NO TEMAS, CREE SOLAMENTE

En este mundo todos pasamos por momentos de aflicción, de pérdida, de temor, dolor o desesperación. El sufrimiento no es sólo una posibilidad, sino una realidad que enfrentamos en distintos periodos de la vida. Hay situaciones que nos parecen sin solución aparente. Eso es lo que vivieron dos personas que conocieron a Jesús y cuyas historias se entrelazan en el pasaje que hoy consideramos. Una mujer que sufría flujo de sangre y un padre que está a punto de perder a su única hija. Dos dramas muy distintos, pero a la vez muy similares encuentran respuesta en Jesús de Nazaret. Abre tus ojos y contempla con admiración cómo el Maestro de Galilea puede transformar la tragedia de dos vidas rotas por el dolor en días de gloria y gratitud. Marcos 5:21-43.

BIENAVENTURADOS LOS POBRES EN ESPÍRITU

El mundo actual nos ofrece una amplia gama de recetas para alcanzar la felicidad. Pero nosotros sabemos por experiencia que todas ellas terminan en fracaso. Jesús nos mostró el verdadero camino a esa felicidad soñada y siempre esquiva. Él comenzó su sermón más importante con las palabras que hoy examinamos: las bienaventuranzas, es decir, el auténtico camino a la felicidad plena, que es lo que significa bienaventuranza. Jesús desafía el éxito y la felicidad que ofrece el mundo con la pobreza espiritual como la clave para alcanzar el Reino de los Cielos y la felicidad tanto tiempo anhelada. Esta pobreza se define como el reconocimiento de la propia indigencia e insuficiencia ante la santidad de Dios, la renuncia a la autosuficiencia y la entrega total de la confianza en Él. El ejemplo de Abraham y el sacrificio de Isaac ilustran cómo es esencial que Dios ocupe el lugar central y único en el corazón, sin que ninguna posesión o relación desplace su soberanía, conduciendo así a una satisfacción duradera y una verdadera adoración. Mateo 5:1-4.

La oración y la regla de oro

El mensaje de hoy se centra en el poder y la gracia de la oración, tomando como base las palabras de Jesús en Mateo 7:7-11 sobre pedir, buscar y llamar. Se explica que esta invitación divina revela la necesidad humana de la ayuda y guía del Espíritu Santo. Además, se enfatiza la inmensa bondad de Dios como Padre celestial, quien siempre dará cosas buenas a sus hijos. Finalmente, el pastor conecta la recepción del amor de Dios con el llamado a practicar la regla de oro, tratando a los demás como quisiéramos ser tratados, reflejando así el Evangelio que ha transformado y sigue transformando nuestras vidas cada día.

GUSTAD Y VED QUE ES BUENO EL SEÑOR

El Salmo 34 fue escrito por el rey David en un momento de gran peligro para su vida y de una profunda humillación. Sin embargo, vemos que David decide alabar al Señor “en todo tiempo”. Así también nosotros haríamos bien en seguir su ejemplo. No sólo debemos alabar a Dios cuando las cosas nos van bien y todo es fácil, sino que la alabanza debe ser una forma de vida en nosotros de manera que las circunstancias, por negativas que sean, no puedan apagar nuestra gratitud y nuestro reconocimiento al Señor, quien nos ha dado todo lo bueno que podemos disfrutar en esta vida, y en la venidera, sólo y exclusivamente por su gracia. Si nunca has experimentado el amor y la bendición de Dios, ven y ve. Ven y prueba, ven y gusta, comprobarás que el Señor bueno, muy muy bueno. Salmo 34:1-22.

¡ÁNIMO! CONSTRUYES MÁS DE LO QUE CREES

El profeta Hageo nos hace un llamado a meditar, a reflexionar, a analizar nuestro corazón y nuestras prioridades delante de Dios. Hoy la Iglesia, al igual que antaño el pueblo de Dios tras el regreso del cautiverio en Babilonia, vive atareada con muchas labores y con muchas distracciones. La familia, el trabajo, la salud, el tiempo de ocio y muchas otras tareas nos distraen y captan nuestra atención desviándola de lo más importante. Así es fácil caer en el desánimo cuando miramos el fruto de nuestro esfuerzo en favor de la obra del Señor. Hoy el Señor nos dice, ¡ánimo! Todo trabajo hecho para el Señor tiene fruto y tendrá su recompensa. Hageo 2:1-9.

ENTREGA

Toda la enseñanza del apóstol Pablo en los primeros once capítulos de la carta a los romanos llegan en el capítulo doce a una consecuencia lógica. El razonamiento de Pablo es claro y contundente. Una auténtica fe cristiana produce un verdadero y perdurable fruto. Aquí se vincula toda la doctrina expuesta en los primeros once capítulos con su consecuencia práctica. Al igual que Dios se nos entregó en Jesús para nuestro beneficio y salvación, igualmente nosotros debemos entregarnos a Dios en sacrificio vivo cada día. Romanos 12:1-2.

EL SEÑOR PRESIDE EN LA TORMENTA

Este conocido pasaje en el cual los discípulos viven una experiencia traumática encierra varias verdades aplicables a nuestras circunstancias actuales. Todos, más tarde o más temprano, vamos a pasar por tormentas, tal vez no físicas, pero sí del alma. Todos experimentaremos momentos de dolor, pérdida, enfermedad, sufrimiento y problemas que viviremos como auténticas tempestades. El mismo Jesús nos lo advierte en varias ocasiones. Por eso debemos estar muy atentos a estas verdades que nos ayudarán a superar esos terribles momentos mientras el Señor nos conduce a través del valle de la prueba.
Mateo 14:22-33

LA JUSTIFICACIÓN Y SUS IMPLICACIONES

La doctrina de la justificación tiene un papel central en la historia de la Iglesia y hace que el Cristianismo bíblico sea una fe totalmente distinta a la de cualquier otra religión. Una comprensión correcta del Evangelio y de la eterna salvación que este nos ofrece, debe de abordar el significado y la importancia de esta doctrina. Porque una comprensión incorrecta de la justificación corrompe por completo el auténtico Evangelio, mina el cimiento de la vida cristiana, y hace imposible la seguridad de la salvación. Romanos 5:1-5.