LA GRAN COMISIÓN

Hoy la Palabra de Dios nos convoca a un momento de profunda reflexión y renovación. Nos adentraremos en un pasaje que resuena con una autoridad inigualable y una promesa de victoria que lo cambia todo. Descubriremos la base firme sobre la cual se asienta nuestra fe y la gloriosa misión que se nos ha confiado, una tarea que no sólo es un mandato, sino un privilegio y una honra inmensa. Este mensaje encenderá en nosotros un celo creciente y nos mostrará el verdadero gozo de un discipulado radical, recordándonos que en medio de cualquier desafío, nuestro Rey ha vencido y su propósito avanza imparable. Prepara tu corazón para que arda con nueva pasión, discerniendo el llamado que nos impulsa a caminar con confianza y propósito. Mateo 28:18-20.

UNA ALABANZA INFORMADA

Una alabanza informada – Efesios 1:3-14 – Lucas Martínez

En el mensaje de hoy exploramos una profunda verdad para todos aquellos que está EN CRISTO. El primer capítulo de la carta del apóstol Pablo a los efesios nos revela esta verdad en la cual entendemos cómo el Padre nos ha elegido y adoptado, el Hijo nos ha redimido y dado herencia, y el Espíritu Santo nos ha sellado. La unión intrínseca con Cristo es el fundamento de estas bendiciones trinitarias, las cuales no son materiales, sino eternas y transformadoras. El propósito central de todas estas bendiciones es que vivamos para la alabanza de la gloria de Dios, lo que debería inspirar una alabanza informada en cada aspecto de nuestra vida, en cada momento que vivimos, sin importar las circunstancias cambiantes y pasajeras por las que estemos atravesando en estos momentos.

CONFÍA EN LA ESCRITURA

Hoy tratamos un asunto de vital importancia para la vida y la permanencia de la Iglesia. Se trata de la autoridad de la Biblia como la voz inerrante y suficiente de Dios en un mundo saturado de influencias anti-Dios y superficialidad espiritual. Es ingenuo pensar que una fe meramente nominal sea suficiente para enfrentar la guerra espiritual en la que estamos inmersos los cristianos del siglo XXI. Hoy enfatizamos la necesidad de un estudio profundo y constante de las Escrituras. El pastor Israel nos presenta cinco doctrinas fundamentales sobre la Biblia: su origen divino, su naturaleza infalible e inerrante (sin errores), su suficiencia para guiar la vida de fe, su claridad (fácil de entender) y, finalmente, su autoridad incuestionable. El verdadero discipulado implica no sólo creer lo que Jesús creía sobre la Biblia, sino también permitir que esta moldee la mente y la vida, ya que es la única roca sólida en medio de las dificultades cotidianas de la vida. 2 Pedro 1:16-21.

¡ALELUYA!

El Salmo 113 es uno de los cantos que tradicionalmente se cantaban durante la Pascua en Israel. En él encontramos un mandato y las razones para obedecer ese mandamiento. Exploramos el significado profundo de la palabra «aleluya» como una aclamación a Dios, contrastando su uso común y a veces vanalizado con su verdadero sentido de alabar al Señor con auténtico fervor. Aprendemos que la alabanza debe ser una forma de vida constante, no limitada a momentos específicos. Entraremos en la singularidad de Dios, quien en su grandeza se humilla para acercarse a su creación, especialmente a los humildes y más necesitados. Utilizando las ilustraciones del muladar y la mujer estéril del salmo, el pastor conecta estas ideas con la obra de Cristo en el Evangelio, quien se humilló para elevar a los que estaban en la miseria del pecado y hacerlos parte de la familia de Dios, instando a los creyentes a ser conscientes de esta realidad y a vivir una vida de alabanza sincera. Salmo 113:1-9.

VERDADES DEL EVANGELIO

Hoy estudiaremos tres verdades del Evangelio que se desprenden de un solo versículo, en torno al cual pivotará todo el mensaje de hoy. Todo el capítulo seis del Evangelio de Juan está lleno de declaraciones sorprendentes, profundas y en algunos casos incluso misteriosas de Jesús. Pero nos centraremos hoy en tres verdades fundamentales que forman la médula del versículo 37 que analizaremos en profundidad. En él aprenderemos sobre la gracia soberana de Dios al redimir a un pueblo para sí; sobre la responsabilidad que surge de haber sido escogidos por Dios; y finalmente sobre el consuelo que recibimos con las palabras finales de Jesús en esta aseveración que contiene tan grandiosas verdades teológicas. Juan 6:37.

