¿HASTA DÓNDE ESTÁS DISPUESTO A LLEGAR?

Pedro y Juan subieron al templo a la hora de la oración y el cojo que pedía limosna en la puerta Hermosa recibe aquel día el mayor regalo que podría esperar, su sanidad completa. Los líderes religiosos se enfadan porque miles de personas venían a escuchar las palabras de Pedro que les hablaba de la resurrección. Ellos, que poco tiempo antes habían temido por su propia vida, ahora muestran una valentía y un arrojo inusuales. ¿Qué les ha pasado? ¿Cómo es posible un cambio de actitud tan radical en aquellos que sólo unos días antes habían huido como conejillos asustados? ¿Qué necesitamos tú y yo para vivir vidas intrépidas que glorifiquen el nombre de nuestro Dios? Hechos 4:1-22.

ALZAD LOS OJOS

Cuando los discípulos vuelven de Sicar con la comida, se encuentran a Jesús hablando con una mujer samaritana. La sorpresa inicial por tan inusual proceder de Jesús da paso a una mayor extrañeza cuando comprueban que Jesús se niega a comer. Los discípulos no comprenden al Maestro y muestran su inmadurez y su falta de visión espiritual en todo este asunto. La misma inmadurez y falta de visión espiritual que experimentamos aquellos que nos identificamos como discípulos de Jesús en muchas ocasiones. En cambio, es de admirar la sencillez, la humildad y la pronta disposición de los samaritanos hacia Jesús cuando le rogaron que se quedase con ellos. Nosotros podemos pensar que aquellos que nos rodean aun no están listos para recibir el Evangelio y al Señor del Evangelio, pero Jesús nos dice como entonces “Alzad vuestros ojos y mirad que los campos están listos para la cosecha.” Juan 4:1-42.

SI TÚ SUPIERAS…

Hoy la Palabra nos lleva al capítulo cuatro de Juan. Allí asistimos al encuentro de dos personas sedientas. Ambas tienen sed física, pero mucho más importante, tienen una profunda sed espiritual. Por un lado la samaritana busca algo que sacie su sed interna de felicidad, de realización, de paz, de significado. Por otro está Jesús, cuya sed por cumplir con la voluntad del Padre le ha llevado hasta Sicar, un remoto lugar de Samaria aparentemente olvidado de Dios. Escucha con atención la profunda conversación que se entabla entre estas dos personas sedientas de muy distintas cosas. Si miras sincera y genuinamente en lo más profundo de tu corazón, encontrarás esa misma sed que vemos en la samaritana. Y si abres bien tus oídos y tu corazón, también podrás encontrar el manantial de agua viva que ella encontró aquella gloriosa tarde. Juan 4:1-29.

PARA MÍ EL VIVIR ES CRISTO 2

Continuamos hoy examinado la vida del apóstol Pablo y en especial sus palabras tan conocidas y repetidas, aunque muchas veces mal interpretadas. «Para mí el vivir es Cristo». Hay pequeñas cosas que pueden parecer sin importancia pero que son señales, indicadores que muestran cómo está nuestro corazón, lo que realmente hay en el fondo del mismo. Cómo invertimos nuestro tiempo y nuestro dinero, qué cosas nos traen felicidad, lo que nos conforta, lo que nos molesta, lo que no podemos soportar, lo que anhelamos. Todas estas cosas revelan a lo que le damos importancia y a lo que no. Se nos llena la boca diciendo: “El Señor se lo merece todo”, o “el Señor me pide más”, entonces, ¿por qué no se lo das? Comienza a andar, empieza a tomar decisiones, no lo dejes para más adelante, no apagues al Espíritu si te está mostrando algunas cosas, y empieza a actuar, a tomar resoluciones. No lo dejes para mañana, eso es un engaño del enemigo, Dios dice HOY. Filipenses 1:12-26.

