ACERQUÉMONOS

Alrededor de la Mesa del Señor celebramos un hecho pasado, presente y futuro. Una obra que fue hecha completa y perfecta en el pasado, pero que está siendo aplicada a nuestras vidas hoy en el presente y que tendrá repercusiones duraderas y eternas en el futuro. Jesús es el auténtico y definitivo sacerdote que ofreció un único y suficiente sacrificio por nuestra redención. Y ahora Él está sentado en el trono como Rey Sacerdote y sigue actuando en favor de su pueblo. ¿Qué dios como nuestro Dios que hace posible lo imposible? Hebreos 10:11-25

PERO CRISTO…

Hay un antes y un después con la llegada de Jesucristo y la obra que Él realizó. Jesús cambió para siempre la Historia de la humanidad, lo mismo que ha cambiado la historia personal de salvación de cada uno de sus hijos. El hecho está consumado y ahora Jesús está sentado en el trono desde donde intercede por cada uno de los miembros de su pueblo, la Iglesia. Hebreos 10:12-25.

MUERTO Y RESUCITADO

En el pasaje que hoy meditamos, al final del capítulo 4 de la epístola a los Romanos, Pablo nos dice literalmente que Jesucristo fue «entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación». ¿Qué implicaciones tienen para nuestra fe estas dos afirmaciones del apóstol de los gentiles? Romanos 4:22-25.