RIQUEZAS Y CONTENTAMIENTO

Hay un asunto que parece puramente mundano, pero del que Jesús habló en bastantes ocasiones, y es el uso y el abuso de los bienes materiales. Para vivir una vida sabia que de verdad dé en el blanco de la voluntad de Dios, nos es imprescindibles aprender a honrar a Dios con las posesiones que hemos recibido de su mano generosa. Muchos piensan que el dinero y las riquezas son malas por sí mismas, pero no es así. De hecho la Biblia afirma que de Dios es el oro y la plata y que Él los concede a quien quiere, como quiere y cuando quiere. El problema no está en los bienes materiales, sino en cómo los usamos y qué lugar ocupan en nuestro corazón. El libro de Proverbios trata este asunto con bastante amplitud y haríamos bien en estar atentos a los sabios consejos que de él se desprenden. Proverbios 3:9.

EL CORAZÓN DEL PADRE

El corazón del Padre – Lucas 15:11-32 – Elías Sanz

Jesús enfrenta a los fariseos y escribas con tres parábolas que muestran el corazón paternal de Dios, frente al corazón duro y frío de estos estudiosos de la Ley. Son la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido (más conocida como el hijo pródigo o el Padre amante). Hoy entramos a analizar esta última. Todo auténtico creyente se identificará inmediatamente con el hijo menor de esta parábola. El rebelde que se levanta orgulloso y desafiante contra su padre, aquel que le dio la vida, para vivir su vida a su propia manera, sin las reglas y los consejos de su progenitor. Así hemos vivido muchos, alejándonos de la casa del Padre para vivir haciendo lo que los impulsos egoístas de nuestros corazones desviados nos pedían. Hasta que llega un día en que tocamos fondo y es entonces cuando nos alcanza la gracia del Padre que nos sigue amando a pesar de nuestro desprecio.

AMADOS, AMÉMONOS

Los seres humanos fuimos diseñados para vivir en una atmósfera de amor. Y esto es así porque Dios nos creó como fruto de su propio amor intra-trinitario. Como seres creados a su imagen, todos buscamos ser amados y amar, porque nuestra identidad está enraizada en el amor de Dios. Por esa misma razón, no se concibe a un cristiano que no ame a sus hermanos. Es una contradicción absoluta que refleja que no ha habido una auténtica conversión. Al igual que el manzano produce manzanas y el naranjo naranjas, de la misma manera un hijo de Dios ama, como un fruto natural de su propia naturaleza. 1 Juan 4:7-12, 17-21.

CUIDADO CON EL ORGULLO, LA IMPACIENCIA Y LA RELAJACIÓN

Somos muy conscientes de la necesidad que tenemos de la ayuda de Dios, de la paz que viene de Él y de la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos de la vida. La palabra de hoy está encaminada a proveernos de estos recursos si la aplicamos a nuestra vida, a nuestras decisiones diarias y a nuestra cosmovisión. Dios, a través del apóstol Pedro, nos llama a combatir tres debilidades del carácter que nos roban la paz y nos apartan de la comunión con Dios: el orgullo, la impaciencia y la indolencia. 1 Pedro 5:1-11

PARA ESTAR FIRMES

Hoy abordamos seis aspectos de la práctica cristiana que Pablo, guiado por el Espíritu Santo escribe a los hermanos en Filipos, y por extensión, también a nosotros hoy. Si queremos estar firmes en nuestra fe cristiana, haremos bien en estar atentos para aplicarnos estos mandamientos. Son asuntos muy prácticos de la vivencia del Evangelio. Aquellos que esperamos la venida del Señor, debemos vivir de manera que honre nuestra profesión de fe. Este es un llamado a no ser meramente consumidores pasivos de mensajes cristianos, sino practicantes de los principios más básicos y fundamentales de nuestra fe. Filipenses 4:1-9.

