EL TRIUNFO DEL SIERVO

En la profecía mesiánica de Isaías en los capítulos 52 y 53 de su libro vemos tres imágenes que describen lo que está por ocurrir en el plan redentor de Dios. Son como un tríptico de nos muestra la obra perfecta del Siervo del Señor. En uno vemos su exaltación hasta lo sumo al ser prosperado y triunfar en sus santos propósitos. En otro vemos su profunda humillación hasta el punto de estar completamente desfigurado. En el tercero, vemos como alcanza a las naciones y las gana para sí en esta bendita misión que el Padre le encomendó. Contemplemos la belleza y la perfección de este Siervo que, aunque destrozado por el juicio divino, a la vez se levanta victorioso sobre todos sus enemigos. ¿Cómo son posibles ambas cosas? ¿No parecen una contradicción? Abre tus ojos en asombro y contempla perfecta obra de la salvación. Isaías 52:13-53:12

HAY PERDÓN EN EL SEÑOR

La experiencia del perdón de Dios nos conduce a una transformación profunda que libera al creyente de la culpa y el temor, permitiéndole vivir en libertad y gozo. Esta experiencia se basa en la naturaleza misericordiosa de Dios, quien elige amar y perdonar a su pueblo a pesar de su pecado, no por méritos propios, sino por amor a su propio Nombre y gloria. Queda bien establecido que el perdón de Dios no se basa en ningún esfuerzo humano. El perdón que Dios concede es tan completo que Él mismo lo describe como un «no acordarse» de nuestras iniquidades. No guarda un registro de nuestros pecados ni los usa para castigarnos en el futuro. Al mirar a su pueblo, Dios ve la sangre de Cristo que los cubre y los declara limpios. La seguridad del creyente no radica en su propia bondad, sino en el amor inmutable de Dios por su propia gloria. Él ha ligado su gloria a nuestro bienestar, por lo que podemos estar seguros de que su amor y perdón nunca fallarán. El creyente debe responder a este regalo con arrepentimiento, gratitud y una vida transformada que refleje la gracia que ha recibido. Isaías 43:25

EL SIERVO DE LA OREJA TALADRADA

Isaías es uno de los profetas que hablan más extensamente sobre el Siervo del Señor. Hoy estudiaremos las cuatro marcas que los profetas anunciaron que tendría ese perfecto Siervo que ellos anunciaban. Un Enviado por Dios que sería Dios mismo y que encarnaría todas las perfecciones y virtudes propias de la Divinidad. Un Siervo que nos marca el camino que todos los elegidos también deberán seguir y cumplir. Porque la imitación de Jesucristo es la base de toda la vida cristiana, que es la vida auténtica, la vida vida, la vida feliz, la vida abundante de la que Jesús mismo enseñó. Isaías 50:4-9.

UNA ORACIÓN POR AVIVAMIENTO

El profeta Isaías hace, en el pasaje que hoy abordamos, una honesta, sincera y transparente confesión de pecado. Isaías reconoce que Israel está en ruinas y no es culpa de Dios. Él es bueno, salió en ayuda de los que le tenían en cuenta. Si hoy el pueblo sufre, no es por culpa de Dios, porque Él bendice a los que le buscan, Él bendice a los que andan delante de Él. Dios quiere bendecir, hacer proezas. Si Jerusalén está en ruinas es porque el pueblo no se ha acordado de Dios, porque no se han alegrado en sus misericordias. Si hoy estamos con un corazón reseco no es culpa de Dios sino nuestra. Por eso la actitud correcta delante de Dios es reconocer clara, abierta y sinceramente nuestra falta de celo, nuestra frialdad y apatía. Si así lo hacemos pronto comprobaremos que Dios atiende al humilde. Isaías 64:4-7.

VI AL SEÑOR

El ser humano a lo largo de toda su historia ha tenido muchos dioses, ídolos imaginarios hechos conforme a sus propios deseos carnales. Pero todos esos ídolos lo único que hacen es esclavizarnos mientras pretenden hacernos libres. Y nosotros, los creyentes, no estamos libres de caer en este mismo error fatal. Cuando apartamos nuestra mirada del Dios único y verdadero, tendemos a ensimismarnos mirándonos a nosotros mismos buscando la felicidad y el propósito que le den un sentido a nuestra existencia. Isaías tuvo una visión de Dios y nos la relata en el pasaje de hoy. Él vio un trono alto y sublime rodeado de toda la gloria de Dios. Y aunque es cierto que no podemos, por nuestra propia incapacidad y finitud, conocer completamente a Dios, sí que podemos conocerle verdaderamente. Isaías 6:1-8.

TE INVITO

Terminamos un año que ha sido difícil para casi todo el mundo. Las circunstancias duras que hemos vivido a raíz de la pandemia del coronavirus nos han puesto a prueba desde principios de año. En el pasaje de hoy escuchamos la voz de Dios que nos invita, nos llama, nos convida. Una invitación a aquellos que están sedientos, necesitados, y lo saben. Ven a Jesús, toma agua, leche y vino para saciar tu necesidad de significado, de plenitud, de auténtica y verdadera vida. Isaías 55:1-3.

EL PRÍNCIPE DE LOS CUATRO NOMBRES

El capítulo ocho de Isaías es un claro anuncio de juicio por causa del pecado. Un juicio con sentido centrífugo, de adentro hacia afuera. Empieza por el pueblo de Dios y se va expandiendo hacia las naciones vecinas ampliando el área hasta abarcar toda la tierra. Pero en el capítulo nueve aparece una potente luz de esperanza en medio de esta profunda oscuridad, que nos anuncia la llegada de un niño especial al que se denomina con cuatro nombres muy significativos. Isaías 9:6.

DOS CIUDADES

Hay dos ciudades muy distintas y dos tipos de ciudadanos. Los de la ciudad Exaltada están ciegos por su propio orgullo y vanagloria para ver todo lo bueno que Dios les ha dado. En cambio, los habitantes de la ciudad Fuerte, que eran moradores del polvo igual que los demás, fueron vivificados por Dios y ellos corren hacia Él porque saben que solo en Él está el bien y la prosperidad de sus almas. Isaías 26:1-21.