¿HASTA DÓNDE ESTÁS DISPUESTO A LLEGAR?

Pedro y Juan subieron al templo a la hora de la oración y el cojo que pedía limosna en la puerta Hermosa recibe aquel día el mayor regalo que podría esperar, su sanidad completa. Los líderes religiosos se enfadan porque miles de personas venían a escuchar las palabras de Pedro que les hablaba de la resurrección. Ellos, que poco tiempo antes habían temido por su propia vida, ahora muestran una valentía y un arrojo inusuales. ¿Qué les ha pasado? ¿Cómo es posible un cambio de actitud tan radical en aquellos que sólo unos días antes habían huido como conejillos asustados? ¿Qué necesitamos tú y yo para vivir vidas intrépidas que glorifiquen el nombre de nuestro Dios? Hechos 4:1-22.

MILAGROS Y EL EVANGELIO DEL REINO

Los cristianos vivimos en una tensión constante entre el “ya” y el “todavía no”. Desde la venida de Jesús a la tierra como el Mesías anunciado durante siglos por los profetas, el Reino de Dios está entre nosotros, ya ha llegado, pero aun actúa de manera oculta, misteriosa, no aparente, aunque muy real, como la levadura actúa dentro de la masa. Las maravillas, prodigios y señales que ocurrieron durante la vida de Jesús, son el sello de autenticidad de que su palabra tenía la autoridad divina. Lo mismo podemos decir de los milagros que fueron realizados a través de los apóstoles y de algunos otros discípulos de Jesús que no pertenecían al círculo más íntimo del Maestro, como es el caso que hoy estudiamos. Pero la cuestión que se nos plantea es ¿Sigue Dios actuando hoy en día con ese despliegue de poder y de autoridad con el que actuó durante el nacimiento de la Iglesia? Hechos 8:4-12.

JESÚS DE NAZARET

Pedro y Juan van juntos a la oración en el templo y al llegar ven a un discapacitado a la puerta mendigando. El Espíritu Santo impulsa a Pedro a decirle al necesitado “en el nombre de Jesús de Nazaret, levántate y anda” y el prodigio se realiza. El hombre que había estado impedido durante años se levanta, camina y hasta salta de alegría al comprobar el milagro hecho realidad. Más tarde Pedro es interrogado por las autoridades religiosas sobre con qué autoridad hace tales prodigios. Él entonces aprovecha la ocasión para hablar con denuedo y valentía la Palabra de Dios a las autoridades. Porque el Evangelio debe llegar a todos, aunque no todos responderán al mismo. Él hizo lo que tenía que hacer. ¿Y tú, das testimonio de Jesús? Hechos 4:5-7

NO A NOSOTROS

Los planes y los propósitos concretos de Dios en cada momento se escapan por completo a nuestro conocimiento y a nuestra comprensión. Siempre, en todos los casos son mejores y mayores de lo que nosotros podemos siquiera imaginar. El cojo de nuestro relato de hoy saltó como una gacela y alabó con júbilo exultante a Dios, cumpliendo así una vez más las profecías que dieron los profetas. Pero la sanidad de este pobre hombre no fue el portento más grande que Dios iba a hacer ese día. Hechos 3:12-16.

LA CAPACITACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

La naturaleza de la tarea que Jesús nos ha encomendado es ingente y nadie tiene la capacidad en sí mismo para realizarla. El Señor no nos ha llamado a que seamos activistas sociales, ni influencers. No, esa no es la misión de su Iglesia. Él nos ha llamado a ser testigos, a ser embajadores y entregar un testimonio de quién es Jesucristo y qué ha hecho. Y el Espíritu Santo es el único que tiene la capacidad para realizar esa encomienda de manera efectiva. Por lo tanto la Iglesia necesita la presencia, el poder, la actividad y la capacitación diaria y constante del Espíritu de Cristo para llevar a cabo la tarea encomendada. Hechos 1:8.

ÉL TE DIRÁ LO QUE ES NECESARIO QUE HAGAS

La Biblia no nos oculta las debilidades de las personas que aparecen en ella. Así el pasaje bíblico que analizamos hoy nos muestra una debilidad en el carácter del apóstol Pedro. Él, al igual que cada uno de nosotros, tenía un ángulo ciego. Un fallo del que él mismo no era consciente. Pero el Espíritu de Dios actuó en él para enderezar lo torcido. El resultado fue la salvación de muchas personas y la apertura del Evangelio hacia los gentiles. Hechos 10:1-11:18.

ELECCIÓN INCONDICIONAL

«Creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.» Esta es una verdad profunda, que transforma para siempre nuestra concepción de la fe cristiana. Siendo esta una verdad gloriosa, sin embargo es difícil de recibir porque humilla nuestro ego que es duro y desobediente por naturaleza. Pero el apóstol Pablo defendió esta doctrina de manera ardiente y clara y el mismo Señor Jesucristo habló de ella en bastantes ocasiones. Hechos 13:44-48.

GRAN TEMOR SOBRE TODA LA IGLESIA 2

Desgraciadamente muchos hoy día, incluidos algunos dentro de las propias iglesias, se han fabricado un dios a su imagen y semejanza. Para ellos, el Dios único y auténtico que se revela en la Biblia puede parecerles severo o incluso intolerante. Pero podemos estar completamente seguros de que esos ídolos que nos fabricamos al gusto de la época, no serán de ninguna ayuda en el día del Juicio que todos, más tarde o más temprano enfrentaremos. El auténtico Dios no puede ser domesticado. Hechos 5:1-11.

GRAN TEMOR SOBRE TODA LA IGLESIA

Lo relativo y lo transitorio invade todo nuestro mundo actual. Parece como que hoy todo sirve, todo vale si a ti te sirve, si a ti te vale. Pero como cristianos deberíamos preguntarnos, y a Dios ¿le sirve, le vale? Hoy veremos dos hechos en apariencia iguales y hasta piadosos, pero uno sí lo era, el otro en cambio iba lleno de veneno mortal. Hechos 4:32-5:11.

HABLANDO CON DENUEDO LA PALABRA DE DIOS

Entramos hoy a analizar la oración de los discípulos cuando Pedro y Juan fueron puestos en libertad tras la sanidad del cojo de la puerta Hermosa. En esta oración podemos ver la comprensión clara y profunda que tenían nuestros hermanos del auténtico y único Dios Creador de todo cuanto existe. Ellos oran en base a la Palabra. No se dejan llevar por sus sentimientos, ni se dejan influenciar por las circunstancias adversas por las que atraviesan, sino que oran en base a las verdades bíblicas ya reveladas en la Palabra. El resultado es que Dios actúa respondiendo de forma clara a esa oración. Hechos 4:23-31.