CONOZCAN LAS NACIONES QUE NO SON SINO HOMBRES

La pandemia mundial que estamos viviendo por el Covid-19 nos trae de vuelta a la realidad de nuestra fragilidad como seres humanos finitos. La soberbia de la humanidad en el siglo XXI ha sido fuertemente golpeada por un pequeño agente invisible que está haciendo que muchos caigan de su vanagloria. No somos tan grandes, tan fuertes, ni tan sabios como muchas veces nos creemos. Nos hacía falta un baño de humildad. Salmo 9:19-20.

UN SALMO EN LA EPIDEMIA

Enfrentamos un tiempo de zozobra y temor a nivel mundial por la pandemia del COVID-19, pero cada hijo de Dios tiene confianza también en estos momentos de dificultad. Nuestro Dios sigue estando en su trono y controla cada detalle de nuestras vidas. Este es un pensamiento que llena nuestros corazones de seguridad y esperanza en momentos oscuros como los que vivimos hoy. Digamos con el salmista «Confiaré, porque Él ha conocido mi nombre.» Salmo 91:1-2.

BIENAVENTURADO EL QUE AMA LAS MORADAS DE DIOS

Los salmos han sido durante siglos el manantial del que han bebido innumerables hijos de Dios porque en ellos se expresan los más profundos anhelos del alma humana. Hoy analizamos el 84, un salmo del peregrino, que se solía entonar durante el viaje a Jerusalén para asistir a alguna de las festividades sagradas. Salmo 84.

A TI ORARÉ

El escritor de este salmo es un hombre cargado, un hombre en angustia, un hombre que está pasando por el valle de sombra y de muerte. Nuestra naturaleza pecadora nos lleva a actuar de manera frenética, corriendo de un lado para otro para intentar solucionar los problemas que nos angustian con nuestras propias fuerzas y destrezas. Sin embargo, este hombre que ya ha sido curtido en mil batallas, sabe muy bien lo que hay que hacer en momentos como este. Salmo 5:1-3.

EN TU NOMBRE ALZARÉ MIS MANOS

Se puede ser un auténtico experto en todos los conceptos y doctrinas del Cristianismo sin vivir ni experimentar ninguno de ellos. Desgraciadamente esta contradicción ocurre y ocurre más de lo que debiera. ¿Cuándo fue la última vez en que las lágrimas vinieron en tu ayuda para expresar lo que experimentabas en la presencia de Dios? La vida cristiana es una experiencia diaria de diálogo con el Dios de la Palabra. Una experiencia de renovación y crecimiento continuo. Salmo 63:1-6.

LA MESA DEL SEÑOR Y LA PORNOGRAFÍA

El Salmo 114 en el que hoy nos adentramos, hace una referencia clara al hecho histórico de la salida del pueblo de Dios de la esclavitud en Egipto, y a algunos de los hechos portentosos que ocurrieron durante aquellos años. Se nos muestra aquí al Dios formidable y temible, que no obstante, tuvo misericordia de su pueblo rebelde y contradictor. Pero, ¿qué tiene todo esto que ver con la Cena del Señor y la pornografía? Salmo 114:1-8.

CUÁN PRECIOSA ES TU MISERICORDIA

En este salmo encontramos un contraste entre la vida de los impíos y la de los justos, aquellos que han sido justificados por la gracia de Dios. Dios derrama abundantemente su gracia común sobre todos, justos e injustos, buenos y malos. Pero hay una gracia especial para el pueblo de Dios. Aquí podemos apreciar la gran misericordia del Señor. Salmo 36.

LA SALVACIÓN ES DEL SEÑOR

Posiblemente la mentira más sutil y dañina que usa nuestro enemigo es que Dios nos ha abandonado. Que tal vez nos amó en otro tiempo, pero que ya no lo hace y que no está con nosotros. Satanás bombardea nuestra mente trayéndonos a la memoria nuestros muchos pecados e infidelidades al Señor, sobre todo en los momentos de tristeza y sufrimiento. Pero el Salmo 3 fue compuesto precisamente en un momento en el que David estaba viviendo un tiempo intensamente amargo y doloroso. ¿Qué hizo David en esos momentos? ¿Qué podemos hacer nosotros cuando nos sabemos derrotados y nos sentimos abatidos? Sal. 3.

CONSIDERA TU CAMINO

La vida es como un camino en el que podemos encontrar distintos tipos de terreno. Hay partes llanas que son fáciles de recorrer, incluso si son cuesta abajo podemos dar una buena carrera sin mucho esfuerzo. Pero en ocasiones el camino se vuelve áspero, lleno de piedras y hasta de peligros que nos acechan, entonces transitar por él puede no solo ser difícil, sino incluso agotador y desalentador. Por eso debemos ir ajustando nuestro paso y nuestro avance al terreno por el que vamos. No siempre será difícil, pero tampoco será fácil en todo momento. Sal 119:57-64. Ef 1:3-6.