LOS CREYENTES COMO SAL Y LUZ EN EL MUNDO

Los capítulos 5 al 7 de Mateo contienen el conocido «sermón del monte» que recoge los principios y leyes del Reino de Dios que Jesús vino a inaugurar. Comienza nombrando a todos aquellos que han sido escogidos de entre todo el mundo para formar parte de ese Reino, a los que Jesús llama «bienaventurados» porque vivirán los beneficios de este nuevo «orden mundial». A continuación se nos recuerda que ser parte de este nuevo estado, conlleva una importante y trascendental responsabilidad, la de ser sal y luz en medio de un mundo que vive aun en tinieblas y alejado de este nuevo Reino. Mateo 5:13-16

JESÚS, NUESTRO DESCANSO

Estamos rodeados de personas cansadas y cargadas por muchas situaciones: enfermedades, remordimientos, pérdidas, depresiones, ansiedad, angustia por lo que nos traerá el mañana y cosas semejantes. Pero en el pasaje que hoy estudiaremos Jesús nos hace una revelación. Lo que en realidad nos carga no son las circunstancias difíciles que vivimos, sino la lejanía de Dios. Por eso Él hace una invitación universal «Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar». ¿Es posible un auténtico descanso, una verdadera paz a pesar de los problemas que nos rodean y nos acosan? Mateo 11:28-30.

SOMOS LUZ ¡ALUMBREMOS!

Hoy estudiamos un pasaje de las Escrituras muy conocido. Se trata de la introducción al famoso Sermón del monte. En él se describen cómo son los ciudadanos del Reino de Dios y lo que se espera de ellos. Descubriremos las ocho características que adornan a estos embajadores del Reino. Y haremos un especial énfasis en el llamado que Jesús nos hace en esta porción de su Palabra a cada ciudadano de ese Reino. Mateo 5:11-16.

EL SEÑOR PRESIDE EN LA TORMENTA

Este conocido pasaje en el cual los discípulos viven una experiencia traumática encierra varias verdades aplicables a nuestras circunstancias actuales. Todos, más tarde o más temprano, vamos a pasar por tormentas, tal vez no físicas, pero sí del alma. Todos experimentaremos momentos de dolor, pérdida, enfermedad, sufrimiento y problemas que viviremos como auténticas tempestades. El mismo Jesús nos lo advierte en varias ocasiones. Por eso debemos estar muy atentos a estas verdades que nos ayudarán a superar esos terribles momentos mientras el Señor nos conduce a través del valle de la prueba.
Mateo 14:22-33

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 12 | Trigo y cizaña

El Reino de los cielos no es un accidente, es la expresión de un Dios lleno de amor que sale de sí mismo para compartir su alegría. El Reino de los cielos es la obra sobrenatural del Hijo de Dios que llegado el tiempo se hizo un hombre, para levantar una cosecha, un linaje, una nación al Padre, una novia para sí, un templo para el Espíritu, una Iglesia gloriosa sin mancha ni arruga. El Reino de los cielos es el sueño palpitante de Dios, es un campo que Él mismo ha sembrado y que Él mismo alimenta con el sol de sus cuidados, de su providencia y que Él mismo impulsa con el fuego inextinguible de sus deseos. En la parábola los siervos de este sembrador vienen a él y le preguntan: ¿No sembraste trigo? ¿Por qué hay cizaña? ¿De dónde sale la cizaña? Mateo 13:24-26.

IDENTIDAD | ¿QUIÉN ERES?

¿Quién eres tú? Si no eres capaz de responder a esta pregunta es seguramente porque estás muerto. En este mundo de hoy en día, cada vez la gente está más confundida respecto a su propia identidad. Como hijos de Dios debemos tener muy claro quienes somos en el Señor. Por nuestro acento se nos identifica rápidamente de dónde somos. La identidad son esos rasgos, esas características que te identifican y te hacen diferente a los demás. ¿Cómo sabemos lo que somos? Hoy desvelaremos algunas mentiras que hemos creído respecto a nuestra identidad.
Mateo 3:13-15

LA VIDA PIADOSA EN UNA INSTANTÁNEA

En las pocas palabras que contiene el versículo que hoy analizamos se recoge la esencia de la vida cristiana auténtica. Son las palabras finales de lo que se conoce como la oración del Señor o el Padrenuestro. Un genuino cristiano es alguien que con sinceridad puede dirigirse a Dios en estos términos. Nos proponemos hoy hacer dos cosas. 1) Una autopsia del pecado, una disección, investigar cuál es la naturaleza del pecado. 2) Una radiografía de la verdadera conversión.
Mateo 6:13

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 11 | Amor audaz

Analizamos en esta ocasión la parábola de los talentos. Con ella aprendemos que la vida mientras el Señor viene no solo es espera, sino que requiere también un trabajo diligente. No es una espera estática sino activa. ¿Qué debemos hacer mientras esperamos? Descubriremos siete verdades acerca de los tres siervos que protagonizan esta parábola y que tienen el potencial de darle un giro a nuestra vida, de reorientarnos, de cambiarnos por completo.
Mateo 25:14-30

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 10 | Perdón

La que es conocida como la Parábola de los dos deudores, debería más bien llamarse la Parábola del Señor misericordioso. Con ella Jesús le enseñó a Pedro, y a nosotros también, la grandeza del perdón que hemos recibido, de manera completamente inmerecida, por parte de Dios. Solo aquellos que comprenden la inmensidad insalvable de la deuda adquirida son los que pueden apreciar la desmesurada grandeza del perdón recibido. La revelación de tal verdad debería henchir nuestros pechos de gozo y de gratitud eternos, pero desafortunadamente muy a menudo perdemos de vista esta realidad del Reino.
Mateo 18:23-35.

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 7 | El Tesoro

En la parábola que hoy exploramos tenemos a un hombre con una inclinación básica, natural, quiere ser feliz. Todo lo que hace lo hace para responder a ese apetito. Todos nosotros somos iguales que él. Todos anhelamos realización, plenitud, felicidad, y esto responde al diseño divino porque así hemos sido creados y eso es bueno. Al igual que un corcho, por naturaleza, no se sumerge en el agua, de la misma manera el ser humano no puede preferir la desdicha. Pero, ¿cómo podemos alcanzar esa felicidad tan deseada? ¿Dónde podemos saciar los deseos más nobles y profundos del alma humana?
Mateo 13:44.