RÍOS DE AGUA VIVA

– Vida en su Nombre 18 –

Hay un mundo de diferencia entre sólo saber o entender y además de saber, gustar, saborear. Cuando gustamos la grandeza, la belleza, la misericordia, el amor, el perdón de Dios de manera personal y experiencial, entonces es cuando se produce el cambio, la transformación. Se puede tener la cabeza llena de datos sobre quién y cómo es Dios, y sin embargo no conocerle en absoluto, como le pasaba a los fariseos y a los líderes religiosos que se enfrentaban con Jesús. Él les habla bien claro, “no sabéis de dónde vengo, ni quién es el que me envía.” Jesús hace una afirmación apabullantemente sorprendente en el último día de la Fiesta de los Tabernáculos. El día en que el sumo sacerdote derramaba el agua en libación a Dios mientras el pueblo recitaba Isaías 12:3. Él afirmó: “El que tenga sed, venga a mí y beba.” Juan 7:25-52.

SÍGUEME

Este es el quinto mensaje de la serie «Vida en su Nombre» basado en el Evangelio de Juan. Hoy el Señor le pregunta a algunos de sus discípulos, «¿qué buscáis?» y también nos lo pregunta a cada uno de nosotros. En el texto de hoy veremos que Jesús nos recibe, nos transforma, nos exige y a la vez se nos da durante todo este proceso. Juan 1:35-51.

LA CLAVE DEL CORAZÓN RENDIDO

La experiencia cristiana es como una lámina tridimensional. Te asomas a ellas y ves algo que pensabas que no estaba pero está. Si te acercas de manera ocasional y miras, ves el ancho y el largo pero no ves la profundidad. Pero si te acercas con algo más de pausa y te detienes, llega un momento en que lo ves y aparece la emoción, el asombro. En la vida cristiana pasa eso mismo. En nuestro texto Jesús está enseñando y los líderes religiosos reconocen que es un hombre de letras a pesar de no haber estudiado. Jesús dice que cuando Él habla no es un mero discurso religioso sino que su mensaje viene del Padre, su mensaje es tridimensional, Él trae realidades celestiales, les trae a Dios, es Dios presente, sus palabras son espíritu y son vida, traen esperanza, rompen cadenas, desatan una fiesta interior en el ser humano, inspiran cánticos en la noche. Juan 7:14-17.

LA SANTA CENA

La cena del Señor es una ordenanza instituida por Jesús mismo. Por tanto, no se trata de un invento humano, sino que es un memorial ordenado por el Señor. Y aunque es un acto simbólico, no por ello es menos importante, ya que no debe tomarse indignamente sin discernir el Cuerpo de Cristo. El apóstol Pablo nos advierte de que algunos están enfermos e incluso han muerto por tomarla de forma indigna. Este hecho debe conducirnos a la reflexión y al auto-examen, no para privarnos de tomarla, sino más bien para hacerlo de la manera correcta. 1 Corintios 11:23-26

MEFI-BOSET, UN RETRATO DE LA GRACIA

La historia de Mefi-boset, el hijo de Jonatan y nieto del rey Saúl nos muestra el poder de la gracia en la vida de todo hijo de Dios. David tuvo misericordia de él, a pesar de que era un posible rival para el trono de Israel. Pero Mefi-boset fue humilde y no ambicionó el poder que sin duda Dios no le había otorgado. En su vida y en la relación que mantuvo con David podemos encontrar paralelos con nuestra propia condición delante de Dios. Él fue muy bendecido por la gracia que David le dispensó. También nosotros hemos sido alcanzados por una gracia que ha cambiado para siempre nuestras vidas y nuestro destino. 2 Samuel 9:1-13.

¿DARÁS A DIOS LO QUE TE PIDE?

Este pasaje de la Escritura es uno de los más conocidos. En él sabemos de Abraham y del gran sacrificio que Dios le pidió que hiciera. Después de muchos años de agónica espera Abraham y Sara reciben el regalo que Dios mismo les ha prometido, un hijo, Isaac. Con toda seguridad el viaje que nos relata aquí el libro de Génesis fue el más triste y el más amargo de toda la vida de Abraham, un hombre que vivió viajando. Fueron días de angustia y profundo sufrimiento para el “padre de la fe” porque el Señor le pidió lo que él más amaba. ¿Te ha pedido Dios a ti lo que más amas? ¿Por qué actúa Dios así? ¿Por qué Dios nos pide lo que más amamos? Génesis 22:2-19.

VI AL SEÑOR

El ser humano a lo largo de toda su historia ha tenido muchos dioses, ídolos imaginarios hechos conforme a sus propios deseos carnales. Pero todos esos ídolos lo único que hacen es esclavizarnos mientras pretenden hacernos libres. Y nosotros, los creyentes, no estamos libres de caer en este mismo error fatal. Cuando apartamos nuestra mirada del Dios único y verdadero, tendemos a ensimismarnos mirándonos a nosotros mismos buscando la felicidad y el propósito que le den un sentido a nuestra existencia. Isaías tuvo una visión de Dios y nos la relata en el pasaje de hoy. Él vio un trono alto y sublime rodeado de toda la gloria de Dios. Y aunque es cierto que no podemos, por nuestra propia incapacidad y finitud, conocer completamente a Dios, sí que podemos conocerle verdaderamente. Isaías 6:1-8.

SABER ESTAR

En este pasaje de las Escrituras el apóstol Pablo nos deja entrever tres deseos para saber estar en sintonía con Dios dondequiera que nos encontremos. Sea cual sea la situación que estemos viviendo porque el Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Pablo desea ardientemente visitar a los hermanos en Roma para enriquecerlos en la fe y a la vez, para ser él también enriquecido por la fe de ellos. El anhelo de Pablo, y el nuestro también debería ser, es el presentar a Dios unas manos llenas de fruto para su gloria.
Romanos 1:8-13

BIENAVENTURADOS LOS QUE HABITAN EN TU CASA

El Salmo 84 es uno de los más leídos y queridos de la Biblia. Los creyentes que a lo largo de la historia han encontrado en él aliento, fortaleza y consuelo son innumerables. Hoy entramos a considerar una de las tres bienaventuranzas que aparecen en este canto. Hay verdades profundas en ella que necesitamos analizar y aprehender. ¿Eres tú, soy yo Iglesia? ¿Qué es, dónde está la Casa del Señor?

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 4 | Convite

Nos acercamos hoy a una parábola que encierra varias verdades esenciales para comprender el funcionamiento del Reino de los cielos. El Rey nos invita al mayor y más espléndido convite que jamás podremos disfrutar. Su único y amado Hijo se casa y el Rey quiere compartir su alegría con una muchedumbre incontable. La invitación se extiende a muchísimas personas, algunas más cercanas y otras más lejanas; algunas de alta alcurnia, muchos del pueblo llano y muchísimos parias, desheredados, enfermos, caídos, pobres y necesitados. Son una multitud ingente la que recibe la invitación, sin embargo no todos disfrutarán de este inmerecido y fastuoso convite. ¿Por qué? Descúbrelo hoy con nosotros en este mensaje.
Mateo 22: 1-14