UN GRAN PERDÓN, UN GRAN AMOR

Lucas nos relata un hecho importante en la vida de Jesús que dio paso a una enseñanza profunda y básica en el Reino de Dios. Jesús es invitado a comer en casa de un fariseo y la historia se centra en dos personas como protagonistas. Por un lado está el propio fariseo anfitrión que recibe a Jesús en su casa. Por otro aparece una mujer «pecadora», un eufemismo con el que se solía denominar a las prostitutas. La actitud de ambas personas hacia Jesús es completamente distinta. En el transcurso de la comida Jesús cuenta una de sus conocidas parábolas, la del acreedor y los dos deudores. El corazón de esta parábola tiene vigencia en nuestra vida hoy y en la vida de todos a quienes Jesús se acerca. Nuestra respuesta a esta enseñanza también será acorde con la misma. O estaremos en el lado del fariseo, o estaremos en el lado de la «pecadora». Juan 7:36-50.

UN LUGAR DE ESPERANZA

La Cena del Señor, también conocida como Santa Cena o Nuevo Pacto, no es un rito mecánico que tenemos que repetir cada cierto tiempo. Tampoco se trata de un evento mágico como piensan algunas personas. Es un memorial con un profundísimo significado para aquellos que han experimentado el nuevo nacimiento. Es una celebración gozosa y llena de vida. En nuestro patrimonio intelectual de Occidente, ‘recordar’ significa ‘retraer’: traer a la mente algo que ya no es una realidad presente. Nada podría estar más lejos de la concepción judía. Para un judío, ‘recordar’ significa participar aquí y ahora en ciertos eventos definidos en el pasado y también en el futuro. 1 Corintios 11:24-25, Lucas 22:17-20.

GRACIA, GRATITUD, CULTO

Dice un conocido refrán español que «es de bien nacidos el ser agradecidos». Hoy nos detenemos a considerar qué es la verdadera gratitud. Esta no tiene nada que ver con un acto puntual, sino que más bien refleja una actitud del corazón. Un reflejo interno que no puede ser fabricado por una manipulación psicológica, pues se trata de una experiencia interna pero muy real y auténtica. Hebreos 12:28-29.