NO TEMAS, CREE SOLAMENTE

En este mundo todos pasamos por momentos de aflicción, de pérdida, de temor, dolor o desesperación. El sufrimiento no es sólo una posibilidad, sino una realidad que enfrentamos en distintos periodos de la vida. Hay situaciones que nos parecen sin solución aparente. Eso es lo que vivieron dos personas que conocieron a Jesús y cuyas historias se entrelazan en el pasaje que hoy consideramos. Una mujer que sufría flujo de sangre y un padre que está a punto de perder a su única hija. Dos dramas muy distintos, pero a la vez muy similares encuentran respuesta en Jesús de Nazaret. Abre tus ojos y contempla con admiración cómo el Maestro de Galilea puede transformar la tragedia de dos vidas rotas por el dolor en días de gloria y gratitud. Marcos 5:21-43.

CRISTO, EL SEÑOR

Existe una forma adulterada de fe cristiana basada en las ofertas que es muy popular hoy en día. En ella se presenta a Jesús como el Salvador únicamente. Se habla de los beneficios que reporta el Evangelio. Se mutila la Palabra de Dios minimizando o haciendo casi desaparecer las demandas del Señor en cuanto a obediencia y sumisión voluntaria a su autoridad. Este cristianismo “descafeinado” es completamente inútil porque deja de lado una realidad que se repite en la Biblia desde el mismo inicio. ¿Crees que Jesús puede ser tu Salvador, pero no tu Señor? ¿En qué parte de las Escrituras aparece semejante desatino? Necesitamos escudriñar más a fondo las enseñanzas de Jesús para comprender que un dios que no tiene autoridad total sobre su pueblo, no es el Dios de la Biblia, sino un ídolo creado por la mente carnal.

UNA ALABANZA INFORMADA

Una alabanza informada – Efesios 1:3-14 – Lucas Martínez

En el mensaje de hoy exploramos una profunda verdad para todos aquellos que está EN CRISTO. El primer capítulo de la carta del apóstol Pablo a los efesios nos revela esta verdad en la cual entendemos cómo el Padre nos ha elegido y adoptado, el Hijo nos ha redimido y dado herencia, y el Espíritu Santo nos ha sellado. La unión intrínseca con Cristo es el fundamento de estas bendiciones trinitarias, las cuales no son materiales, sino eternas y transformadoras. El propósito central de todas estas bendiciones es que vivamos para la alabanza de la gloria de Dios, lo que debería inspirar una alabanza informada en cada aspecto de nuestra vida, en cada momento que vivimos, sin importar las circunstancias cambiantes y pasajeras por las que estemos atravesando en estos momentos.

BIENAVENTURADOS LOS POBRES EN ESPÍRITU

El mundo actual nos ofrece una amplia gama de recetas para alcanzar la felicidad. Pero nosotros sabemos por experiencia que todas ellas terminan en fracaso. Jesús nos mostró el verdadero camino a esa felicidad soñada y siempre esquiva. Él comenzó su sermón más importante con las palabras que hoy examinamos: las bienaventuranzas, es decir, el auténtico camino a la felicidad plena, que es lo que significa bienaventuranza. Jesús desafía el éxito y la felicidad que ofrece el mundo con la pobreza espiritual como la clave para alcanzar el Reino de los Cielos y la felicidad tanto tiempo anhelada. Esta pobreza se define como el reconocimiento de la propia indigencia e insuficiencia ante la santidad de Dios, la renuncia a la autosuficiencia y la entrega total de la confianza en Él. El ejemplo de Abraham y el sacrificio de Isaac ilustran cómo es esencial que Dios ocupe el lugar central y único en el corazón, sin que ninguna posesión o relación desplace su soberanía, conduciendo así a una satisfacción duradera y una verdadera adoración. Mateo 5:1-4.

DEL LLANTO A LA RISA

La diminuta y agrícola población de Naín no podía ni imaginar el día que vivirían sus habitantes que en ese momento experimentaban un dolor amargo y desesperanzado. Un joven, hijo único de su madre viuda, había fallecido y el cortejo fúnebre se encaminaba con paso cansino hacia el lugar donde le iban a dar sepultura. La escena era triste y desoladora hasta las lágrimas, pero Dios había determinado que ese día terminase de manera muy distinta a lo que sus habitantes habían imaginado. Jesús entró en la escena, y todo cambió en cuestión de minutos. Cuando Jesús llega, cualquier cosa inesperada puede sorprendernos. Lucas 7:11-17.