CULMINACIÓN

Elías, un hombre a contracorriente 9 – Culminación – 2 Reyes 2:1-14 – Israel Sanz

Llegamos hoy al último mensaje de esta serie sobre el profeta Elías. La Palabra de Dios enseña que Dios honra a los que le honran. Elías vivió honrando el Nombre y la fama del Señor durante toda su vida. Su ministerio fue un alegato continuo de la fidelidad y del amor incondicional de Dios, mientras denunciaba la injusticia y la infidelidad descarada del pueblo. Al igual que Enoc, Elías recibió un imponente “bien hecho buen siervo fiel” de parte de Dios al llevárselo sin que pasara previamente por la muerte. El ejemplo de este profeta del Altísimo sigue siendo un llamado para todos los creyentes. Un llamado a la fidelidad, a la fe, al amor, a la entrega, al servicio a nuestro Señor. Elías vivió de cara a Dios y de espaldas al mundo y así nos inspira a seguir su ejemplo. Hoy meditamos en los últimos días de este profeta del único Dios verdadero a quien Eliseo llamó “carro de Israel y su gente de a caballo”.

MÁS CERCA, MÁS LEJOS (SOLIDARIDAD)

Elías, un hombre a contracorriente 8 – Más cerca, más lejos (solidaridad) – 2 Reyes 1:1-17 – Israel Sanz

Tras la muerte del rey-pelele Acab, le sucedió su hijo Ococías, y lamentablemente, como era de esperar, siguió viviendo y gobernando igual de mal que lo hizo su padre. Adoró a los dioses falsos y consultó a Baal-zebub. Así menospreció al Dios de Israel y desvió el corazón del pueblo hacia los ídolos. Hoy veremos cómo Dios honra a los que le honran y menosprecia a quienes le menosprecian. En Ococías vemos las consecuencias de la infidelidad espiritual y la importancia de reconocer la soberanía divina. El profeta Elías encarna el modelo de fidelidad absoluta, quien se aparta a la cumbre del monte para simbolizar tanto su comunión con Dios como el rechazo a la apostasía. Es triste ver cómo la iglesia contemporánea busca soluciones en ideologías modernas o la psicología en lugar de confiar en las Sagradas Escrituras. Finalmente, se hace un llamado urgente al arrepentimiento y a mantener una postura firme y solidaria con Dios frente a las presiones culturales de nuestros días.

DESENMASCARANDO Y CONDENANDO EL PECADO

Elías, un hombre a contracorriente 7 – Desenmascarando y condenando el pecado – 1 Reyes 21:17-29 – Israel Sanz

¿Te atreverías a escuchar una verdad que muchos preferirían arrancar de las páginas de la Biblia?. En este impactante mensaje de la serie «Elías, un hombre a contracorriente», analizamos el enfrentamiento definitivo entre el profeta Elías y el rey Acab tras el infame episodio de la viña de Nabot. Asistiremos a una confrontación directa con la justicia divina. Descubriremos a un Dios que no es un «osito de peluche», sino un guerrero que se «pinta la cara de guerra» ante la injusticia y la opresión. Hoy explicamos cómo el pecado es, en realidad, una provocación que pone inflama la justa ira divina. Y aprenderemos que el pecado es una provocación directa a la santidad de Dios que sólo puede remediarse mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo.

PREPARANDO EL RELEVO

Tras ver a Elías en su día malo en el mensaje anterior, cuando se sentía derrotado, Dios le salió al encuentro en Horeb y allí lo restauró y le encomendó una nueva misión. Debía ungir a varios reyes y también establecer a su sucesor. Y Elías se puso de nuevo en camino para cumplir con su misión. Elías salió de Horeb por la fe, porque la auténtica fe siempre obra, tiene fruto que permanece. En el pasaje de hoy vamos a analizar cuatro rasgos de Elías: su fe activa que se demuestra en la obediencia, su alto concepto del llamado divino, su independencia emocional respecto al cargo y su humildad profunda que evita el control sobre los demás. El propósito final es motivarnos a desarrollar una devoción saludable, donde la fidelidad a la misión se combine con el desprendimiento personal y la centralidad absoluta de Dios. 1 Reyes 19:19-21.

