¿QUÉ HACES AQUÍ?

Es bien evidente que vivimos en un mundo cambiante. Las circunstancias que nos rodean y los hechos que vivimos se suceden con una velocidad inusitada. Creemos que tenemos más control sobre nuestra vida del que realmente tenemos y cuando los problemas, las dificultades y los reveses de la vida nos golpean, terminamos comprendiendo que somos frágiles, mucho más frágiles de lo que siquiera habíamos imaginado. Los creyentes no estamos libres de todas estas eventualidades de tal manera que hoy podemos vivir una experiencia transformadora con nuestro Dios, y pocos días después sentirnos deprimidos y derrotados. El profeta Elías no era distinto a nosotros. Él también era un hombre sujeto a pasiones como las nuestras. Hoy veremos cómo Dios trató con él en un momento de profunda crisis personal que incluso le llevó a desear la muerte. 1 Reyes 19:1-18.

DE LA CUEVA AL CIELO

Todos, más tarde o más temprano pasamos por días de prueba. Cuando las sombras de la enfermedad, o el quebranto financiero, o la crisis familiar, o la muerte de algún ser querido atenazan nuestra alma y nos sentimos atrapados en una cueva oscura y fría. La angustia, la tristeza, la soledad, el dolor, la incomprensión o la traición llegan a quebrantar nuestra alma. ¿Dónde acudimos en búsqueda de alivio y descanso? ¿Cuál es nuestra oración, cuál es nuestra canción? David, el rey escogido por Dios para liderar a su pueblo, vivió varias experiencias de este tipo. Y en el Salmo 57 que hoy analizaremos, podemos ver cómo él abre su corazón y nos muestra el camino para superar estos momentos de angustia. Salmo 57.

GUSTAD Y VED QUE ES BUENO EL SEÑOR

El Salmo 34 fue escrito por el rey David en un momento de gran peligro para su vida y de una profunda humillación. Sin embargo, vemos que David decide alabar al Señor “en todo tiempo”. Así también nosotros haríamos bien en seguir su ejemplo. No sólo debemos alabar a Dios cuando las cosas nos van bien y todo es fácil, sino que la alabanza debe ser una forma de vida en nosotros de manera que las circunstancias, por negativas que sean, no puedan apagar nuestra gratitud y nuestro reconocimiento al Señor, quien nos ha dado todo lo bueno que podemos disfrutar en esta vida, y en la venidera, sólo y exclusivamente por su gracia. Si nunca has experimentado el amor y la bendición de Dios, ven y ve. Ven y prueba, ven y gusta, comprobarás que el Señor bueno, muy muy bueno. Salmo 34:1-22.

LÁZAROS

– Vida en su Nombre 27 –

Tras el portentoso milagro de la resurrección de Lázaro muchos venían para conocer a Jesús, pero también para ver a Lázaro. Hoy vamos a trazar un paralelismo entre el Lázaro de este relato y los “Lázaros” que también hay hoy en día. Jesús trajo a su amigo del reino de los muertos, a la vida. Pero hoy Jesús sigue trayendo a muchos que estaban muertos a una nueva vida. Esos nuevos “Lázaros” son un testimonio atractivo y elocuente del poder de Jesús. A la vez, se constituyen en un incordio para el mundo apartado de Dios, para los incrédulos, para los enemigos de la Verdad. Además estos que han recibido nueva vida en Jesús son un esperanzado presagio del mundo nuevo que está por venir. Juan 12:9-11.

LA MALA VIDA, LA BUENA VIDA

– Vida en su Nombre 26 –

Jesús es invitado a comer a casa de Simón, el leproso. También asisten los discípulos y los tres hermanos amigos de Jesús, Lázaro, María y Marta. Durante el transcurso de la cena María hace algo insólito y hasta extravagante, derrama sobre Jesús un frasco entero de un perfume carísimo. En seguida Judas exclama que lo que María ha hecho ha sido un despilfarro imprudente e innecesario. Hoy analizaremos las actitudes de estas dos personas. Por un lado Judas, con un corazón muy alejado del corazón de Jesús, y por el otro María, cuyo deseo de reconocimiento y alabanza al Maestro se materializó en la entrega generosa de aquel costoso perfume. Ambos encarnan la esencia de lo que es la mala y la buena vida según aprendemos en la Palabra de Dios. Juan 12:1-8.