DIVERSIDAD Y CRECIMIENTO EN LA UNIDAD

La unidad orgánica de la Iglesia es una realidad que Dios mismo se encarga de crear y mantener. No obstante, unidad no es igual a uniformidad. Al igual que Dios es uno, pero en Él hay una pluralidad de personas; la Iglesia también es una con una diversidad que la enriquece y completa. Cada hijo de Dios ha recibido algún don espiritual, un regalo recibido por gracia, que debe ser utilizado para la edificación mutua. Cristo reparte esos dones como Él quiere y a quien Él quiere en el ejercicio libre y sabio de su soberanía. Cada miembro del Cuerpo debe conocer y usar los dones que ha recibido con un espíritu de entrega y amor a sus hermanos en Cristo. Si quieres saber cuál es tu don, comienza a actuar en fe y en humildad en medio del Cuerpo, y pronto será evidente para todos cuál es ese don que has recibido del Señor. Efesios 4:1-16.

ASÚMELO, ENTIÉNDELO, SIGUE ADELANTE

– Vida en su Nombre 39 –

¿Cómo podemos mantener la esperanza y la fe en un mundo que parece cada vez más hostil hacia la fe cristiana? ¿Cómo podemos ser testigos valientes de Cristo sin comprometer nuestras convicciones en un mundo que busca silenciarnos? El mundo puede amenazar con la muerte, pero el cristiano, fortalecido por Dios, no teme morir por su fe. Su compromiso con Cristo trasciende la vida terrenal. Juan 15:18-16:4.

LA VIDA QUE BENDICE

¿Qué relación existe entre el amor, el trabajo y la esperanza cristiana? ¿Cómo se manifiesta la constancia en la esperanza en medio de la tribulación? Hoy analizamos la vida ejemplar de nuestros hermanos tesalonicenses de los que el apóstol Pablo destaca tres cualidades que nos retan en nuestra fe actual. Ellos son un espejo en el que nos podemos mirar para comparar nuestra vivencia cristiana con la de ellos que estuvieron dispuestos a sufrir persecución. La vida que bendice a Dios y a los demás se caracteriza por una fe genuina que produce frutos del Espíritu, un trabajo motivado por el amor a Dios y una constancia en la esperanza de la venida de Cristo. Al meditar en el amor inagotable de Cristo, la obra redentora en la cruz y la esperanza gloriosa de su regreso, el creyente se llena de gratitud, se siente amado y bendecido, y encuentra la motivación para perseverar en el servicio y la proclamación del Evangelio. 1 Tesalonicenses 1:2-10.

NO ME AVERGÜENZO DEL EVANGELIO

Parece ser que entre los cristianos romanos se había extendido la idea de que Pablo no se atrevía a ir a Roma porque allí estaban los más afamados oradores y filósofos y que él les temía. Algún tiempo antes Pablo había estado hablando en el Areópago de Atenas con los filósofos griegos y estos desdeñaron su mensaje y pronto dejaron de escucharlo. Sin embargo, Pablo hace una valiente defensa del Evangelio y de la fe cristiana en esta carta que contiene algunas de las verdades más potentes y liberadoras del mensaje cristiano. La fuerza del Evangelio no reside en su lógica, o en el hecho de que sea una fe razonada y razonable. La fuerza del Evangelio está en el hecho de que contiene el poder de Dios para transformar las vidas. Y este no es una invención de la sabiduría humana, sino que es una creación de Dios. Tan es así, que sólo aquellos que han sido ordenados por Dios para comprenderlo, son los únicos que realmente pueden entenderlo y aceptarlo al haber sido transformadas sus mentes por Dios mismo. Romanos 1:13-17.

DOS TIPOS DE FE

Hoy se pondera el individualismo y se afirma que hay muchas verdades, tantas como individuos. Pero la Palabra de Dios nos muestra claramente y de forma insistente que sólo hay una Verdad y que la fe que nos salva y nos conduce a la vida eterna es también sólo una. Hechos 8 nos presenta dos tipos de fe. Por un lado, la de Felipe y los que habían salido de Jerusalén en la persecución, y por otro la de Simón el mago. ¿Qué las diferencia? ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra fe es para salvación y no una fe vana y falsa? Hechos 8:4-25.