GRACIA, FE Y SEGURIDAD

¿Qué ha hecho Dios para afirmar, asegurar, y garantizar la promesa de que su pueblo heredará la promesa hecha a Abraham y su descendencia? ¿Y cómo se alcanza esa promesa, es solo por fe? ¿Por qué Pablo insiste en este capítulo cuatro de Romanos en hablar de la «justicia de la fe»? ¿Entendemos bien hoy en día qué es la gracia y qué es la fe? Es más, ¿entendemos realmente la relación que existe entre fe y gracia? ¿Podemos estar seguros al 100% de que recibiremos aquello que Dios ha prometido a quienes tienen la fe de Abraham? Descubre hoy con nosotros guiados por el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, la respuesta a estas preguntas.
Romanos 4:13-21

JESÚS ESTÁ EN TU BARCA

Todos, más tarde o más temprano experimentamos tormentas en la vida. Son situaciones que no podemos controlar y que desafían nuestra fe, nos causan dudas y provocan dolor y sufrimiento. Durante esas circunstancias difíciles solemos ser presa del temor por lo que nos depara el futuro más o menos inmediato y además tendemos a dudar del poder o del amor o de la sabiduría de Dios para superarlas. De la experiencia que vivieron los discípulos con Jesús en este pasaje de Marcos aprendemos cuál es la solución que el Señor nos ofrece en estas situaciones tan duras. Marcos 4:35-41.

CRISTIANOS DE POCA FE

Jesús sube al monte y comienza a enseñar a la multitud. En un determinado momento de su mensaje llama a los que lo escuchan «hombres de poca fe». ¿Por qué usa Jesús este apelativo? ¿Qué es poca fe? ¿Qué es suficiente fe? ¿Puede un creyente ser cristiano y a la vez tener poca fe? ¿Hasta dónde vivimos la fe que decimos tener? ¿Qué implicaciones prácticas tiene la fe cristiana? Mateo 6:25-34

NO PERFECTOS, SÍ PERDONADOS

Al llegar a Cristo y alcanzar la salvación por medio de la fe, recibimos una nueva naturaleza creada en Dios y apartada del pecado. Sin embargo, poco tiempo después descubrimos con horror que seguimos pecando y podemos llegar a dudar de nuestra propia conversión. La liberación del pecado es un proceso que se inicia en el momento de la salvación, pero continúa a lo largo de toda nuestra vida y tendrá un final glorioso un día. Mientras ese día llega, vivimos una lucha que a veces nos puede llegar a agotar. Pero Dios sabe muy bien lo que hace. Ro 7:14-25.