VETE Y NO PEQUES MÁS

– Vida en su Nombre 19 –

Esta es una historia real que sucedió durante el ministerio de Jesús. Jesús está enseñando en el templo y los líderes religiosos traen a una mujer sorprendida en el acto mismo de adulterio. Le preguntan a Jesús qué piensa él, en la Ley dice que ha de ser apedreada. Pero a esos religiosos no les importa en realidad ni la Ley, ni la santidad. No amaban a Dios, no buscaban glorificarle. Lo que van buscando es pillar a Jesús, hundirlo, y echar abajo su ministerio, su fama, su testimonio ante el pueblo para que dejen de admirarlo y seguirlo. Lo que los mueve es la envidia. En este incidente Jesús nos muestra tanto la seriedad de la justicia y la santidad de Dios, como su gracia y su misericordia en el perdón otorgado a esta pecadora, que es igual de culpable que todos nosotros con todos nuestros pecados públicos o secretos. Juan 7:53-8:11.

EL EVANGELIO, PODER DE DIOS PARA SALVACIÓN

En estos dos versículos de la carta de Pablo a los romanos el apóstol nos expresa su firme convicción en el poder transformador del Evangelio.Y nos declara que es a través del Evangelio que se revela la justicia de Dios, la cual se recibe sólo por fe. La frase final, «el justo por la fe vivirá», subraya la importancia de la fe como el medio por el cual se experimenta la vida justa delante de Dios. Es decir, estos versículos resaltan la centralidad de la fe en el mensaje del Evangelio y la obra redentora realizada por Dios Padre a través del sacrificio perfecto del Dios Hijo, que se aplica y se hace efectiva en los creyentes por el poder del Espíritu Santo. Romanos 1:16-17.

EL HIJO-DESCANSO

Lamec, el padre de Noé profetizó que su hijo traería descanso al mundo de su tiempo que estaba lleno de violencia, injusticia y toda impiedad. Y Dios ciertamente trajo descanso a la tierra erradicando todo mal de ella en los tiempos de Noé. Pero él no sería quien traería el auténtico, definitivo y real descanso a este mundo que vuelve a estar lleno de violencia, injusticia y toda impiedad. Hay Otro, que trae y traerá el descanso total y definitivo que erradicará todo lo malo, todo lo injusto, todo lo que desagrada a Dios. Hay un único Hijo que será Consuelo y Descanso para millones de almas cansadas y trabajadas. Génesis 5:28-32.

MUERTOS AL PECADO, VIVOS PARA DIOS

Hay una versión aguada, descafeinada del Evangelio, de una gracia barata, diluida y completamente falta de poder. En el pasaje en el que hoy meditamos aparece una solemne verdad que es el corazón mismo del Evangelio: Jesús mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz. El Justo, el Impecable murió, pero además también vivió por nosotros, cumpliendo así con toda justicia las demandas de la Ley divina. Pero además también nos enseña que el pecado no nos dominará más. ¿Tienes un deseo sincero de ser santo, de obedecer perfectamente al Padre en todo? El Evangelio no solo nos declara justos, sino que también pretende hacernos justos.
1 Pedro 2:24-25

FORTALEZA

Una de las virtudes que se requiere para vivir la hora presente es vigor, fortaleza del alma. Somos parte de una generación débil, blanda, acomodaticia, suave, un tanto mimada. Pero más concretamente somos parte de una cristiandad aburguesada, acomodada en la que no es común ver a alguien clamando, llorando y suspirando por las cumbres espirituales. En nuestro texto David dice que Dios lo fortaleció con vigor en su ser interior. Si tuvo que ser fortalecido es porque estaba débil. Su llamado era alto, pero su espíritu estaba vulnerable. No le faltaba conocimiento, sino ímpetu, fuerzas para ser santo. Hay así muchos en medio del pueblo de Dios. Personas que saben que hay una vida eterna, que es verdad, que hay un Dios que es amor y que nos invita, que Jesucristo basta, pero no terminan de lanzarse allí, se imaginan ascendiendo a nuevas cumbres en su relación con Dios pero les da pereza, desisten, les asusta la cuesta.
Salmo 138:3

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 10 | Perdón

La que es conocida como la Parábola de los dos deudores, debería más bien llamarse la Parábola del Señor misericordioso. Con ella Jesús le enseñó a Pedro, y a nosotros también, la grandeza del perdón que hemos recibido, de manera completamente inmerecida, por parte de Dios. Solo aquellos que comprenden la inmensidad insalvable de la deuda adquirida son los que pueden apreciar la desmesurada grandeza del perdón recibido. La revelación de tal verdad debería henchir nuestros pechos de gozo y de gratitud eternos, pero desafortunadamente muy a menudo perdemos de vista esta realidad del Reino.
Mateo 18:23-35.