EL LINAJE DE ABRAHAM

Hoy tocamos un asunto que es bastante controvertido. ¿Quiénes son el pueblo de Dios? ¿Tiene Dios dos pueblos? Muchos creyentes han caído en el engaño de idolatrar una nación terrenal, desplazando así la centralidad de Jesucristo y el mensaje del Evangelio. A través de un análisis del discurso bíblico de Esteban, veremos que ni la geografía, ni los templos, ni la ascendencia genética garantizan la cercanía con Dios. Pues el verdadero «Israel de Dios» es un pueblo celestial y espiritual compuesto por personas de todas las naciones que han nacido de nuevo. Finalmente, hacemos un llamado a priorizar la fe en Cristo sobre cualquier militancia política o rito externo, instando a la Iglesia a no dejarse distraer por doctrinas que dividen o segregan. Hechos 6:8-7:60.

AMOR INFINITO

Amor infinito – Salmo 106:6-8 – Abraham Sanz

El escritor del Salmo 106 va recordando los hechos poderosos de Dios a favor de un pueblo que es rebelde y que se queja continuamente de Dios, a pesar de que han visto los prodigios que éste ha hecho en Egipto. Con su actitud de falta de fe e ingratitud demuestran que no aman a Dios a pesar de todo lo que ha hecho por ellos. El problema de este pueblo, y también de cada uno de nosotros, es que creían, al igual que nosotros creemos, que sabían lo que era mejor para ellos. Perdían de vista que los planes del Señor siempre, siempre, siempre son mejores que los nuestros. Olvidaron que Él ve el final desde el principio, cuando nuestra vista, en cambio, es muy corta. Perdieron de vista, como también nos ocurre a nosotros muchas veces, la inmensidad del amor infinito de Dios. Salmo 106:6-8.

EL HACEDOR DE MILAGROS

La experiencia cristiana es una experiencia milagrosa. Debemos abrazar la verdad del Evangelio transmitido en la Palabra de Dios, pero nuestra experiencia no puede ser exclusivamente un conocimiento teórico, sino que es imprescindible experimentar además el poder de Dios que nos transforma desde el interior. Si el Espíritu Santo no actualiza y aplica los beneficios que Jesús conquistó para nosotros, no sirve de nada tener la cabeza llena de conocimiento. Si no hemos experimentado una metamorfosis, si el poder de Dios no nos ha alcanzado, si no hemos sentido lo que es el nuevo nacimiento, ese conocimiento será sólo un conjunto de datos almacenados en nuestra cabeza, como podrían estar almacenados en un libro. Pero el Dios vivo actúa en aquellos que han sido vivificados por el Espíritu Santo. Él actúa en nuestras vidas y hace maravillas diariamente en nosotros. Puede que algunas no parezcan espectaculares, pero de tanto en tanto tenemos un vislumbre de los poderes del siglo venidero que ya están invadiendo nuestro mundo actual.

JESÚS, EL DESEADO DE LAS NACIONES

En el pasaje de la epístola a los filipenses que estudiamos hoy, podemos encontrar nuestra identidad como pueblo de Dios. Pablo nos hace dos llamados al principio del mismo: gozaos y guardaos. Desgraciadamente en el mundo globalizado en el que vivimos es muy fácil caer en manos de «malos obreros» o gente que enseña doctrinas totalmente apartadas de la pureza del Evangelio original. Dios, por boca del «apóstol a los gentiles» nos zarandea cariñosamente para recordarnos la importancia de permanecer en el único y verdadero Evangelio entregado por Jesús mismo a sus apóstoles. Filipenses 3:1-14.