QUE NADIE TE PRIVE DE TU PREMIO

Pablo dirige su carta a los hermanos que son santos y fieles que están en Colosas. Muchas veces ponemos la base de nuestra identidad en lo que sentimos y somos engañados. Lo que somos es lo que Dios dice que somos. Y el milagro es vernos a la luz de la Palabra y creer que Dios nos ama así. A los ojos de Dios la Iglesia es santa, pura y sin macha. Hemos de ser conscientes de la herencia qua tenemos, de quienes somos en Cristo. Colosenses 1:21-23.

TENED PACIENCIA

Las dificultades, pruebas, dolor, enfermedad y otras situaciones duras que todos experimentamos son naturales en la vida porque vivimos en un mundo caído. En su carta Santiago escribe a un grupo de hermanos que están siendo oprimidos y sufriendo injusticias. Santiago les recuerda las promesas del Señor y los alienta para que no desmayen y sean capaces de perseverar en la fe y así triunfar finalmente. También les da sabios consejos que todos deberíamos escuchar y meditar con atención porque, más tarde o más temprano todos vamos a pasar por momentos de dificultades, dolores, pérdidas, problemas o injusticias. Además Santiago nos pone varios ejemplos de la vida cotidiana y de la Palabra de Dios para animarnos siguiendo el ejemplo de los que nos precedieron en la fe. Santiago 5:7-11

GLORIA IN EXCELSIS DEO

En estos días de Navidad queremos comer, cantar, hacernos regalos y celebrar, pero queremos hacerlo desde el gozo de la salvación. Difícilmente vamos a entender lo que cantaron las huestes celestiales en la noche del nacimiento de Jesús si no comprendemos qué es la gloria de Dios. Y fuimos creados precisamente para la alabanza de su gloria. Así que si comprendemos de qué se trata esta, pero sobre todo, si conseguimos captar la grandeza y la belleza gloriosa de nuestros Dios, entonces podremos cumplir con nuestro cometido como criaturas diseñadas para alegrarnos eterna y supremamente en esa gloria divina. En estos días navideños abramos nuestra mente, pero más aún, abramos nuestro corazón al Dios que se dio y se encarnó en Jesús. ¡Feliz y bendecida Navidad! Emanuel es Dios con nosotros. Lucas 2:8-20.

SI TÚ SUPIERAS…

Hoy la Palabra nos lleva al capítulo cuatro de Juan. Allí asistimos al encuentro de dos personas sedientas. Ambas tienen sed física, pero mucho más importante, tienen una profunda sed espiritual. Por un lado la samaritana busca algo que sacie su sed interna de felicidad, de realización, de paz, de significado. Por otro está Jesús, cuya sed por cumplir con la voluntad del Padre le ha llevado hasta Sicar, un remoto lugar de Samaria aparentemente olvidado de Dios. Escucha con atención la profunda conversación que se entabla entre estas dos personas sedientas de muy distintas cosas. Si miras sincera y genuinamente en lo más profundo de tu corazón, encontrarás esa misma sed que vemos en la samaritana. Y si abres bien tus oídos y tu corazón, también podrás encontrar el manantial de agua viva que ella encontró aquella gloriosa tarde. Juan 4:1-29.

VERÉ TU ROSTRO EN JUSTICIA

David es un hombre de oración. Para él orar es como respirar, algo que hace de manera continua y constante. Así que la causa que lo lleva a orar no fue su angustia o peligro, sino su hábito de presentarse continuamente delante del Señor y hablar con Él. La oración de David no es una oración cualquiera, es un clamor. Denota un grito desgarrador, como el grito de un animal que cae presa de su depredador, o el de un recién nacido cuando llora por primera vez. David reconoce que ha podido mantenerse en el camino de Dios, el camino correcto, porque Dios lo ha sostenido por medio de su Palabra. Salmo 17.