EN EL PRINCIPIO 11 – LA ENVIDIA Y EL EVANGELIO

Después de la caída de Adán y Eva, la Palabra nos cuenta el primer fruto amargo producido por esa caída. La ofrenda que Caín trajo a Dios no fue aceptada con agrado y esto reveló lo que había en el corazón de Caín. ¿Dónde está el origen del pecado de Caín que causó que su ofrenda no fuese bien recibida? Es importante, fundamental ir a la raíz de los problemas, porque si solo tratamos los síntomas, nunca acabaremos con con la fuente que los provoca. En cambio, Abel trajo su ofrenda a Dios en obediencia y en fe. Y es que Dios no recibe cualquier clase de culto. Génesis 4:1-7.

EN EL PRINCIPIO 10 – LA CAÍDA 3

Nuestros primeros padres decidieron coser hojas de higuera para intentar tapar su desnudez. En lugar de confesar su pecado, prefirieron cubrir la miseria de su alma con inútiles harapos que solo les cubrían de vanagloria. De esta triste manera la culpa y la vergüenza dieron paso a la discordia culpándose unos a otros. Pero la justa indignación de Dios demandaba una compensación. En nuestro pasaje de hoy vemos la gloria de dos atributos de Dios que se complementan y no se contradicen en absoluto; su misericordia compasiva y su implacable severidad. Génesis 3:8-24.

EN EL PRINCIPIO 8 – LA CAÍDA 1

Entramos hoy a analizar el pasaje más triste de toda la Biblia. El momento en el que nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, trayendo con ello la ruina, no solo de sus vidas, sino también de la vida de todos sus descendientes. Vemos cómo Adán y Eva deciden ser autónomos, es decir, que ellos mismos sean ley para sí mismos. Contrariamente a lo que postula la teología liberal, no estamos ante un pasaje mitológico, sino que el relato de Génesis 3 debe tomarse como lo que realmente es, un relato histórico. Génesis 3: 1-10.