EN EL DÍA MALO: DIOS

Elías, un hombre a contracorriente 5 – En el día malo: Dios – 1 Reyes 19:1-18

El Elías que hoy vemos en las Escrituras no se parece en nada al que contemplamos en el mensaje anterior de esta serie. Allí vimos a un hombre lleno de energía y vigor que actuaba con decisión y valor inquebrantables. Aquí vemos a un hombre derrotado y deprimido que llega a pedirle a Dios su propia muerte. La idolátrica reina Jezabel decidió acabar con el profeta y éste huyó para salvar la vida. Elías está experimentando el día malo, ese en el que sentimos que nuestras esperanzas se han hecho añicos, ese en el que nos vemos solos y completamente abandonados. Ese día terrible en el que no vemos salida y todo es oscuro y triste. Pero el Dios que ayer actuó poderosamente en el monte Carmelo, es el mismo que hoy sigue y persigue a Elías hasta su escondite debajo de un enebro. Porque Dios sigue siendo Dios en el día malo. Elías va a experimentarlo y cada uno de nosotros también lo podemos experimentar.

ANTES DE QUE LLUEVA

Elías, un hombre a contracorriente 4 – Antes de que llueva – 1 Reyes 18:17-46 – Israel Sanz

Hoy contemplamos al hombre de Dios enfrentado a los profetas de Baal. Lo que mueve a Elías a esta confrontación épica es su celo por vindicar al Dios de Israel. La tierra se había llenado de altares idolátricos a Baal y Asera, por eso Dios había cerrado los cielos para que no lloviese. Así el verdadero Dios estaba ejecutando su juicio sobre estas falsas divinidades que representaban precisamente la lluvia, la fertilidad y la abundancia. También ejecutaba su justo juicio sobre todos aquellos que habían confiado en estos dioses ilusorios. Elías reta a los profetas de Baal sobre el monte Carmelo, de esta manera antes de que llegase la lluvia era necesario que ocurrieran tres hechos fundamentales: verdadera adoración, limpieza y oración.

CONCORDIA Y CONFRONTACIÓN

Elías, un hombre a contracorriente 3 – Concordia y confrontación – 1 Reyes 18:1-19 – Israel Sanz

Continuamos hoy reflexionando en la vida del profeta Elías y su inminente confrontación con el rey Acab, revisando cómo Dios preparó al profeta durante su retiro de tres años. Es de destacar el contraste entre la superficialidad de Acab, quien priorizaba buscar pasto para sus bestias antes que arrepentirse de su grave idolatría y apostasía, con la lealtad y celo de Elías. Providencialmente se produce un encuentro entre Elías y Abdías, un auténtico creyente que sirve en la corte del rey Acab. Descubriremos cómo este encuentro significó un acto de tierna misericordia y consuelo de parte de Dios para el profeta antes de su gran desafío. Escucharemos la valiente declaración que Elías hace ante el rey de que él, por su ejemplo idolátrico ante el pueblo, es la auténtica razón de la sequía que sufre la nación. El pecado impenitente siempre tiene trágicas consecuencias para quienes lo practican, y desgraciadamente también, para quienes están bajo la autoridad de ellos.

RETIRO

Elías, un hombre a contracorriente 2 – Retiro – 1 Re 17:1-24 – Israel Sanz

Seguimos ahondando en la vida del profeta Elías. Dios se muestra de tres maneras en la vida de este hombre de Dios. En primer lugar veremos cómo Dios cuida de él cumpliendo así su palabra, pues Dios honra a los que le honran. En segundo lugar veremos cómo Dios prepara a su enviado curtiéndolo con nuevas y transformadoras experiencias. Finalmente descubriremos que Dios es siempre justo y castiga a Israel con el fin de procurar su arrepentimiento y restauración posterior. El mismo Señor Jesús hizo referencia a los hechos que hoy analizaremos cuando afirmó en Nazaret, la tierra en la cual se crió, que Dios no envió a Elías a ninguna de la viudas de Israel en la época de gran sequía (física y espiritual) sino a la viuda de Sarepta que hoy aparece en este relato.

ELÍAS, UN HOMBRE A CONTRACORRIENTE 1

Elías, un hombre a contracorriente 1 – 1 Re 16:29-17:1 – Israel Sanz

Hoy exploramos tres rasgos esenciales del profeta Elías que haríamos bien en imitar. Nuestra sociedad está completamente desnortada y camina de manera errante haciendo cada cual, lo que bien le parece. De tal manera que incluso muchos usan la “neolengua” en la que a lo bueno se le llama malo y viceversa. Elías también vivió una época de decadencia moral y ética muy similar a la que nosotros experimentamos hoy. Pero Dios lo levantó para decir de manera clara y contundente al rey Acab que el justo juicio de Dios llegaría por la conducta idolátrica del pueblo con él como rey a la cabeza. Cada vez es más necesario que se levante un nuevo Elías, un nuevo Juan el Bautista, que alce su voz y defienda los derechos de Dios. ¿Nos está llamando el Señor a ser esos profetas? ¿Alzaremos la voz con un vivo celo por el Señor o permaneceremos callados?