CUIDADO CON EL ORGULLO, LA IMPACIENCIA Y LA RELAJACIÓN

Somos muy conscientes de la necesidad que tenemos de la ayuda de Dios, de la paz que viene de Él y de la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos de la vida. La palabra de hoy está encaminada a proveernos de estos recursos si la aplicamos a nuestra vida, a nuestras decisiones diarias y a nuestra cosmovisión. Dios, a través del apóstol Pedro, nos llama a combatir tres debilidades del carácter que nos roban la paz y nos apartan de la comunión con Dios: el orgullo, la impaciencia y la indolencia. 1 Pedro 5:1-11

EL DIOS QUE PRESERVA SU HERENCIA

El Dios que preserva su herencia – Números 36:1-13 – Joselo Mercado

El corazón humano se resiste a los límites. A nadie nos gusta que nos digan cómo debemos vivir. Sin embargo, cuando somos padres ponemos límites a nuestros hijos, les damos normas y restricciones. No lo hacemos por egoísmo, ni porque deseemos amargar la vida de nuestros hijos, más bien todo lo contrario. Lo que procuramos es su bienestar, su pleno desarrollo, su felicidad y su prosperidad. Dios también ama a su pueblo, y precisamente por eso, nos da normas, leyes y preceptos que deben regir nuestras vidas. Él no lo hace porque quiera amargarnos la existencia, sino al contrario, para que vivamos de manera plena y feliz junto a Él. Números 36:1-13.

PARA ESTAR FIRMES

Hoy abordamos seis aspectos de la práctica cristiana que Pablo, guiado por el Espíritu Santo escribe a los hermanos en Filipos, y por extensión, también a nosotros hoy. Si queremos estar firmes en nuestra fe cristiana, haremos bien en estar atentos para aplicarnos estos mandamientos. Son asuntos muy prácticos de la vivencia del Evangelio. Aquellos que esperamos la venida del Señor, debemos vivir de manera que honre nuestra profesión de fe. Este es un llamado a no ser meramente consumidores pasivos de mensajes cristianos, sino practicantes de los principios más básicos y fundamentales de nuestra fe. Filipenses 4:1-9.

DESENMASCARANDO Y CONDENANDO EL PECADO

Elías, un hombre a contracorriente 7 – Desenmascarando y condenando el pecado – 1 Reyes 21:17-29 – Israel Sanz

¿Te atreverías a escuchar una verdad que muchos preferirían arrancar de las páginas de la Biblia?. En este impactante mensaje de la serie «Elías, un hombre a contracorriente», analizamos el enfrentamiento definitivo entre el profeta Elías y el rey Acab tras el infame episodio de la viña de Nabot. Asistiremos a una confrontación directa con la justicia divina. Descubriremos a un Dios que no es un «osito de peluche», sino un guerrero que se «pinta la cara de guerra» ante la injusticia y la opresión. Hoy explicamos cómo el pecado es, en realidad, una provocación que pone inflama la justa ira divina. Y aprenderemos que el pecado es una provocación directa a la santidad de Dios que sólo puede remediarse mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo.

¿ESTÁS DISPUESTO A SEGUIRLE?

¿Cómo debe vivir un discípulo de Jesucristo? ¿Cómo exige el propio Jesús que vivamos como discípulos suyos? A lo largo de la historia de la Iglesia hubo muchos que pensaron que ser discípulo de Cristo era algo liviano, ligero. Ya que somos salvos por gracia, entonces podemos vivir como queramos, como como bien nos parezca. Pero eso es libertinaje, o antinomianismo. Por otro lado hubo aquellos que se fueron al otro extremo, pensando que hemos de llevar una vida rigurosa, con un sinfín de normas que tenemos que cumplir, cayendo así en el legalismo. ¿Hemos de vivir como un libertino o como un legalista? Lucas 14:25-35.

¿HASTA DÓNDE ESTÁS DISPUESTO A LLEGAR?

