UNA FE PROBADA

Estamos viviendo un tiempo muy especial, un momento crítico que no puede dejarnos a ninguno indiferentes. Dios está sacudiendo al mundo que le ha dado la espalda, que le ha provocado con su actitud rebelde y/o indiferente hacia Él. El Señor está quebrantando nuestra arrogancia al mostrarnos nuestra fragilidad. Esta pandemia es un grito de Dios a las personas de toda raza, de toda lengua, de toda cultura y nación para que se vuelvan a Él, quien es amplio en perdonar. Pero esta sacudida, no va dirigida solo al mundo que está separado de Dios, también va dirigida a la Iglesia, al pueblo de Dios. Haríamos bien en estar atentos a la voz divina en este tiempo de confinamiento. El Señor quiere tratar con cada uno de nosotros. Santiago 1:2-3.

PRIMICIAS

En el Antiguo Pacto Dios estableció una serie de ofrendas que su pueblo debía ofrecer para que hubiese una relación correcta entre el Dios santo y el pueblo llamado a ser santo. Hoy analizamos una de estas ofrendas y sus implicaciones para nosotros hoy que pertenecemos al Nuevo Pacto. La ofrenda de primicias se ofrecía en gratitud y reconocimiento a Dios por los primeros frutos de la tierra. Nuestro texto de hoy afirma que somos “primicias de sus criaturas”. ¿Qué quiere expresar el apóstol Santiago con esta expresión? Santiago 1:12-18.