VIVE COMO UN RESUCITADO

Es peligroso intentar vivir creyéndonos alguien que no somos. Por otro lado, también es una desgracia vivir como un miserable, cuando en realidad eres un hijo/a de Dios. Hoy recibimos un llamado a centrar nuestra vida en lo realmente importante, en lo que da sentido y significado a nuestra vida como hijos/as de Dios. Colosenses 3:1-6.

NO A NOSOTROS

Los planes y los propósitos concretos de Dios en cada momento se escapan por completo a nuestro conocimiento y a nuestra comprensión. Siempre, en todos los casos son mejores y mayores de lo que nosotros podemos siquiera imaginar. El cojo de nuestro relato de hoy saltó como una gacela y alabó con júbilo exultante a Dios, cumpliendo así una vez más las profecías que dieron los profetas. Pero la sanidad de este pobre hombre no fue el portento más grande que Dios iba a hacer ese día. Hechos 3:12-16.

UNA VISIÓN DEFINITIVA

El apóstol Juan estaba viviendo sus últimos días en un lugar terrible y en unas condiciones de vida deplorables. En medio de dificultades, pruebas y situaciones que le superaban, él supo bien hacia dónde debía mirar. Nosotros deberíamos también dirigir nuestra mirada a Aquel que está por encima de todos nuestros problemas y angustias. Él, que había convivido con el Verbo encarnado, que le había escuchado y le había visto hacer milagros y prodigios, necesitaba aun, igual que lo necesitamos nosotros, tener una nueva visión del Cristo resucitado. Apocalipsis 1:8-20.

PERO CRISTO…

Hay un antes y un después con la llegada de Jesucristo y la obra que Él realizó. Jesús cambió para siempre la Historia de la humanidad, lo mismo que ha cambiado la historia personal de salvación de cada uno de sus hijos. El hecho está consumado y ahora Jesús está sentado en el trono desde donde intercede por cada uno de los miembros de su pueblo, la Iglesia. Hebreos 10:12-25.

HOY ES DÍA DE BUENA NUEVA

El pueblo de Samaria está viviendo momentos de tribulación y de extrema necesidad. El hambre brutal que estaban experimentando era tan devastadora, que incluso se habían dado casos de canibalismo dentro de la ciudad sitiada por el ejército sirio. Pero cuando la necesidad es más extrema y cuando seguramente muchos habían ya perdido la esperanza de sobrevivir, es cuando Dios envía a su profeta Eliseo con un mensaje sorprendente de abundancia y salvación. 2 Reyes 7:1-20.

ENTRA Y VIVE

El conocido «Sermón del monte» es una extensa disertación acerca de la naturaleza del Reino de Dios. Tras hablar de muchos asuntos y después de establecer los estándares del Reino, Jesús hace una aplicación final: hay dos puertas y dos caminos, y el final de cada uno de ellos es muy distinto. ¿Qué puerta y qué camino elegirás tú? Mateo 7:13-14.

DEL LAGAR AL LUGAR DE LA BATALLA

Dios nos sorprende en su Palabra a cada paso. En un tiempo de profunda crisis espiritual y económica, Dios llama a un hombre al que seguramente ninguno de nosotros habríamos elegido. Tras sufrir continuas oleadas de pillaje, robo y destrucción, este hombre es llamado para traer una gran victoria y liberación al pueblo. Gedeón duda, pero no duda de Dios, sino de sí mismo. Sin embargo nuestro Dios se complace en usar a los que se saben débiles para llevar a cabo sus obras. Jueces 6:1-40.

QUEBRÁNTAME SEÑOR

No conocemos en detalle la vida de aquellos personajes bíblicos que fueron grandemente usados por Dios, pero es un hecho que sí se repite a menudo, que todos ellos/as fueron previamente tratados por Dios. Lo vemos en la vida de Moisés, y en José, también en David y en muchos otros. Hoy fijaremos nuestra mirada en uno de los discípulos de Jesús, del que sí conocemos algunos detalles de su vida y del trato que Dios tuvo con él. Se trata del impulsivo Simón Pedro.

BUENAS RAZONES PARA VIVIR EN SANTIDAD

En los momentos de dificultad, de persecución o de tribulación, no es tiempo para descansar o intentar evadirnos. Es precisamente en esos momentos cuando más necesitamos predicarnos a nosotros mismos el Evangelio de la salvación. Las verdades poderosas de la Palabra son para todos y cada uno de los días de nuestra vida. El Evangelio me salvó cuando creí por primera vez, me salva cada día y me salvará final y definitivamente en el futuro. 1 Pedro 1:1-17.