LA ORACIÓN, OXÍGENO ESPIRITUAL

Al igual que nuestro cuerpo necesita el oxígeno para vivir, de igual manera nuestro espíritu necesita la oración para subsistir, crecer y desarrollarse. Vemos en el pasaje de hoy, que Jesús tenía una intensa y habitual vida de oración, para lo cual solía apartar las primeras horas del día. No sólo buscaba la ocasión, sino que también buscaba el lugar adecuado. Por eso solía apartarse a lugares desiertos, tranquilos, fuera de los ruidos y las distracciones propias de la vida. Él es nuestro mayor y mejor ejemplo en cuanto a la oración. Jesús, siendo Dios, también era hombre y por eso su tiempo de oración era algo prioritario para Él. Marcos 1:35-39.

ANTES DE QUE LLUEVA

Elías, un hombre a contracorriente 4 – Antes de que llueva – 1 Reyes 18:17-46 – Israel Sanz

Hoy contemplamos al hombre de Dios enfrentado a los profetas de Baal. Lo que mueve a Elías a esta confrontación épica es su celo por vindicar al Dios de Israel. La tierra se había llenado de altares idolátricos a Baal y Asera, por eso Dios había cerrado los cielos para que no lloviese. Así el verdadero Dios estaba ejecutando su juicio sobre estas falsas divinidades que representaban precisamente la lluvia, la fertilidad y la abundancia. También ejecutaba su justo juicio sobre todos aquellos que habían confiado en estos dioses ilusorios. Elías reta a los profetas de Baal sobre el monte Carmelo, de esta manera antes de que llegase la lluvia era necesario que ocurrieran tres hechos fundamentales: verdadera adoración, limpieza y oración.

EL HACEDOR DE MILAGROS

La experiencia cristiana es una experiencia milagrosa. Debemos abrazar la verdad del Evangelio transmitido en la Palabra de Dios, pero nuestra experiencia no puede ser exclusivamente un conocimiento teórico, sino que es imprescindible experimentar además el poder de Dios que nos transforma desde el interior. Si el Espíritu Santo no actualiza y aplica los beneficios que Jesús conquistó para nosotros, no sirve de nada tener la cabeza llena de conocimiento. Si no hemos experimentado una metamorfosis, si el poder de Dios no nos ha alcanzado, si no hemos sentido lo que es el nuevo nacimiento, ese conocimiento será sólo un conjunto de datos almacenados en nuestra cabeza, como podrían estar almacenados en un libro. Pero el Dios vivo actúa en aquellos que han sido vivificados por el Espíritu Santo. Él actúa en nuestras vidas y hace maravillas diariamente en nosotros. Puede que algunas no parezcan espectaculares, pero de tanto en tanto tenemos un vislumbre de los poderes del siglo venidero que ya están invadiendo nuestro mundo actual.

¿QUÉ HACES AQUÍ?

Es bien evidente que vivimos en un mundo cambiante. Las circunstancias que nos rodean y los hechos que vivimos se suceden con una velocidad inusitada. Creemos que tenemos más control sobre nuestra vida del que realmente tenemos y cuando los problemas, las dificultades y los reveses de la vida nos golpean, terminamos comprendiendo que somos frágiles, mucho más frágiles de lo que siquiera habíamos imaginado. Los creyentes no estamos libres de todas estas eventualidades de tal manera que hoy podemos vivir una experiencia transformadora con nuestro Dios, y pocos días después sentirnos deprimidos y derrotados. El profeta Elías no era distinto a nosotros. Él también era un hombre sujeto a pasiones como las nuestras. Hoy veremos cómo Dios trató con él en un momento de profunda crisis personal que incluso le llevó a desear la muerte. 1 Reyes 19:1-18.

