los hermanos en Filipos, y por extensión, también a nosotros hoy. Si queremos estar firmes en nuestra fe cristiana, haremos bien en estar atentos para aplicarnos estos mandamientos. Son asuntos muy prácticos de la vivencia del Evangelio. Aquellos que esperamos la venida del Señor, debemos vivir de manera que honre nuestra profesión de fe. Este es un llamado a no ser meramente consumidores pasivos de mensajes cristianos, sino practicantes de los principios más básicos y fundamentales de nuestra fe. Filipenses 4:1-9.

FIESTA

Hoy te invitamos a un viaje impactante al episodio en el que Pablo y Silas son encarcelados en Filipos, donde descubrirás una paradoja que desafía toda lógica humana. Muchos creyentes han percibido la vida cristiana como un valle de pruebas, donde la alegría sólo llega después de la eternidad. Pero este mensaje, desmantela esa visión. Contrario a las doctrinas de la prosperidad que asocian el bienestar con lo económico o las comodidades, hoy descubrimos lo que bíblicamente significa recibir el mayor bien de parte de Dios. Seremos testigos de cómo Dios transforma el corazón de sus hijos, de manera que las circunstancias adversas no pueden apagar el gozo auténtico e íntimo que proporciona el Espíritu Santo y que vemos reflejado en este pasaje de la vida del apóstol Pablo. Abre los ojos y el corazón a la transformación que sólo el Evangelio de Jesucristo puede obrar en el interior de un hijo de Dios. Hechos 16:23-34.

CÓMO ENFRENTAR LOS PROBLEMAS BÍBLICAMENTE

Todos queremos ser felices y pensamos que la felicidad consiste en que todas las cosas nos vayan bien, tal y como hemos deseado y planeado. Nos imaginamos un guión de nuestra vida feliz, pero más pronto que tarde descubrimos que la vida no se desarrolla como habíamos fantaseado. Sin embargo, la Escritura nos enseña que podemos vivir una vida plena y llena de gozo en medio de circunstancias muy diferentes, y a veces, muy adversas a lo que habíamos proyectado. Hoy veremos cómo el apóstol Pablo supo ver la providencia de Dios en su vida en todas las circunstancias y eventos que vivió, incluido el estar injustamente encarcelado por causa de Jesucristo y de su Evangelio. Tanto él, como otros que son mencionados en este mensaje nos muestran un camino mejor, una senda segura para alcanzar la tan ansiada felicidad. Filipenses 1:12-18.

PIENSA, OBEDECE, ORA

¿Es posible encontrar paz en medio de las dificultades, del dolor, de la prueba? ¿Cómo podemos mantenernos firmes y experimentar calma en medio de la tormenta o situaciones difíciles de la vida? ¿Qué significa «obedecer» en el contexto de Filipenses 4:9 y cómo se relaciona con la paz de Dios? Partiendo de una experiencia personal y familiar de intenso dolor y prueba se nos reta hoy a mirar por encima de las circunstancias duras de la vida. El mensaje de hoy nos ayuda a identificar tres claves para experimentar la paz de Dios: pensar en lo verdadero, obedecer los mandamientos de Dios, y orar con gratitud. El objetivo principal es ofrecer consuelo y guía práctica a aquellos que están sufriendo, animándolos a mantenerse firmes en fe y a encontrar fortaleza en Dios. Filipenses 4:6-9.

AMOR QUE CONOCE Y DISCIERNE 2

Nuestra sociedad también se caracteriza por entregarse de lleno a lo último, la novedad, la última tendencia, lo que se lleva. Así la gente va de un entretenimiento a otro, de una diversión a otra, sin pensar, sin meditar en qué están invirtiendo sus vidas y si a lo que le están dedicando su tiempo es algo valioso o que merece la pena. No piensan, no meditan si están yendo tras lo mejor o lo excelente, simplemente se dejan llevar. Pablo está orando para que el amor de los filipenses por Dios y por el prójimo crezca, abunde más y más, eso sí, siendo controlados por el conocimiento de Dios y de la Palabra y por el discernimiento espiritual que es guiado también por las Escrituras. Ese amor les hará “aprobar lo mejor.” Filipenses 1:9-11.

