ESCUCHAR, CONTEMPLAR Y PROCLAMAR

El mayor problema de la humanidad hoy en día no es la COVID-19, ni la crisis económica que se nos avecina como consecuencia. Tampoco es la falta de trabajo ni la falta de justicia imperante. El auténtico problema de la humanidad es otro distinto, mucho más profundo y mucho más real que todos estos. Nuestro mundo necesita escuchar el auténtico Evangelio de Jesucristo. Muchos se acercan a Dios con motivaciones incorrectas porque el mensaje se ha proclamado mal. La mayoría vienen a Dios solo buscando lo bueno que puedan sacar de Él. Pero en la vida en el Espíritu hay una progresión lógica y natural. Primero escuchamos, después contemplamos y como consecuencia proclamamos. Cada uno de nosotros somos responsables de lo que transmitimos. Juan 1:35-42.

RESUCITADO: LIBRES DE INCREDULIDAD

Tras la muerte de Jesús, los discípulos estaban encerrados por miedo a los judíos. Temían a los hombres, a los sufrimientos, a la pérdida, a la vergüenza, al rechazo y en última instancia, a la muerte. Y es que la falta de fe se exterioriza en miedo. Un temor que nos lleva a huir y escondernos, como ellos hicieron. Juan 20:19.