CRISTO RESUCITADO, FUNDAMENTO DE NUESTRA FE

Hoy trataremos una de las doctrinas centrales del Evangelio, uno de los pilares fundamentales de nuestra fe que es la doctrina de la resurrección de Jesucristo. Para ello nos vamos a centrar en el capítulo quince de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios. La ciudad de Corinto era una de las más importantes de la antigua Grecia donde vivían y se reunían las grandes mentes del momento, filósofos, pensadores, artistas, matemáticos y literatos. Predominaban por entonces dos tipos de filosofías o cosmovisiones. Por un lado los epicúreos creían que el propósito de la vida era disfrutar, encontrar el mayor placer posible, lo que solía terminar en borracheras y orgías. Por otro lado estaban los platonistas, quienes consideraban que el alma era inmortal y el cuerpo era como una cárcel para el alma, así que lo que debíamos anhelar era liberarnos del cuerpo. Pablo se enfrenta a ambas visiones erróneas presentando la verdad liberadora de la resurrección. 1 Corintios 15.

TRES VERDADES EN LAS QUE MEDITAR

Cada hijo de Dios pasa por momentos de dificultades en los que el cielo se nubla y nos sentimos abatidos, derrotados o débiles en la fe. Pero podemos confiar en que tenemos la asistencia eficaz del Espíritu Santo que nos recordará aquellas cosas que hemos aprendido de la Palabra de Dios y que nos ayudarán a superar esos tiempos de prueba. Por eso es imperativo el fijar en nuestra mente ciertas verdades que debemos conocer y en las que debemos profundizar. Hoy hablamos de tres verdades que encontramos en el capítulo uno de la carta a los Efesios, que son como tres fuertes amarres a los que nos podemos asir para permanecer firmes y seguros en nuestro caminar diario. Efesios 1:16-20