Pedro y Juan subieron al templo a la hora de la oración y el cojo que pedía limosna en la puerta Hermosa recibe aquel día el mayor regalo que podría esperar, su sanidad completa. Los líderes religiosos se enfadan porque miles de personas venían a escuchar las palabras de Pedro que les hablaba de la resurrección. Ellos, que poco tiempo antes habían temido por su propia vida, ahora muestran una valentía y un arrojo inusuales. ¿Qué les ha pasado? ¿Cómo es posible un cambio de actitud tan radical en aquellos que sólo unos días antes habían huido como conejillos asustados? ¿Qué necesitamos tú y yo para vivir vidas intrépidas que glorifiquen el nombre de nuestro Dios? Hechos 4:1-22.

¡QUE ÉL CREZCA!

Los discípulos de Juan el Bautista informan a este de que el pueblo se está yendo con Jesús y que sus seguidores van en aumento, mientras que los del Bautista disminuyen cada día. Esto los llena de perplejidad y piensan que la obra de Dios se está dividiendo y, por lo tanto, temen que se malogre. Sin embargo, Juan demuestra tener una visión muy distinta a la de sus discípulos y les asegura que es todo lo contrario a lo que ellos piensan. Lo justo, lo correcto, lo que Dios espera es precisamente lo que está ocurriendo, que la popularidad de Jesús crezca, mientras que la suya mengüe. Y es que Juan tiene muy clara cuál es su identidad, cuál es su labor y cuál es el lugar que debe tener Jesús en el crecimiento y desarrollo del Reino de Dios. En lugar de entristecerse por estas noticias, Juan se alegra porque su fe está correctamente depositada en la voluntad de Dios. Juan comprende que su tiempo se acaba y obedientemente se echa a un lado, para que sea Jesús quien brille y quien reciba todo el honor. Así precisamente es como debe ser. Juan 3:22-36.

NO HAGAS CONCESIONES

El periodo histórico que relata el libro de los Jueces es uno de los más difíciles de la historia del pueblo de Dios. Una vez muertos Moisés y Josué el pueblo vive una época de profunda decadencia moral y espiritual. Pero no habían llegado a esta lamentable situación de manera brusca, sino más bien fue algo gradual, que se fue produciendo poco a poco, de manera casi imperceptible. Le reprochan a Dios que está muy lejos de ellos y que sus enemigos los saquean y humillan continuamente. Pero, ¿era Dios el culpable de su decadente situación? ¿Qué importantes y relevantes lecciones tiene este periodo histórico para nosotros hoy? Jueces 2:11-23.

LA CARRERA DE LA FE

Esta carta fue dirigida a hermanos judíos que había abrazado la fe, y al hacer esto la vida se les complicó. Comenzaron a sufrir rechazo y persecución. Ante esto, algunos estaban siendo tentados a volver a su antigua vida en el judaísmo y abandonar la fe de Cristo. El escrito les exhorta a que se ubiquen. Cristo es superior a todo, lo que Él ha ganado para su pueblo es mayor. Los anima a mirar más allá, la vida cristiana va de la eternidad no de un rato. Hoy, en nuestro contexto, no estamos siendo perseguidos, podemos sufrir el rechazo y la burla de los demás, pero poco más. Pero sí somos tentados fuertemente, el enemigo quiere distraernos para que vivamos una vida cristiana superficial, sin complicarnos. Así, vamos cediendo a sus mentiras y sufrimos las consecuencias.
Hebreos 12:1-3

FORTALEZA

Una de las virtudes que se requiere para vivir la hora presente es vigor, fortaleza del alma. Somos parte de una generación débil, blanda, acomodaticia, suave, un tanto mimada. Pero más concretamente somos parte de una cristiandad aburguesada, acomodada en la que no es común ver a alguien clamando, llorando y suspirando por las cumbres espirituales. En nuestro texto David dice que Dios lo fortaleció con vigor en su ser interior. Si tuvo que ser fortalecido es porque estaba débil. Su llamado era alto, pero su espíritu estaba vulnerable. No le faltaba conocimiento, sino ímpetu, fuerzas para ser santo. Hay así muchos en medio del pueblo de Dios. Personas que saben que hay una vida eterna, que es verdad, que hay un Dios que es amor y que nos invita, que Jesucristo basta, pero no terminan de lanzarse allí, se imaginan ascendiendo a nuevas cumbres en su relación con Dios pero les da pereza, desisten, les asusta la cuesta.
Salmo 138:3