SABER ESTAR

En este pasaje de las Escrituras el apóstol Pablo nos deja entrever tres deseos para saber estar en sintonía con Dios dondequiera que nos encontremos. Sea cual sea la situación que estemos viviendo porque el Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Pablo desea ardientemente visitar a los hermanos en Roma para enriquecerlos en la fe y a la vez, para ser él también enriquecido por la fe de ellos. El anhelo de Pablo, y el nuestro también debería ser, es el presentar a Dios unas manos llenas de fruto para su gloria.
Romanos 1:8-13

BIENAVENTURADOS LOS QUE HABITAN EN TU CASA

El Salmo 84 es uno de los más leídos y queridos de la Biblia. Los creyentes que a lo largo de la historia han encontrado en él aliento, fortaleza y consuelo son innumerables. Hoy entramos a considerar una de las tres bienaventuranzas que aparecen en este canto. Hay verdades profundas en ella que necesitamos analizar y aprehender. ¿Eres tú, soy yo Iglesia? ¿Qué es, dónde está la Casa del Señor?

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 4 | Convite

Nos acercamos hoy a una parábola que encierra varias verdades esenciales para comprender el funcionamiento del Reino de los cielos. El Rey nos invita al mayor y más espléndido convite que jamás podremos disfrutar. Su único y amado Hijo se casa y el Rey quiere compartir su alegría con una muchedumbre incontable. La invitación se extiende a muchísimas personas, algunas más cercanas y otras más lejanas; algunas de alta alcurnia, muchos del pueblo llano y muchísimos parias, desheredados, enfermos, caídos, pobres y necesitados. Son una multitud ingente la que recibe la invitación, sin embargo no todos disfrutarán de este inmerecido y fastuoso convite. ¿Por qué? Descúbrelo hoy con nosotros en este mensaje.
Mateo 22: 1-14

LAS COSAS DE ARRIBA

En este pasaje Pablo está animando a los Colosenses, y a nosotros de paso, a que pongamos nuestra mirada en lo celestial, en lo que perdura, en lo que merece la pena, en lo eterno. Y el apóstol de los gentiles nos habla de varias verdades profundas y fundamentales de la fe cristiana. Son hechos muy relevantes que todo hijo de Dios debería conocer y encarnar, pues son la clave para una vida espiritual fructífera y que da gloria a Dios y gozo a nuestras almas. Así que escucha con atención, toma nota y haz tuyas estas verdades hasta que las experimentes cada día en tu caminar con Jesús.
Colosenses 3:1-4

AUTÉNTICO DESCANSO

Los discípulos se presentan ante Jesús después de un tiempo intenso de trabajo misionero en los pueblos de alrededor. Tras dar su informe, Jesús les propone un tiempo de descanso. La Biblia nos habla de un descanso que es completamente distinto a lo que habitualmente entendemos como tal. Dios elige un pueblo llamado a un verdadero y auténtico descanso. Jesús llamó a los cansados y trabajados no solo del cuerpo, sino principalmente del alma. ¿Dónde podemos encontrar ese descanso? ¿Quién nos lo puede facilitar? ¿Pueden las adversidades y las dificultades de la vida robarnos ese descanso? ¿Cómo podemos permanecer en él? Marcos 6:30-31.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 7

Concluimos hoy esta serie basada en la oración sacerdotal de Jesús en favor de su pueblo. Las personas fuimos diseñadas para el placer y la felicidad, pero parece que estos son bastante esquivos. En lo más profundo de cada ser humano existe un ansia de significado y de plenitud que siempre nos hace sentir insatisfechos. Pero, ¿existe la felicidad completa? Y si existe, ¿podremos alguna vez alcanzarla? Hoy analizamos la última petición que hace Jesús en su oración. Petición que encierra un profundo y transformador mensaje para cada uno de nosotros. Juan 17:24

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 5

Continuamos analizando la oración de Jesús en Getsemaní y nos adentramos hoy en su tercera petición – que sean uno -. Estudiaremos ocho aspectos de esta petición, pero hoy solo veremos los cinco primeros. ¿Cuál es la naturaleza de la unidad que Jesús solicita? ¿Cuál es el motor que la impulsa? ¿Qué extensión abarca esa unidad? ¿Cuál es el fundamento sobre la que se sustenta? ¿Qué manifestación podemos observar en esa unidad solicitada por el Hijo al Padre en esta oración sacerdotal? Las respuestas a estas preguntas tienen poderosas implicaciones para nuestra fe y nuestra vivencia diarias. Juan 17:20-23.

PROVOQUÉMONOS AL AMOR

En la que es conocida como la Oración Sacerdotal, Jesús ora al Padre, no que quite del mundo a los suyos, sino que los guarde del mal. Él era muy consciente de que cuando Él faltase el relente frío y pernicioso de la maldad caería sobre sus discípulos intentando apagar el amor por su Dios y Señor. ¿Cómo podemos luchar contra esta innegable realidad? No somos del mundo, pero estamos en el mundo y es inevitable que éste ejerza su influjo nocivo sobre nosotros. El sistema anticristo nos llama, nos invita, nos insiste a que amemos lo que debiéramos usar y a que usemos lo que debiéramos amar. ¿Cómo resistir tan sugerente tentación? He 10:24-25.

VOSOTROS ORARÉIS ASÍ 2

Los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñase a orar. Seguramente ellos habían sido testigos de cómo Jesús oraba en público, pero muy posiblemente intuían que en privado Jesús debía orar de forma más intensa y profunda. Él no les dio un complicado curso sobre este asunto, sino que les enseñó un sencillo modelo a seguir con unas pautas claras. Primero debían orar por los asuntos relativos a Dios y a su Reino, después orarían por sus necesidades física y anímicas, sin perder de vista una visión comunitaria. Una vez que estamos bien enfocados en Dios, podemos pedir por nuestras necesidades y las de nuestros hermanos. Continuamos de esta manera analizando el modelo de oración que Jesús nos dejó. Mateo 6:9-13.

GOZO PLENO

Jesús es el hombre del gozo, del gozo pleno y completo que serena el alma. El gozo es al alma, como el placer es al cuerpo. Y ese gozo transformador solo puede alcanzarse mediante una experiencia real y personal con el Jesús vivo. En Juan 15 Jesús nos da la clave y este es el pasaje en el que hoy nos adentramos. Abre tu corazón de par en par a la luz de la revelación que hoy recibimos con esta palabra. Juan 15:9-13.