CONFÍA EN EL PLAN

Cuando analizamos la vida de José, el hijo de Jacob, podemos ver cómo Dios va trabajando en él desde joven. Dios tenía un plan con él para su propio beneficio y para bendición de muchos otros. Nosotros hacemos planes, pero Dios también hace los suyos y nosotros formamos parte de ellos. De manera misteriosa y sorprendente, Dios hace que ambos planes, los nuestros y los suyos, se vayan entrelazando y coordinando para que finalmente su voluntad sea hecha en la tierra, como se hace en el cielo. En el proceso vamos aprendiendo que la providencia divina usa todo lo que vivimos, todo lo que sucede para adelantar sus planes de bien para nosotros y para sus santos propósitos. Haríamos bien en no tomar demasiado en serio nuestros planes, porque siempre el plan de Dios será mucho mejor. Génesis 50:15-22.

DIOS EN MI AYER, HOY Y MAÑANA

El apóstol Pedro nos presenta la base de la fe cristiana en los primeros versículos de su primera carta. Usa una fórmula trinitaria para mostrarnos cómo Dios actuó ya en nuestro pasado, actúa en nuestro presente y seguirá actuando en nuestro futuro. Esta verdad nos consuela y nos llena de esperanza y seguridad al comprobar el amor y el cuidado que el Padre tiene hacia sus hijos. Hoy analizamos estas cuestiones y también abordaremos otros asuntos relativos a la fe y a la vivencia de esa fe que decimos tener. ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra fe es la auténtica que salva? ¿Hay una fe que puede ser correcta doctrinalmente, pero inservible en la práctica? ¿Cuál es la prueba de que nuestra fe es correcta bíblicamente hablando? 1 Pedro 1:3-5.

DOS TIPOS DE FE

Hoy se pondera el individualismo y se afirma que hay muchas verdades, tantas como individuos. Pero la Palabra de Dios nos muestra claramente y de forma insistente que sólo hay una Verdad y que la fe que nos salva y nos conduce a la vida eterna es también sólo una. Hechos 8 nos presenta dos tipos de fe. Por un lado, la de Felipe y los que habían salido de Jerusalén en la persecución, y por otro la de Simón el mago. ¿Qué las diferencia? ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra fe es para salvación y no una fe vana y falsa? Hechos 8:4-25.

JESÚS, NUESTRO DESCANSO

Estamos rodeados de personas cansadas y cargadas por muchas situaciones: enfermedades, remordimientos, pérdidas, depresiones, ansiedad, angustia por lo que nos traerá el mañana y cosas semejantes. Pero en el pasaje que hoy estudiaremos Jesús nos hace una revelación. Lo que en realidad nos carga no son las circunstancias difíciles que vivimos, sino la lejanía de Dios. Por eso Él hace una invitación universal «Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar». ¿Es posible un auténtico descanso, una verdadera paz a pesar de los problemas que nos rodean y nos acosan? Mateo 11:28-30.

GRACIA, FE Y SEGURIDAD

¿Qué ha hecho Dios para afirmar, asegurar, y garantizar la promesa de que su pueblo heredará la promesa hecha a Abraham y su descendencia? ¿Y cómo se alcanza esa promesa, es solo por fe? ¿Por qué Pablo insiste en este capítulo cuatro de Romanos en hablar de la «justicia de la fe»? ¿Entendemos bien hoy en día qué es la gracia y qué es la fe? Es más, ¿entendemos realmente la relación que existe entre fe y gracia? ¿Podemos estar seguros al 100% de que recibiremos aquello que Dios ha prometido a quienes tienen la fe de Abraham? Descubre hoy con nosotros guiados por el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, la respuesta a estas preguntas.
Romanos 4:13-21

JESÚS ESTÁ EN TU BARCA

Todos, más tarde o más temprano experimentamos tormentas en la vida. Son situaciones que no podemos controlar y que desafían nuestra fe, nos causan dudas y provocan dolor y sufrimiento. Durante esas circunstancias difíciles solemos ser presa del temor por lo que nos depara el futuro más o menos inmediato y además tendemos a dudar del poder o del amor o de la sabiduría de Dios para superarlas. De la experiencia que vivieron los discípulos con Jesús en este pasaje de Marcos aprendemos cuál es la solución que el Señor nos ofrece en estas situaciones tan duras. Marcos 4:35-41.

CRISTIANOS DE POCA FE

Jesús sube al monte y comienza a enseñar a la multitud. En un determinado momento de su mensaje llama a los que lo escuchan «hombres de poca fe». ¿Por qué usa Jesús este apelativo? ¿Qué es poca fe? ¿Qué es suficiente fe? ¿Puede un creyente ser cristiano y a la vez tener poca fe? ¿Hasta dónde vivimos la fe que decimos tener? ¿Qué implicaciones prácticas tiene la fe cristiana? Mateo 6:25-34

NO PERFECTOS, SÍ PERDONADOS

Al llegar a Cristo y alcanzar la salvación por medio de la fe, recibimos una nueva naturaleza creada en Dios y apartada del pecado. Sin embargo, poco tiempo después descubrimos con horror que seguimos pecando y podemos llegar a dudar de nuestra propia conversión. La liberación del pecado es un proceso que se inicia en el momento de la salvación, pero continúa a lo largo de toda nuestra vida y tendrá un final glorioso un día. Mientras ese día llega, vivimos una lucha que a veces nos puede llegar a agotar. Pero Dios sabe muy bien lo que hace. Ro 7:14-25.