NO TEMAS, CREE SOLAMENTE

En este mundo todos pasamos por momentos de aflicción, de pérdida, de temor, dolor o desesperación. El sufrimiento no es sólo una posibilidad, sino una realidad que enfrentamos en distintos periodos de la vida. Hay situaciones que nos parecen sin solución aparente. Eso es lo que vivieron dos personas que conocieron a Jesús y cuyas historias se entrelazan en el pasaje que hoy consideramos. Una mujer que sufría flujo de sangre y un padre que está a punto de perder a su única hija. Dos dramas muy distintos, pero a la vez muy similares encuentran respuesta en Jesús de Nazaret. Abre tus ojos y contempla con admiración cómo el Maestro de Galilea puede transformar la tragedia de dos vidas rotas por el dolor en días de gloria y gratitud. Marcos 5:21-43.

HOREB, FE EN EL CRISTO CRUCIFICADO

Hoy admiramos la grandeza inigualable de nuestro Dios recordando sus hechos portentosos recogidos en el Salmo 114. El salmista utiliza un recurso poético al personificar al mar, al río Jordán y a las montañas y al preguntarles, ¿qué visteis, qué presenciasteis que os hizo retroceder? ¿Qué, o mejor dicho, quién puede hacer que el mar se espante y que el río retroceda o que los montes tiemblen? Viajemos en el tiempo y visitemos al pueblo de Dios en su salida de Egipto para contemplar los hechos maravillosos que ocurrieron y cómo el Espíritu de Dios sigue obrando hoy en la vida de sus hijos.

GOZO EN LAS PRUEBAS

Hoy exploramos la naturaleza inevitable de las pruebas en la vida del creyente, no como algo inesperado o extraño, sino como parte del plan de Dios. La pregunta crucial no es si vendrán dificultades, sino cuál será nuestra actitud ante ellas, ya que estas revelan y refinan la calidad de nuestra fe. El sufrimiento, al igual que el fuego purifica el oro, fortalece y purifica la fe, desarrollando paciencia y perseverancia que no son resignación pasiva, sino una firmeza activa que busca la madurez y la semejanza con Cristo. La clave para perseverar y encontrar gozo en medio de la aflicción es el amor a Dios, con la mirada puesta en la recompensa final: la corona de vida prometida a quienes le aman y soportan fielmente las pruebas. Santiago 1:1-4, 12.

PIENSA, OBEDECE, ORA

¿Es posible encontrar paz en medio de las dificultades, del dolor, de la prueba? ¿Cómo podemos mantenernos firmes y experimentar calma en medio de la tormenta o situaciones difíciles de la vida? ¿Qué significa «obedecer» en el contexto de Filipenses 4:9 y cómo se relaciona con la paz de Dios? Partiendo de una experiencia personal y familiar de intenso dolor y prueba se nos reta hoy a mirar por encima de las circunstancias duras de la vida. El mensaje de hoy nos ayuda a identificar tres claves para experimentar la paz de Dios: pensar en lo verdadero, obedecer los mandamientos de Dios, y orar con gratitud. El objetivo principal es ofrecer consuelo y guía práctica a aquellos que están sufriendo, animándolos a mantenerse firmes en fe y a encontrar fortaleza en Dios. Filipenses 4:6-9.

GRACIA EN EL SUFRIMIENTO

¿Cuál es la característica más distintiva del Cristianismo? ¿Qué es lo que cada persona necesita con más urgencia? ¿Cuál es el mayor problema que enfrenta la humanidad a pesar de que muchos lo ignoran? Hoy la Palabra de Dios nos guiará a través de un portento que realizó Jesús y que está narrado en los tres Evangelios sinópticos que nos ayudará a responder a estas preguntas iniciales. La fama de Jesús se había extendido tanto por Judea como por Galilea y una multitud llenaba la casa en la que Jesús estaba enseñando, de tal manera que la gente se agolpaba a la puerta del recinto intentando acceder al interior para poder escuchar al Maestro. Varios hombres intrépido idearon un plan para llevar a su amigo hasta los mismos pies de Jesús. Marcos 2:1-12.

