ESCUCHAR, CONTEMPLAR Y PROCLAMAR

El mayor problema de la humanidad hoy en día no es la COVID-19, ni la crisis económica que se nos avecina como consecuencia. Tampoco es la falta de trabajo ni la falta de justicia imperante. El auténtico problema de la humanidad es otro distinto, mucho más profundo y mucho más real que todos estos. Nuestro mundo necesita escuchar el auténtico Evangelio de Jesucristo. Muchos se acercan a Dios con motivaciones incorrectas porque el mensaje se ha proclamado mal. La mayoría vienen a Dios solo buscando lo bueno que puedan sacar de Él. Pero en la vida en el Espíritu hay una progresión lógica y natural. Primero escuchamos, después contemplamos y como consecuencia proclamamos. Cada uno de nosotros somos responsables de lo que transmitimos. Juan 1:35-42.

HAY MÁS DE DIOS, PIDE MÁS

En el pasaje que analizamos hoy vemos a Jesús enseñando a sus discípulos a orar. De todos es bien conocido lo que se ha llamado el Padrenuestro, pero hoy nos enfocaremos más en el cómo que en el qué. Tras la oración modelo Jesús pone dos parábolas que explican cómo es la forma correcta de orar. La parábola del amigo inoportuno y la del niño que pide comida a su padre. En ellas encontramos valiosísimos consejos en cuanto a la manera correcta en la que debemos orar. Lucas 11:5-13.

VIVE COMO UN RESUCITADO

Es peligroso intentar vivir creyéndonos alguien que no somos. Por otro lado, también es una desgracia vivir como un miserable, cuando en realidad eres un hijo/a de Dios. Hoy recibimos un llamado a centrar nuestra vida en lo realmente importante, en lo que da sentido y significado a nuestra vida como hijos/as de Dios. Colosenses 3:1-6.

EL GEMIDO DEL ESPÍRITU

¿Te sientes débil a la hora de orar? ¿Es eso normal, bueno o malo? Jesús habló de la oración como algo habitual en nuestras vidas, es decir, lo dio por sentado como la cosa más natural en cualquier hijo/a de Dios. De hecho, los Evangelios dan testimonio de cómo Jesús oraba frecuentemente y cómo apartaba tiempos especiales para una oración más profunda y especial. Los discípulos sintieron que no sabían orar y le pidieron a Jesús que les enseñase a hacerlo. Todos sentimos que no damos la talla a la hora de la oración. Romanos 8:26-28.

EN EL PRINCIPIO 7 – PILARES DEL MATRIMONIO 2

El matrimonio, contrariamente a lo que se nos quiere hacer creer hoy en día, no es una convención social, ni mucho menos un simple contrato entre dos particulares. Tampoco es un constructo social del heteropatriarcado, ni un invento del cristianismo. Todas esas ideas son falsas para cualquiera que conozca mínimamente la historia de la humanidad. El matrimonio fue instituido por Dios mismo mucho antes de que apareciera el cristianismo, o el judaísmo. Aparece con la aparición del ser humano sobre la tierra y su esencia es mucho más real y mucho más profunda de lo que la «cultura» actual nos quiere hacer creer. Génesis 2:22-25.

OJOS PARA VER

El pueblo de Dios vio grandes prodigios cuando salieron de Egipto, pero la mayoría de ellos solo alcanzaron a admirar los hechos milagrosos, pero no vieron la mano poderosa que estaba detrás de ellos. Pero también los discípulos vieron el poder de Dios actuando en Jesús, sin embargo también ellos durante mucho tiempo no tuvieron ojos para ver lo realmente importante detrás de las maravillas que contemplaron. Deuteronomio 29:1-6.

UNA FE PROBADA

Estamos viviendo un tiempo muy especial, un momento crítico que no puede dejarnos a ninguno indiferentes. Dios está sacudiendo al mundo que le ha dado la espalda, que le ha provocado con su actitud rebelde y/o indiferente hacia Él. El Señor está quebrantando nuestra arrogancia al mostrarnos nuestra fragilidad. Esta pandemia es un grito de Dios a las personas de toda raza, de toda lengua, de toda cultura y nación para que se vuelvan a Él, quien es amplio en perdonar. Pero esta sacudida, no va dirigida solo al mundo que está separado de Dios, también va dirigida a la Iglesia, al pueblo de Dios. Haríamos bien en estar atentos a la voz divina en este tiempo de confinamiento. El Señor quiere tratar con cada uno de nosotros. Santiago 1:2-3.

EL GEMIDO DEL CREYENTE

La esperanza cristiana es un concepto muy distinto a lo que habitualmente se entiende como esperanza. Normalmente entendemos por esperanza algo que podría ocurrir en un futuro, o no ocurrir nunca. En cambio la esperanza cristiana es equivalente a certeza y seguridad. No se trata por tanto de un mero anhelo o deseo, sino de una certidumbre firme y estable. Porque no está basada en algo que nosotros podamos hacer o alcanzar, sino que está basada en las promesas de Dios, en su Palabra, que es inmutable. Dios lo ha dicho, y Él no puede negarse a sí mismo. Por eso, la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse, no es comparable con las tribulaciones del momento presente. Romanos 8:18-27.

EN EL PRINCIPIO 3 – LA IMAGEN DE DIOS

En el primer mensaje de esta serie basada en Génesis vimos a Dios el Creador en toda su gloria. En el segundo mensaje nos quedamos extasiados contemplando su majestuosa obra de Creación. Hoy abordamos cuál es la joya y corona de esta obra creadora. Entre otros muchos asuntos, entenderemos el porqué para Dios es aborrecible el que intentemos hacer alguna imagen de Él. También aprenderemos algo más acerca de nuestra esencia y nuestro llamado como seres humanos. Génesis 1:26-2:25.

UNA HISTORIA PARA SER CONTADA

¿Cuántos hombres y mujeres de Dios han dejado una huella profunda en la Historia? Lo que esta mujer hizo aquel día fue algo tremendo que ni siquiera ella misma entendía la trascendencia que tendría. Además de una muestra de amor incondicional, fue un hecho profético según las propias palabras de Jesús, algo que ella jamás hubiera imaginado. Y es que Dios usa a sus hijos para hacer su obra de formas que nosotros no somos capaces de comprender. Esta mujer tenía las marcas de un auténtico discípulo, a pesar de que algunos no fueron capaces de verlo en su momento. Marcos 14:1-9.