13 – DENUEDO DIVINO

El Sanedrín reconoció que aquellos dos paletos sin letras (Pedro y Juan) tenían un denuedo, un algo indefinible que les confería autoridad al hablar. ¿Cuál era la fuente de aquella autoridad que emanaba de sus palabras? ¿Cómo era posible que quienes unos días antes habían huído atemorizados, ahora hablasen sin temor ante quienes habían dado sentencia de muerte a su Maestro? Hechos 4:9-23.

12 – PERSECUCIÓN 2

Hay oportunidades (kayros) que Dios nos concede muy a menudo para testificar de Él y del Evangelio. Pedro y Juan supieron aprovechar el tiempo favorable del Señor para testificar ante el Sanedrín. Hechos 4:1-23.

11 – PERSECUCIÓN 1

Era un día, posiblemente como cualquier otro para aquel pobre discapacitado de más de 40 años. Como cada mañana, fue puesto a la puerta del templo «la Hermosa» para pedir limosna. Seguramente aquel hombre no podía ni imaginar lo que iba a vivir y experimentar aquel bendito día, cuando Dios le salió al encuentro. Hechos 4:1-4.

10 – DOS DANZAS DIFERENTES

Dos ejemplos antagónicos de personas aparecen en el pasaje de hoy. Por un lado José (Bernabé), quien vendió su heredad y trajo el dinero de la venta a los apóstoles para ser repartido entre los necesitados de la iglesia de Jerusalén. Por otro lado, Ananías, quien también vendió una propiedad y trajo el dinero a los apóstoles. Uno es apodado como el «hijo de consolación», el otro en cambio es severamente castigado. ¿Por qué? Hechos 4:32-5:11.

8 – RESULTADO DE PENTECOSTÉS

Cuando leemos con detenimiento el libro de Hechos, nos percatamos en seguida de que el autor (Lucas) hace una clara dicotomía entre la Iglesia de Jesucristo, y todo lo demás. Es decir, la Iglesia es algo especial, diferente, único. Hoy analizamos qué ocurrió en lo más profundo del corazón de aquellos que vivieron Pentecostés. La comunidad que se formó a partir de la llegada del Espíritu Santo tenía unas características especiales que brotaban desde el interior de la vida de cada nuevo discípulo. Hechos 2:41-47.

7 – JESÚS, SEÑOR Y CRISTO

La profecía que Dios entregó al profeta Joel comenzó a ocurrir el día de Pentecostés. Desde entonces, Dios no ha cesado de derramar su Espíritu sobre todo su pueblo; no solo sobre algunas personas específicas, sino sobre todos sus hijos/as. Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. Y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hechos 2:1-6, 12-41.

6 – PENTECOSTÉS 3

Anteriormente vimos la primera clave para ser llenos del Espíritu Santo, que es una entrega absoluta y obediente al Señor. Hoy analizamos las otras claves para recibir esta llenura de parte de Dios. Un deseo intenso y genuino, una actitud humilde, una fe sencilla, una oración insistente y verdadera unidad. Hechos 2:1-4.

5 – PENTECOSTÉS 2

En el mensaje anterior concluimos que la experiencia de llenura del Espíritu Santo es para cada hijo/a de Dios. Entonces, ¿cómo podemos ser llenos? Hoy veremos la primera clave bíblica para recibir tal experiencia divina. El don de Dios solo viene cuando hay una víctima en el altar, porque Dios no viene sobre un altar vacío. Es imprescindible que haya una ofrenda. Hechos 2:1-4.

4 – PENTECOSTÉS 1

¿Es Hechos capítulo 2 un texto descriptivo o prescriptivo? ¿Es este un hecho repetible, esto es, podría ser una norma para nuestra vida? Posiblemente al analizar este texto, nosotros también nos preguntemos como se preguntaban aquellos que habían visto lo que ocurrió en el Aposento Alto. ¿Qué quiere decir esto? ¿Es Pentecostés una experiencia para nosotros también? Hechos 2:1-21.