¡QUIETOS! CONTEMPLAD LA GLORIA DE CRISTO EN LA HORA DE LAS TINIEBLAS

La humanidad quiere quitar a Dios de en medio porque le molesta, le recuerda su pecado y su perdición en el día del juicio. A cambio el mundo nos oferta una amplia gama, cada vez mayor, de placeres instantáneos que intentan cautivar nuestro corazón y cauterizar nuestra conciencia. Así, este sistema anticristo pretende que dejemos de mirar a lo celestial y eterno, para que pongamos nuestra mirada en lo terrenal y pasajero. Jesús mismo anunció la llegada de esta hora de tinieblas que estamos viviendo y que los discípulos también experimentaron en el momento de su detención. Las autoridades religiosas iban con antorchas y palos para arrestar a aquel que es la luz del mundo. Pedro resbaló al querer arreglar las cosas a su manera, una manera aun muy carnal; como nos ocurre a nosotros muy a menudo. Depongamos nuestra débiles armas y contemplemos la gloria de Jesús en la hora más oscura. Juan 18:1-12.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 7

Concluimos hoy esta serie basada en la oración sacerdotal de Jesús en favor de su pueblo. Las personas fuimos diseñadas para el placer y la felicidad, pero parece que estos son bastante esquivos. En lo más profundo de cada ser humano existe un ansia de significado y de plenitud que siempre nos hace sentir insatisfechos. Pero, ¿existe la felicidad completa? Y si existe, ¿podremos alguna vez alcanzarla? Hoy analizamos la última petición que hace Jesús en su oración. Petición que encierra un profundo y transformador mensaje para cada uno de nosotros. Juan 17:24

EL REY ANTE PILATO

Jesús es «juzgado» de forma irregular y completamente ilegal por las autoridades religiosas de Israel con un veredicto que ya estaba prefijado de antemano. Después lo llevan ante la autoridad civil que representa al Imperio, el gobernador Poncio Pilato, para conseguir completar sus propósitos de condenar a Jesús a la pena capital. Analizamos la breve conversación que Jesús mantuvo con Pilato y nos adentraremos en varios aspectos del Reino del que Jesús afirmaba que era suyo. Juan 18:28-40.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 6

Seguimos hoy estudiando la tercera petición que realiza Jesús en su oración sacerdotal, la relacionada con la unidad de su Iglesia. En el mensaje anterior entramos a considerar cinco aspectos de esta unidad: su naturaleza, el motor de la misma, su extensión, el fundamento que la sustenta y su manifestación. Hoy veremos tres aspectos más de la misma, a saber, su desarrollo, su propósito y su permanencia. Además también analizamos qué tres pecados son los que atentan más frontalmente contra la unidad que debemos guardar y proteger. Juan 17:20-23.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 5

Continuamos analizando la oración de Jesús en Getsemaní y nos adentramos hoy en su tercera petición – que sean uno -. Estudiaremos ocho aspectos de esta petición, pero hoy solo veremos los cinco primeros. ¿Cuál es la naturaleza de la unidad que Jesús solicita? ¿Cuál es el motor que la impulsa? ¿Qué extensión abarca esa unidad? ¿Cuál es el fundamento sobre la que se sustenta? ¿Qué manifestación podemos observar en esa unidad solicitada por el Hijo al Padre en esta oración sacerdotal? Las respuestas a estas preguntas tienen poderosas implicaciones para nuestra fe y nuestra vivencia diarias. Juan 17:20-23.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 4

Jesús continúa su oración al Padre en favor de sus discípulos pidiendo que Él los guarde del mal y del maligno. Efectivamente se acercaba la hora de su muerte y los discípulos iban a ser zarandeados como el trigo. Todos vivimos momentos en los que nuestra fe es probada y hasta el atrevido Pedro tuvo que sufrir en carne propia el dolor de haber negado a Jesús en el momento más crítico. Por eso este nos advierte en su primera carta que «vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar». Pero Jesús ora que el Padre los guarde en su Nombre. Juan 17:9-15.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 3

Entramos hoy a analizar con detalle las palabras de Jesús en su oración cuando dijo: «Santifícalos en tu Verdad, tu Palabra es Verdad.» En primer lugar veremos lo que quiere decir que seamos «santificados». Este término tiene varias acepciones que son aplicables aquí. Después seguiremos analizando quién es el que nos santifica. Finalmente abordaremos el cómo somos santificados y qué papel nos toca a nosotros en todo este proceso. Juan 17:17-19.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 2

Hoy nos centramos en el objeto de la oración de Jesús cuando dijo «ruego por ellos». ¿Quiénes son estos ellos que Jesús contrapone claramente con el resto del mundo? Aquellos que el Padre escogió desde antes de la fundación del mundo para entregarlos a su Hijo. Jesús oró con voz audible para que los discípulos pudieran oírle y así estar preparados para los acontecimientos que estaban por venir. Estos «ellos» serán una señal al mundo, como un rastro, una huella, un indicio que testifica al mundo glorificando así al Padre. Juan 17:1-26.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 1

Jesús acaba de tomar su última cena, la cena pascual, con sus discípulos. Tras la comida se dirige con ellos a un lugar para orar por sí mismo, por ellos y por nosotros. Al comenzar su oración, nos dice Juan en su Evangelio, Jesús levanta la vista al cielo. Con ello el cuerpo se alinea con su alma, que está también levantada hacia el Padre celestial. Y es que en la oración, todo es importante, pero especialmente la actitud del corazón. En esta primera parte de la oración que hoy analizamos, Jesús presenta un informe de su obra y a continuación presenta un ruego al Padre. Juan 17:1-6.

GOZO PLENO

Jesús es el hombre del gozo, del gozo pleno y completo que serena el alma. El gozo es al alma, como el placer es al cuerpo. Y ese gozo transformador solo puede alcanzarse mediante una experiencia real y personal con el Jesús vivo. En Juan 15 Jesús nos da la clave y este es el pasaje en el que hoy nos adentramos. Abre tu corazón de par en par a la luz de la revelación que hoy recibimos con esta palabra. Juan 15:9-13.