DE LA CUEVA AL CIELO

Todos, más tarde o más temprano pasamos por días de prueba. Cuando las sombras de la enfermedad, o el quebranto financiero, o la crisis familiar, o la muerte de algún ser querido atenazan nuestra alma y nos sentimos atrapados en una cueva oscura y fría. La angustia, la tristeza, la soledad, el dolor, la incomprensión o la traición llegan a quebrantar nuestra alma. ¿Dónde acudimos en búsqueda de alivio y descanso? ¿Cuál es nuestra oración, cuál es nuestra canción? David, el rey escogido por Dios para liderar a su pueblo, vivió varias experiencias de este tipo. Y en el Salmo 57 que hoy analizaremos, podemos ver cómo él abre su corazón y nos muestra el camino para superar estos momentos de angustia. Salmo 57.

DOS TIPOS DE FE

Hoy se pondera el individualismo y se afirma que hay muchas verdades, tantas como individuos. Pero la Palabra de Dios nos muestra claramente y de forma insistente que sólo hay una Verdad y que la fe que nos salva y nos conduce a la vida eterna es también sólo una. Hechos 8 nos presenta dos tipos de fe. Por un lado, la de Felipe y los que habían salido de Jerusalén en la persecución, y por otro la de Simón el mago. ¿Qué las diferencia? ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra fe es para salvación y no una fe vana y falsa? Hechos 8:4-25.

QUE NADIE TE PRIVE DE TU PREMIO

Pablo dirige su carta a los hermanos que son santos y fieles que están en Colosas. Muchas veces ponemos la base de nuestra identidad en lo que sentimos y somos engañados. Lo que somos es lo que Dios dice que somos. Y el milagro es vernos a la luz de la Palabra y creer que Dios nos ama así. A los ojos de Dios la Iglesia es santa, pura y sin macha. Hemos de ser conscientes de la herencia qua tenemos, de quienes somos en Cristo. Colosenses 1:21-23.

¿HASTA DÓNDE ESTÁS DISPUESTO A LLEGAR?

Pedro y Juan subieron al templo a la hora de la oración y el cojo que pedía limosna en la puerta Hermosa recibe aquel día el mayor regalo que podría esperar, su sanidad completa. Los líderes religiosos se enfadan porque miles de personas venían a escuchar las palabras de Pedro que les hablaba de la resurrección. Ellos, que poco tiempo antes habían temido por su propia vida, ahora muestran una valentía y un arrojo inusuales. ¿Qué les ha pasado? ¿Cómo es posible un cambio de actitud tan radical en aquellos que sólo unos días antes habían huido como conejillos asustados? ¿Qué necesitamos tú y yo para vivir vidas intrépidas que glorifiquen el nombre de nuestro Dios? Hechos 4:1-22.

LA HERMOSURA DEL SEÑOR

En el mundo acelerado y profundamente caótico en el que vivimos saltamos continuamente de una actividad a otra casi sin pensarlo y casi sin ser plenamente conscientes de que muchas veces actuamos por inercia. David en el Salmo 27 nos ayuda a enfocarnos en lo que realmente importa, en lo esencial, lo primordial, lo auténticamente necesario. Como hijos de Dios estamos llamados a tener bien claras nuestras prioridades y a hacer los ajustes necesarios para que lo que debe ocupar el primer lugar no sea desplazado por una multitud de intereses, necesidades, deseos, gustos o incluso caprichos. David decidió bien, María hermana de Lázaro decidió bien, Pablo decidió bien ¿y tú qué vas a hacer? Salmo 27:4.

¡ÁNIMO! CONSTRUYES MÁS DE LO QUE CREES

El profeta Hageo nos hace un llamado a meditar, a reflexionar, a analizar nuestro corazón y nuestras prioridades delante de Dios. Hoy la Iglesia, al igual que antaño el pueblo de Dios tras el regreso del cautiverio en Babilonia, vive atareada con muchas labores y con muchas distracciones. La familia, el trabajo, la salud, el tiempo de ocio y muchas otras tareas nos distraen y captan nuestra atención desviándola de lo más importante. Así es fácil caer en el desánimo cuando miramos el fruto de nuestro esfuerzo en favor de la obra del Señor. Hoy el Señor nos dice, ¡ánimo! Todo trabajo hecho para el Señor tiene fruto y tendrá su recompensa. Hageo 2:1-9.