COMPLETAD MI GOZO

El apóstol Pablo escribe esta carta a los hermanos de la iglesia en Filipos desde la cárcel en Roma. Esta carta es conocida como «la carta del gozo», precisamente un gozo que no depende de las circunstancias que Pablo estaba experimentando en ese momento, porque él está cimentado en una realidad espiritual que domina toda su vida. Pablo se sabía a salvo en Cristo, algo que no cambia a pesar de los vaivenes de nuestro corazón inconstante. Su argumento aquí es que si hay alguna consolación en Cristo, eso nos debe conducir inexorablemente a vivir como es digno del Evangelio. Filipenses 2:1-11.

LA VIDA PIADOSA EN UNA INSTANTÁNEA

En las pocas palabras que contiene el versículo que hoy analizamos se recoge la esencia de la vida cristiana auténtica. Son las palabras finales de lo que se conoce como la oración del Señor o el Padrenuestro. Un genuino cristiano es alguien que con sinceridad puede dirigirse a Dios en estos términos. Nos proponemos hoy hacer dos cosas. 1) Una autopsia del pecado, una disección, investigar cuál es la naturaleza del pecado. 2) Una radiografía de la verdadera conversión.
Mateo 6:13

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 10 | Perdón

La que es conocida como la Parábola de los dos deudores, debería más bien llamarse la Parábola del Señor misericordioso. Con ella Jesús le enseñó a Pedro, y a nosotros también, la grandeza del perdón que hemos recibido, de manera completamente inmerecida, por parte de Dios. Solo aquellos que comprenden la inmensidad insalvable de la deuda adquirida son los que pueden apreciar la desmesurada grandeza del perdón recibido. La revelación de tal verdad debería henchir nuestros pechos de gozo y de gratitud eternos, pero desafortunadamente muy a menudo perdemos de vista esta realidad del Reino.
Mateo 18:23-35.

BRILLANDO EN LA NOCHE DEL MUNDO 12 | UNA ORACIÓN EFICAZ 3

En este tercer mensaje dedicado a la oración de Daniel en favor de su pueblo vamos a considerar las dos últimas características que debe tener una oración eficaz desde el punto de vista bíblico. En los dos mensajes anteriores ya vimos que debe ser una oración cordial (que sale del corazón), respetuosa, apropiada a la ocasión, hecha en un espíritu contrito y de forma verdaderamente creyente. Hoy además entraremos a considerar que debe ser una oración piadosa y finalmente que debemos buscar con ella una auténtica justicia. Así, piadosa y justa son las dos últimas características que encontramos en la oración de Daniel que fue escuchada por Dios desde el mismo momento en que comenzó a hacerla. Daniel 9:15-21

BRILLANDO EN LA NOCHE DEL MUNDO 6 | MENE TEKEL UPARSIN

Llegó el día que Nabucodonosor había visto en su sueño profético muchos años atrás, demostrando así que Dios tiene dominio sobre los reinos de los hombres. Estamos en los días del reinado de Belsasar, descendiente de Nabucodonosor (posiblemente su nieto) y ya va a caer la cabeza de oro de la gran estatua. Este Belsasar ni conocía al profeta Daniel, ni al Dios de Daniel. Este detalle aparece claramente en el relato del texto para hoy. Con una soberbia indescriptible y con menosprecio de las cosas sagradas, este necio ensoberbecido pide que le traigan los vasos de oro, de plata y de bronce que su abuelo trajo del templo de Jerusalén. En su borrachera indecente bebe él y sus invitados menospreciando así al Dios del cielo. Pero Dios sigue teniendo la autoridad y el control de la situación y los días de Belsasar han llegado a su triste final. Daniel 5.

VOSOTROS ORARÉIS ASÍ 1

La oración es una práctica habitual en la vida de cualquier hijo de Dios. Jesús nos dejó una oración modelo, que nos sirviera de guía en esta práctica. Entramos a analizar esta oración en la que todo tiene un porqué y un para qué, centrándonos hoy en las dos primeras frases de la misma. Mateo 6:9-13.

UN GRAN PERDÓN, UN GRAN AMOR

Lucas nos relata un hecho importante en la vida de Jesús que dio paso a una enseñanza profunda y básica en el Reino de Dios. Jesús es invitado a comer en casa de un fariseo y la historia se centra en dos personas como protagonistas. Por un lado está el propio fariseo anfitrión que recibe a Jesús en su casa. Por otro aparece una mujer «pecadora», un eufemismo con el que se solía denominar a las prostitutas. La actitud de ambas personas hacia Jesús es completamente distinta. En el transcurso de la comida Jesús cuenta una de sus conocidas parábolas, la del acreedor y los dos deudores. El corazón de esta parábola tiene vigencia en nuestra vida hoy y en la vida de todos a quienes Jesús se acerca. Nuestra respuesta a esta enseñanza también será acorde con la misma. O estaremos en el lado del fariseo, o estaremos en el lado de la «pecadora». Juan 7:36-50.

EN QUÉ ALABARSE

Hoy la Palabra del Señor nos recuerda que no debemos alabarnos en nuestros conocimientos, ni en las riquezas, ni en nuestra valentía. Es muy fácil para cualquiera de nosotros, a pesar de ser cristianos, el caer en este error tan humano y tan habitual. Miramos a nuestro alrededor y vemos avances tecnológicos con los que nuestros abuelos ni siquiera soñaron en alcanzar. Admiramos el crecimiento de las ciudades y nos asombran sus inmensos edificios y construcciones de ingeniería que nos sorprenden cada vez más. Podemos comunicarnos con familiares que están a miles de kilómetros de distancia con un aparato que cabe en la palma de nuestra mano. Al contemplar todo esto es fácil pensar que el ser humano es grande. Jeremías 9:23-24

CONOZCAN LAS NACIONES QUE NO SON SINO HOMBRES

La pandemia mundial que estamos viviendo por el Covid-19 nos trae de vuelta a la realidad de nuestra fragilidad como seres humanos finitos. La soberbia de la humanidad en el siglo XXI ha sido fuertemente golpeada por un pequeño agente invisible que está haciendo que muchos caigan de su vanagloria. No somos tan grandes, tan fuertes, ni tan sabios como muchas veces nos creemos. Nos hacía falta un baño de humildad. Salmo 9:19-20.