EN EL PRINCIPIO 17 – FE VERDADERA

¿Es necesario tener una gran fe? Jesús dijo que con una fe del tamaño de un grano de mostaza sería suficiente para mover los montes. ¿Es tu fe de esa clase de fe que vence al mundo? Porque podemos tener una gran fe, pero si el objeto de nuestra fe no es el correcto, esa fe no tendrá ningún efecto en cuanto al Reino de Dios y en cuanto a nuestro destino eterno. Noé demostró tener la fe auténtica y lo sabemos por los resultados de la misma. La auténtica fe siempre nos conduce a la obediencia a Dios y produce fruto para su gloria. La verdadera fe siempre nos pone en movimiento hacia la voluntad de Dios. Examinemos, pues hoy nuestra fe. Génesis 6:11-7:24.

UNA HISTORIA PARA SER CONTADA

¿Cuántos hombres y mujeres de Dios han dejado una huella profunda en la Historia? Lo que esta mujer hizo aquel día fue algo tremendo que ni siquiera ella misma entendía la trascendencia que tendría. Además de una muestra de amor incondicional, fue un hecho profético según las propias palabras de Jesús, algo que ella jamás hubiera imaginado. Y es que Dios usa a sus hijos para hacer su obra de formas que nosotros no somos capaces de comprender. Esta mujer tenía las marcas de un auténtico discípulo, a pesar de que algunos no fueron capaces de verlo en su momento. Marcos 14:1-9.

PRIMICIAS

En el Antiguo Pacto Dios estableció una serie de ofrendas que su pueblo debía ofrecer para que hubiese una relación correcta entre el Dios santo y el pueblo llamado a ser santo. Hoy analizamos una de estas ofrendas y sus implicaciones para nosotros hoy que pertenecemos al Nuevo Pacto. La ofrenda de primicias se ofrecía en gratitud y reconocimiento a Dios por los primeros frutos de la tierra. Nuestro texto de hoy afirma que somos “primicias de sus criaturas”. ¿Qué quiere expresar el apóstol Santiago con esta expresión? Santiago 1:12-18.

EVIDENCIAS DE UNA VIDA LLENA DEL ESPÍRITU SANTO

«Una alabanza desprovista de emoción es incompleta.» Esta es una afirmación valiente y arriesgada, pero tiene su debida explicación en el mensaje de hoy. La vida llena del Espíritu tiene indefectiblemente unas evidencias que la acompañan de manera natural. De esta manera, una vida cristiana desprovista de una genuina alabanza es una contradicción. Fue Jesús mismo quien afirmó que el árbol se conoce por su fruto. La alabanza es inherente a la vida llena del Espíritu. Efesios 5:18-20.