LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 3

Entramos hoy a analizar con detalle las palabras de Jesús en su oración cuando dijo: «Santifícalos en tu Verdad, tu Palabra es Verdad.» En primer lugar veremos lo que quiere decir que seamos «santificados». Este término tiene varias acepciones que son aplicables aquí. Después seguiremos analizando quién es el que nos santifica. Finalmente abordaremos el cómo somos santificados y qué papel nos toca a nosotros en todo este proceso. Juan 17:17-19.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 2

Hoy nos centramos en el objeto de la oración de Jesús cuando dijo «ruego por ellos». ¿Quiénes son estos ellos que Jesús contrapone claramente con el resto del mundo? Aquellos que el Padre escogió desde antes de la fundación del mundo para entregarlos a su Hijo. Jesús oró con voz audible para que los discípulos pudieran oírle y así estar preparados para los acontecimientos que estaban por venir. Estos «ellos» serán una señal al mundo, como un rastro, una huella, un indicio que testifica al mundo glorificando así al Padre. Juan 17:1-26.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 1

Jesús acaba de tomar su última cena, la cena pascual, con sus discípulos. Tras la comida se dirige con ellos a un lugar para orar por sí mismo, por ellos y por nosotros. Al comenzar su oración, nos dice Juan en su Evangelio, Jesús levanta la vista al cielo. Con ello el cuerpo se alinea con su alma, que está también levantada hacia el Padre celestial. Y es que en la oración, todo es importante, pero especialmente la actitud del corazón. En esta primera parte de la oración que hoy analizamos, Jesús presenta un informe de su obra y a continuación presenta un ruego al Padre. Juan 17:1-6.

GOZO PLENO

Jesús es el hombre del gozo, del gozo pleno y completo que serena el alma. El gozo es al alma, como el placer es al cuerpo. Y ese gozo transformador solo puede alcanzarse mediante una experiencia real y personal con el Jesús vivo. En Juan 15 Jesús nos da la clave y este es el pasaje en el que hoy nos adentramos. Abre tu corazón de par en par a la luz de la revelación que hoy recibimos con esta palabra. Juan 15:9-13.

ESCUCHAR, CONTEMPLAR Y PROCLAMAR

El mayor problema de la humanidad hoy en día no es la COVID-19, ni la crisis económica que se nos avecina como consecuencia. Tampoco es la falta de trabajo ni la falta de justicia imperante. El auténtico problema de la humanidad es otro distinto, mucho más profundo y mucho más real que todos estos. Nuestro mundo necesita escuchar el auténtico Evangelio de Jesucristo. Muchos se acercan a Dios con motivaciones incorrectas porque el mensaje se ha proclamado mal. La mayoría vienen a Dios solo buscando lo bueno que puedan sacar de Él. Pero en la vida en el Espíritu hay una progresión lógica y natural. Primero escuchamos, después contemplamos y como consecuencia proclamamos. Cada uno de nosotros somos responsables de lo que transmitimos. Juan 1:35-42.

RESUCITADO: LIBRES DE INCREDULIDAD

Tras la muerte de Jesús, los discípulos estaban encerrados por miedo a los judíos. Temían a los hombres, a los sufrimientos, a la pérdida, a la vergüenza, al rechazo y en última instancia, a la muerte. Y es que la falta de fe se exterioriza en miedo. Un temor que nos lleva a huir y escondernos, como ellos hicieron. Juan 20:19.