AMOR QUE CONOCE Y DISCIERNE

El concepto actual de amor está totalmente desvirtuado por la corriente imperante en la que se ponderan los sentimientos sobre la razón. Vivimos en la época de «yo hago lo que me hace sentir bien», lo que conduce en muchas ocasiones a errores y decisiones precipitadas que causan más dolor que beneficio. La Palabra de Dios nos guía al correcto concepto de amor, el ágape de Dios. Necesitamos con urgencia encontrar el equilibrio entre lo que sentimos y lo que conocemos que es la voluntad de Dios. Amor y Verdad son dos realidades que deben ir siempre de la mano. El amor sabio es el que procura primero el bien del otro, no la propia satisfacción egoísta de uno mismo. Así es el amor de Dios, desprendido, sacrificial, que procura nuestro bienestar, aunque a veces para conseguirlo nos tenga que disciplinar. El que de verdad ama corregirá a aquellos que ama por su propio bien. Filipenses 1:9-11.

PARA MÍ EL VIVIR ES CRISTO 2

Continuamos hoy examinado la vida del apóstol Pablo y en especial sus palabras tan conocidas y repetidas, aunque muchas veces mal interpretadas. «Para mí el vivir es Cristo». Hay pequeñas cosas que pueden parecer sin importancia pero que son señales, indicadores que muestran cómo está nuestro corazón, lo que realmente hay en el fondo del mismo. Cómo invertimos nuestro tiempo y nuestro dinero, qué cosas nos traen felicidad, lo que nos conforta, lo que nos molesta, lo que no podemos soportar, lo que anhelamos. Todas estas cosas revelan a lo que le damos importancia y a lo que no. Se nos llena la boca diciendo: “El Señor se lo merece todo”, o “el Señor me pide más”, entonces, ¿por qué no se lo das? Comienza a andar, empieza a tomar decisiones, no lo dejes para más adelante, no apagues al Espíritu si te está mostrando algunas cosas, y empieza a actuar, a tomar resoluciones. No lo dejes para mañana, eso es un engaño del enemigo, Dios dice HOY. Filipenses 1:12-26.

PARA MÍ EL VIVIR ES CRISTO 1

El apóstol Pablo está preso por causa de Cristo y el Evangelio cuando escribe su carta a los Filipenses. A pesar de tan triste estado, Pablo está lleno de gozo al comprobar que el Evangelio está siendo compartido y llegando a muchos, incluso a la guardia pretoriana. Él ha experimentado que Jesús es su gran tesoro y eso, ni la cárcel, ni los azotes, ni la enfermedad, ni ninguna otra desgracia se lo pueden arrebatar. ¿Y tú, qué es lo que te ilusiona? ¿Qué es lo que le da sentido a tu vida? ¿Te has parado alguna vez a considerar seriamente qué es lo que te motiva a vivir? ¿Dónde está tu vida, dónde tu mayor tesoro? Filipenses 1:12-26.

JESÚS, EL DESEADO DE LAS NACIONES

En el pasaje de la epístola a los filipenses que estudiamos hoy, podemos encontrar nuestra identidad como pueblo de Dios. Pablo nos hace dos llamados al principio del mismo: gozaos y guardaos. Desgraciadamente en el mundo globalizado en el que vivimos es muy fácil caer en manos de «malos obreros» o gente que enseña doctrinas totalmente apartadas de la pureza del Evangelio original. Dios, por boca del «apóstol a los gentiles» nos zarandea cariñosamente para recordarnos la importancia de permanecer en el único y verdadero Evangelio entregado por Jesús mismo a sus apóstoles. Filipenses 3:1-14.

COMPLETAD MI GOZO

El apóstol Pablo escribe esta carta a los hermanos de la iglesia en Filipos desde la cárcel en Roma. Esta carta es conocida como «la carta del gozo», precisamente un gozo que no depende de las circunstancias que Pablo estaba experimentando en ese momento, porque él está cimentado en una realidad espiritual que domina toda su vida. Pablo se sabía a salvo en Cristo, algo que no cambia a pesar de los vaivenes de nuestro corazón inconstante. Su argumento aquí es que si hay alguna consolación en Cristo, eso nos debe conducir inexorablemente a vivir como es digno del Evangelio. Filipenses 2:1-11.