VESTIDOS PARA EL COMBATE 2

Hay una realidad que todo hijo de Dios conoce por propia experiencia, estamos en medio de una batalla en la que nuestros enemigos son invisibles, poderosos y organizados. La Palabra de Dios nos enseña desde el primer libro de la Biblia, hasta el último, lo real que es esta lucha con las tinieblas. La semana pasada estuvimos estudiando dos partes de la armadura del cristiano, hoy estaremos considerando las otras cuatro partes del atuendo imprescindible en la batalla contra nuestro enemigo. Efesios 6:10-20.

PROPIEDAD DE DIOS

Los discípulos de los fariseos y los herodianos se confabularon para tender una trampa a Jesús y tener así de qué acusarlo. La pregunta acerca del tributo a César estaba muy bien planeada y parecía imposible que Jesús pudiera salir indemne de ella. Tanto si la respuesta era afirmativa como contraria al pago de este impuesto, los enemigos de Jesús tendrían una razón para acusarlo ante las autoridades civiles o religiosas. Pero el Maestro de Galilea supo responder de una manera totalmente inesperada para sus enemigos. Jesús desarmó sus argumentos y los confrontó con su propio pecado, al igual que nos ocurre a nosotros cuando escuchamos de sus labios «dad a Dios lo que es de Dios». Lucas 20:19-26.

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 11 | Amor audaz

Analizamos en esta ocasión la parábola de los talentos. Con ella aprendemos que la vida mientras el Señor viene no solo es espera, sino que requiere también un trabajo diligente. No es una espera estática sino activa. ¿Qué debemos hacer mientras esperamos? Descubriremos siete verdades acerca de los tres siervos que protagonizan esta parábola y que tienen el potencial de darle un giro a nuestra vida, de reorientarnos, de cambiarnos por completo.
Mateo 25:14-30

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 8 | Astucia santa

La parábola del mayordomo sagaz puede ser muy fácilmente mal interpretada. Tiene que ver con el uso de los bienes materiales. Hay pocas cosas que muestren tan claramente el estado de nuestra alma como el manejo del dinero, de las posesiones. Los que piensan demasiado en lo terrenal, los que tienen su porción en esta vida, son sagaces. Se informan de pagas y ayudas, estudian, madrugan, trasnochan… Esto no es malo en sí mismo. Pero cuando la vida se vuelca en esas cosas, es porque vas con las luces cortas. Cuando las preocupaciones se reducen a qué comeremos, qué vestiremos, cuánto ganaremos, dónde iremos de vacaciones, … eso termina en tragedia. Eso es mundanalidad.
Lucas 16:1-13.