TENED PACIENCIA

Las dificultades, pruebas, dolor, enfermedad y otras situaciones duras que todos experimentamos son naturales en la vida porque vivimos en un mundo caído. En su carta Santiago escribe a un grupo de hermanos que están siendo oprimidos y sufriendo injusticias. Santiago les recuerda las promesas del Señor y los alienta para que no desmayen y sean capaces de perseverar en la fe y así triunfar finalmente. También les da sabios consejos que todos deberíamos escuchar y meditar con atención porque, más tarde o más temprano todos vamos a pasar por momentos de dificultades, dolores, pérdidas, problemas o injusticias. Además Santiago nos pone varios ejemplos de la vida cotidiana y de la Palabra de Dios para animarnos siguiendo el ejemplo de los que nos precedieron en la fe. Santiago 5:7-11

LA HERMOSURA DEL SEÑOR

En el mundo acelerado y profundamente caótico en el que vivimos saltamos continuamente de una actividad a otra casi sin pensarlo y casi sin ser plenamente conscientes de que muchas veces actuamos por inercia. David en el Salmo 27 nos ayuda a enfocarnos en lo que realmente importa, en lo esencial, lo primordial, lo auténticamente necesario. Como hijos de Dios estamos llamados a tener bien claras nuestras prioridades y a hacer los ajustes necesarios para que lo que debe ocupar el primer lugar no sea desplazado por una multitud de intereses, necesidades, deseos, gustos o incluso caprichos. David decidió bien, María hermana de Lázaro decidió bien, Pablo decidió bien ¿y tú qué vas a hacer? Salmo 27:4.

VERÉ TU ROSTRO EN JUSTICIA

David es un hombre de oración. Para él orar es como respirar, algo que hace de manera continua y constante. Así que la causa que lo lleva a orar no fue su angustia o peligro, sino su hábito de presentarse continuamente delante del Señor y hablar con Él. La oración de David no es una oración cualquiera, es un clamor. Denota un grito desgarrador, como el grito de un animal que cae presa de su depredador, o el de un recién nacido cuando llora por primera vez. David reconoce que ha podido mantenerse en el camino de Dios, el camino correcto, porque Dios lo ha sostenido por medio de su Palabra. Salmo 17.

JESÚS EN NAZARET, LA INCREDULIDAD DE LOS NAZARENOS

Era muy obvio que la sabiduría y los milagros de Jesús solo podían venir de Dios. Su profunda sabiduría y autoridad con la que enseñaba eran muy evidentes. Ningún otro maestro de la ley había hablado como Él hablaba. Pero Jesús no había estudiado en ninguna de las famosas escuelas rabínicas, ni tenía más entrenamiento formal en las Escrituras que el judío promedio. De manera que los dirigentes de los judíos se maravillaban y decían: “¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?” (Jn. 7:15). Por si esto fuera poco, Jesús había exhibido un poder sobrenatural por medio de los milagros que realizaba. Estos milagros evidenciaban que Él venía de Dios, que Él era el Mesías. Ellos no cuestionaron la veracidad de sus milagros, los reconocieron como obras portentosas. Lo que querían era que Jesús repitiera los milagros que había hecho en Capernaum (v. 23). Pero Jesús sabía que eso no los iba a llevar a la fe. Ayer, al igual que hoy, el ver milagros no conduce a la auténtica fe. Esta procede sólo de Dios quien actúa en el corazón del oyente y obra el milagro de creer por medio de su Palabra. Los que tengan oídos para oír, oigan. Lucas 4:22-30.

JESÚS DE NAZARET: LA MISIÓN DEL MESÍAS

Con toda seguridad el mensaje central de toda la Biblia es la salvación que Dios ha provisto para nosotros, pecadores, a través del sacrificio de Jesús, el Mesías anunciado por los profetas. Lucas nos lleva al momento exacto en que Jesús estuvo en el pueblo donde se crió y anunció que la profecía de Isaías se había cumplido. En su lectura en la sinagoga aquel sábado Jesús, usando el capítulo 61 de Isaías, les anuncia a sus familiares, conocidos y vecinos que en Él se había cumplido esa profecía anunciada cientos de años antes por los profetas. En los primeros versículos de esta profecía se encuentra el corazón del mensaje anunciado por Jesús. Lucas 4:16-21.