PAZ Y ALEGRÍA EN LA HORA MÁS OSCURA

– Vida en su Nombre 35 –

¿Cómo podemos vivir con gozo y paz en la hora más oscura? ¿Cómo se conectan la fe, la esperanza y el amor con la paz y el gozo? ¿Qué significa que Jesús nos deja su paz y en qué se diferencia con la paz según la entiende el mundo? ¿Cómo podemos nosotros, como los discípulos, experimentar gozo en medio del sufrimiento? Hoy nos centramos en el discurso de despedida de Jesús a sus discípulos. Juntos analizamos las últimas palabras de Jesús con los suyos, palabras que en su momento ellos no entendieron, pero que más tarde el Espíritu Santo les recordó y les reveló su profundo y trascendental significado para ellos y para nosotros hoy.
Juan 14:25-31.

JESÚS Y LAS CAUSAS PERDIDAS

En el mensaje de hoy veremos a dos personas muy distintas, pero ambas necesitaban desesperadamente algo de Jesús. Por un lado un hombre rico, prominente, respetado y muy religioso que tenía un importante trabajo en la sinagoga de Capernaum. Por otro lado, una mujer despreciada por padecer una enfermedad incurable que la hacía impura socialmente. Alguien que había gastado todo lo que tenía en médicos, pero no le había servido de nada, sino para perder todo su dinero, de manera que estaba totalmente arruinada. Por su parte el hombre, tenía a su hija muy enferma y estaba agonizando cuando llegó hasta Jesús. Lo que él no sabía es que mientras buscaba a Jesús, su hija ya había fallecido. Eran dos causas perdidas para este mundo. Pero ambos acudieron a Jesús y sus vidas cambiaron radicalmente. Como tu vida también podría hoy cambiar de manera esencial y definitiva si acudes a Jesús en humildad y fe como ellos hicieron. Marcos 5:21-43.

DE LA CUEVA AL CIELO

Todos, más tarde o más temprano pasamos por días de prueba. Cuando las sombras de la enfermedad, o el quebranto financiero, o la crisis familiar, o la muerte de algún ser querido atenazan nuestra alma y nos sentimos atrapados en una cueva oscura y fría. La angustia, la tristeza, la soledad, el dolor, la incomprensión o la traición llegan a quebrantar nuestra alma. ¿Dónde acudimos en búsqueda de alivio y descanso? ¿Cuál es nuestra oración, cuál es nuestra canción? David, el rey escogido por Dios para liderar a su pueblo, vivió varias experiencias de este tipo. Y en el Salmo 57 que hoy analizaremos, podemos ver cómo él abre su corazón y nos muestra el camino para superar estos momentos de angustia. Salmo 57.

GUSTAD Y VED QUE ES BUENO EL SEÑOR

El Salmo 34 fue escrito por el rey David en un momento de gran peligro para su vida y de una profunda humillación. Sin embargo, vemos que David decide alabar al Señor “en todo tiempo”. Así también nosotros haríamos bien en seguir su ejemplo. No sólo debemos alabar a Dios cuando las cosas nos van bien y todo es fácil, sino que la alabanza debe ser una forma de vida en nosotros de manera que las circunstancias, por negativas que sean, no puedan apagar nuestra gratitud y nuestro reconocimiento al Señor, quien nos ha dado todo lo bueno que podemos disfrutar en esta vida, y en la venidera, sólo y exclusivamente por su gracia. Si nunca has experimentado el amor y la bendición de Dios, ven y ve. Ven y prueba, ven y gusta, comprobarás que el Señor bueno, muy muy bueno. Salmo 34:1-22.

TENED PACIENCIA

Las dificultades, pruebas, dolor, enfermedad y otras situaciones duras que todos experimentamos son naturales en la vida porque vivimos en un mundo caído. En su carta Santiago escribe a un grupo de hermanos que están siendo oprimidos y sufriendo injusticias. Santiago les recuerda las promesas del Señor y los alienta para que no desmayen y sean capaces de perseverar en la fe y así triunfar finalmente. También les da sabios consejos que todos deberíamos escuchar y meditar con atención porque, más tarde o más temprano todos vamos a pasar por momentos de dificultades, dolores, pérdidas, problemas o injusticias. Además Santiago nos pone varios ejemplos de la vida cotidiana y de la Palabra de Dios para animarnos siguiendo el ejemplo de los que nos precedieron en la fe. Santiago 5:7-11