LA CONTIENDA POR LA FE 4

Cuando una iglesia no combate con ardor por la pureza de la doctrina y por la pureza de su testimonio, en muy poco tiempo esa iglesia habrá perdido por completo su capacidad de ser sal y luz, y por lo tanto, habrá dejado de ser una auténtica iglesia en el sentido bíblico de la misma. Siempre tenemos y tendremos la necesidad de estar combatiendo por la pureza de la fe. Judas hace referencia al final del texto que estudiamos a tres grupos de personas en la iglesia. Hoy veremos cómo debemos relacionarnos con estos tres grupos de individuos. ¿Es la duda pecado? ¿Cómo debemos tratar con aquellos que ya han sido contaminados con falsas doctrinas? ¿Y con los contumaces que se han apartado de la pureza del Evangelio y están contaminando también a otros? ¿Está el amor reñido con la disciplina?
Judas 1:17-23

ME GLORÍO EN MI DEBILIDAD 2

Todos intentamos esconder nuestras debilidades y exaltar nuestras fortalezas reales o supuestas. El orgullo que alberga nuestra alma nos lleva a esta conducta que es totalmente contraria al espíritu cristiano. Pablo en cambio, es muy consciente de su debilidad y nos invita caminar en fe en nuestras debilidades. Él ha llegado a comprender que su debilidad es la plataforma desde la que se puede ver y experimentar más claramente la gracia y el poder de Dios. ¿Podemos también nosotros decir con él «cuando soy débil, entonces soy fuerte»? 2Corintios 12:7-10.