MEFI-BOSET, UN RETRATO DE LA GRACIA

La historia de Mefi-boset, el hijo de Jonatan y nieto del rey Saúl nos muestra el poder de la gracia en la vida de todo hijo de Dios. David tuvo misericordia de él, a pesar de que era un posible rival para el trono de Israel. Pero Mefi-boset fue humilde y no ambicionó el poder que sin duda Dios no le había otorgado. En su vida y en la relación que mantuvo con David podemos encontrar paralelos con nuestra propia condición delante de Dios. Él fue muy bendecido por la gracia que David le dispensó. También nosotros hemos sido alcanzados por una gracia que ha cambiado para siempre nuestras vidas y nuestro destino. 2 Samuel 9:1-13.

NO HAGAS CONCESIONES

El periodo histórico que relata el libro de los Jueces es uno de los más difíciles de la historia del pueblo de Dios. Una vez muertos Moisés y Josué el pueblo vive una época de profunda decadencia moral y espiritual. Pero no habían llegado a esta lamentable situación de manera brusca, sino más bien fue algo gradual, que se fue produciendo poco a poco, de manera casi imperceptible. Le reprochan a Dios que está muy lejos de ellos y que sus enemigos los saquean y humillan continuamente. Pero, ¿era Dios el culpable de su decadente situación? ¿Qué importantes y relevantes lecciones tiene este periodo histórico para nosotros hoy? Jueces 2:11-23.

EL COSTO DE SEGUIR A CRISTO

Tres son las respuestas que Jesús da en este pasaje a aquellos que quieren seguirle. Si las leemos fuera de su contexto nos pueden parecer muy radicales y hasta extremas, pero Jesús tiene una buena razón para responder así. Él no ponía las cosas fáciles a quienes mostraban interés en ser sus discípulos, más bien todo lo contrario. La pregunta fundamental que debemos plantearnos seriamente es la siguiente. ¿Por qué buscamos a Jesús? ¿Cuáles son las auténticas y reales motivaciones para desear ser un discípulo suyo? ¿Nos hemos detenido a considerar seriamente cuál es el costo de seguirle? Lucas 9:57-62.

LAS EXCELENCIAS DEL HIJO

Los cuatro primeros versículos de la Carta a los Hebreos son un breve compendio de todas las verdades que van a ir siendo expuestas posteriormente en la misma. El ser humano ha intentado a lo largo de toda la Historia conectar con la Divinidad. Todas la religiones que existen y todas las que ya se han extinguido trataban precisamente de comunicarse con ese Otro superior que el ser humano intuye que está más allá, pero que actúa aquí, entre nosotros. Pero la grandeza de nuestro texto está en que ha sido ese Dios lejano que intuíamos desde el principio, quien se nos ha acercado y nos ha hablado. Y lo ha hecho muchas veces y de muchas maneras distintas a través de los profetas. Y finalmente Él mismo se nos acercó lo más cerca que se podía estar, al tomar cuerpo humano y venir en la forma de un hombre, como uno de  nosotros.
Hebreos 1:1-4

VISIÓN QUE CAPACITA PARA LA MISIÓN

Pedro, al igual que la multitud, era un oyente cautivado por la predicación de Jesús. Él, con toda probabilidad, estaba sentado en la barca escuchando la Palabra de Dios que salía de los labios de Jesús. Dice en Romanos 10:17: “que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios». Así que, al oír la Palabra de Dios, por esa palabra, Dios produce en nosotros fe para creer en Jesucristo. En breve Pedro tendría que ejercer fe y Jesús, mediante su enseñanza, lo estaba preparando. Tras el mensaje Jesús le pide a Pedro que vuelva a intentar una nueva pesca. Pedro obedece en fe a la palabra dada por Jesús. Pero la clave de todo esto es que Pedro no va a obedecer en base a la lógica, sino en base a la fe. Esta obediencia contra toda lógica es la obediencia de la fe.
Lucas 5:4-5