EL TESTIMONIO DE JUAN EL BAUTISTA

En el mensaje anterior estuvimos considerando el carácter de Juan el Bautista, de manera que concluimos que fue un gran hombre, desde la perspectiva de Dios. Hoy nos centraremos en el mensaje y el testimonio que Juan dio acerca de Jesús de Nazaret. Las verdades que encierran lo que Juan anunció sobre Jesús son imprescindibles para la fe cristiana. Juan proclamó que el que venía tras él nos bautizaría con el Espíritu Santo, que era el Hijo de Dios y que también era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Juan nos informa que aunque él no conocía quién era el Mesías, sí había recibido de Dios unas señales que nos mostrarían de manera inequívoca quien era aquel a quien la humanidad estaba esperando desde la caída en Edén. Juan 1:1-37.

JESÚS DE NAZARET: LA MISIÓN DEL MESÍAS

Con toda seguridad el mensaje central de toda la Biblia es la salvación que Dios ha provisto para nosotros, pecadores, a través del sacrificio de Jesús, el Mesías anunciado por los profetas. Lucas nos lleva al momento exacto en que Jesús estuvo en el pueblo donde se crió y anunció que la profecía de Isaías se había cumplido. En su lectura en la sinagoga aquel sábado Jesús, usando el capítulo 61 de Isaías, les anuncia a sus familiares, conocidos y vecinos que en Él se había cumplido esa profecía anunciada cientos de años antes por los profetas. En los primeros versículos de esta profecía se encuentra el corazón del mensaje anunciado por Jesús. Lucas 4:16-21.

SOMOS LUZ ¡ALUMBREMOS!

Hoy estudiamos un pasaje de las Escrituras muy conocido. Se trata de la introducción al famoso Sermón del monte. En él se describen cómo son los ciudadanos del Reino de Dios y lo que se espera de ellos. Descubriremos las ocho características que adornan a estos embajadores del Reino. Y haremos un especial énfasis en el llamado que Jesús nos hace en esta porción de su Palabra a cada ciudadano de ese Reino. Mateo 5:11-16.

SABER ESTAR

En este pasaje de las Escrituras el apóstol Pablo nos deja entrever tres deseos para saber estar en sintonía con Dios dondequiera que nos encontremos. Sea cual sea la situación que estemos viviendo porque el Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Pablo desea ardientemente visitar a los hermanos en Roma para enriquecerlos en la fe y a la vez, para ser él también enriquecido por la fe de ellos. El anhelo de Pablo, y el nuestro también debería ser, es el presentar a Dios unas manos llenas de fruto para su gloria.
Romanos 1:8-13

VISIÓN QUE CAPACITA PARA LA MISIÓN

Pedro, al igual que la multitud, era un oyente cautivado por la predicación de Jesús. Él, con toda probabilidad, estaba sentado en la barca escuchando la Palabra de Dios que salía de los labios de Jesús. Dice en Romanos 10:17: “que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios». Así que, al oír la Palabra de Dios, por esa palabra, Dios produce en nosotros fe para creer en Jesucristo. En breve Pedro tendría que ejercer fe y Jesús, mediante su enseñanza, lo estaba preparando. Tras el mensaje Jesús le pide a Pedro que vuelva a intentar una nueva pesca. Pedro obedece en fe a la palabra dada por Jesús. Pero la clave de todo esto es que Pedro no va a obedecer en base a la lógica, sino en base a la fe. Esta obediencia contra toda lógica es la obediencia de la fe.
Lucas 5:4-5

IDENTIDAD | ¿QUIÉN ERES?

¿Quién eres tú? Si no eres capaz de responder a esta pregunta es seguramente porque estás muerto. En este mundo de hoy en día, cada vez la gente está más confundida respecto a su propia identidad. Como hijos de Dios debemos tener muy claro quienes somos en el Señor. Por nuestro acento se nos identifica rápidamente de dónde somos. La identidad son esos rasgos, esas características que te identifican y te hacen diferente a los demás. ¿Cómo sabemos lo que somos? Hoy desvelaremos algunas mentiras que hemos creído respecto a nuestra identidad.
Mateo 3:13-15