LA LLEGADA A BELÉN

La teología de Noemí. – Redención 3 – Rut 1:19-22.

De la mano de Noemí, hoy vamos a entrar a fondo en el asunto de cómo nuestras concepciones correctas o erróneas acerca de Dios pueden llevarnos por caminos muy distintos. La Teología es el estudio sistemático de la naturaleza de Dios tal como se nos revela en las Sagradas Escrituras. Este es un asunto crucial para todo cristiano, porque muchas veces mezclamos lo que aparece en la Biblia con muestras propias ideas preconcebidas acerca de Dios y de su naturaleza. Hoy profundizamos en la importancia de aferrarnos a la revelación bíblica procurando desechar nuestros preconceptos que, en la mayoría de las ocasiones, están viciados e influenciados por las múltiples voces que nos rodean.

 

AFLICCIONES | RUT 1:1-5

Todos nos hemos preguntado alguna vez, ¿dónde está Dios cuando sufrimos? ¿Se ha olvidado Dios de mí o se ha vuelto en mi contra? No es fácil ver la mano de Dios obrando cuando estamos atravesando pruebas o circunstancias duras. Sin embargo, la providencia de Dios nos guía hasta en los momentos más difíciles. Elimelec y su familia estaban viviendo un tiempo de aflicción cuando éste decide ir a Moab a buscar el sustento. Pero para desgracia de los suyos, los problemas no habían hecho nada más que empezar. Su esposa Noemí tuvo que sufrir la muerte de su esposo y la de sus dos hijos en aquella tierra extranjera. Pero en este panorama sombrío emerge una luz de esperanza. Después de tantas calamidades, Dios ofrece una salida a la pobre Noemí porque en Belén vuelve a haber pan. (Rut 1:1-5)

LA TENTACIÓN

¿Cuál es la diferencia entre prueba y tentación? ¿Dios nos envía tentaciones? ¿Pecamos cuando sentimos la tentación que nos hace desear aquello que Dios prohíbe? La epístola de Santiago nos revela que si bien el enemigo nos tienta, lo cierto es que en nosotros hay pasiones que son como un asidero que él utiliza para llevarnos a la desobediencia. Por eso, la batalla contra el pecado se libra especialmente en la mente en primer lugar, y en la voluntad después. De ahí la necesidad de llenar nuestros pensamientos con la Palabra de Dios, con sus consejos y con la ayuda imprescindible del Espíritu Santo. La guerra es de tipo espiritual, pero muy real para aquellos que han sido llamados y redimidos por Dios. Santiago 1:12-18.

GOZO EN LAS PRUEBAS

Hoy exploramos la naturaleza inevitable de las pruebas en la vida del creyente, no como algo inesperado o extraño, sino como parte del plan de Dios. La pregunta crucial no es si vendrán dificultades, sino cuál será nuestra actitud ante ellas, ya que estas revelan y refinan la calidad de nuestra fe. El sufrimiento, al igual que el fuego purifica el oro, fortalece y purifica la fe, desarrollando paciencia y perseverancia que no son resignación pasiva, sino una firmeza activa que busca la madurez y la semejanza con Cristo. La clave para perseverar y encontrar gozo en medio de la aflicción es el amor a Dios, con la mirada puesta en la recompensa final: la corona de vida prometida a quienes le aman y soportan fielmente las pruebas. Santiago 1:1-4, 12.

GRACIA EN EL SUFRIMIENTO

¿Cuál es la característica más distintiva del Cristianismo? ¿Qué es lo que cada persona necesita con más urgencia? ¿Cuál es el mayor problema que enfrenta la humanidad a pesar de que muchos lo ignoran? Hoy la Palabra de Dios nos guiará a través de un portento que realizó Jesús y que está narrado en los tres Evangelios sinópticos que nos ayudará a responder a estas preguntas iniciales. La fama de Jesús se había extendido tanto por Judea como por Galilea y una multitud llenaba la casa en la que Jesús estaba enseñando, de tal manera que la gente se agolpaba a la puerta del recinto intentando acceder al interior para poder escuchar al Maestro. Varios hombres intrépido idearon un plan para llevar a su amigo hasta los mismos pies de Jesús. Marcos 2:1-12.

AMOR QUE CONOCE Y DISCIERNE 2

Nuestra sociedad también se caracteriza por entregarse de lleno a lo último, la novedad, la última tendencia, lo que se lleva. Así la gente va de un entretenimiento a otro, de una diversión a otra, sin pensar, sin meditar en qué están invirtiendo sus vidas y si a lo que le están dedicando su tiempo es algo valioso o que merece la pena. No piensan, no meditan si están yendo tras lo mejor o lo excelente, simplemente se dejan llevar. Pablo está orando para que el amor de los filipenses por Dios y por el prójimo crezca, abunde más y más, eso sí, siendo controlados por el conocimiento de Dios y de la Palabra y por el discernimiento espiritual que es guiado también por las Escrituras. Ese amor les hará “aprobar lo mejor.” Filipenses 1:9-11.

AMOR QUE CONOCE Y DISCIERNE

El concepto actual de amor está totalmente desvirtuado por la corriente imperante en la que se ponderan los sentimientos sobre la razón. Vivimos en la época de «yo hago lo que me hace sentir bien», lo que conduce en muchas ocasiones a errores y decisiones precipitadas que causan más dolor que beneficio. La Palabra de Dios nos guía al correcto concepto de amor, el ágape de Dios. Necesitamos con urgencia encontrar el equilibrio entre lo que sentimos y lo que conocemos que es la voluntad de Dios. Amor y Verdad son dos realidades que deben ir siempre de la mano. El amor sabio es el que procura primero el bien del otro, no la propia satisfacción egoísta de uno mismo. Así es el amor de Dios, desprendido, sacrificial, que procura nuestro bienestar, aunque a veces para conseguirlo nos tenga que disciplinar. El que de verdad ama corregirá a aquellos que ama por su propio bien. Filipenses 1:9-11.

TENED PACIENCIA

Las dificultades, pruebas, dolor, enfermedad y otras situaciones duras que todos experimentamos son naturales en la vida porque vivimos en un mundo caído. En su carta Santiago escribe a un grupo de hermanos que están siendo oprimidos y sufriendo injusticias. Santiago les recuerda las promesas del Señor y los alienta para que no desmayen y sean capaces de perseverar en la fe y así triunfar finalmente. También les da sabios consejos que todos deberíamos escuchar y meditar con atención porque, más tarde o más temprano todos vamos a pasar por momentos de dificultades, dolores, pérdidas, problemas o injusticias. Además Santiago nos pone varios ejemplos de la vida cotidiana y de la Palabra de Dios para animarnos siguiendo el ejemplo de los que nos precedieron en la fe. Santiago 5:7-11

LA HERMOSURA DEL SEÑOR

En el mundo acelerado y profundamente caótico en el que vivimos saltamos continuamente de una actividad a otra casi sin pensarlo y casi sin ser plenamente conscientes de que muchas veces actuamos por inercia. David en el Salmo 27 nos ayuda a enfocarnos en lo que realmente importa, en lo esencial, lo primordial, lo auténticamente necesario. Como hijos de Dios estamos llamados a tener bien claras nuestras prioridades y a hacer los ajustes necesarios para que lo que debe ocupar el primer lugar no sea desplazado por una multitud de intereses, necesidades, deseos, gustos o incluso caprichos. David decidió bien, María hermana de Lázaro decidió bien, Pablo decidió bien ¿y tú qué vas a hacer? Salmo 27:4.

VERÉ TU ROSTRO EN JUSTICIA

David es un hombre de oración. Para él orar es como respirar, algo que hace de manera continua y constante. Así que la causa que lo lleva a orar no fue su angustia o peligro, sino su hábito de presentarse continuamente delante del Señor y hablar con Él. La oración de David no es una oración cualquiera, es un clamor. Denota un grito desgarrador, como el grito de un animal que cae presa de su depredador, o el de un recién nacido cuando llora por primera vez. David reconoce que ha podido mantenerse en el camino de Dios, el camino correcto, porque Dios lo ha sostenido por medio de su Palabra. Salmo 17.