EL DIOS QUE PRESERVA SU HERENCIA

El Dios que preserva su herencia – Números 36:1-13 – Joselo Mercado

El corazón humano se resiste a los límites. A nadie nos gusta que nos digan cómo debemos vivir. Sin embargo, cuando somos padres ponemos límites a nuestros hijos, les damos normas y restricciones. No lo hacemos por egoísmo, ni porque deseemos amargar la vida de nuestros hijos, más bien todo lo contrario. Lo que procuramos es su bienestar, su pleno desarrollo, su felicidad y su prosperidad. Dios también ama a su pueblo, y precisamente por eso, nos da normas, leyes y preceptos que deben regir nuestras vidas. Él no lo hace porque quiera amargarnos la existencia, sino al contrario, para que vivamos de manera plena y feliz junto a Él. Números 36:1-13.

LA SANTIDAD DE DIOS Y LA TRAGEDIA DEL PECADO

Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como las siguientes. “Yo no puedo creer en el Dios del Antiguo Testamento porque es intolerante y excesivamente severo.” “Si el Dios en el que crees condena a alguien al infierno, entonces yo no creo en ese Dios, porque yo creo que Él es amor, y por tanto no va a destruir su propia creación.” El problema con este tipo de ideas es que las cosas no son como nosotros queremos o creemos que tienen que ser, sino que son como son. Dios es Dios y tú no puedes decidir cómo deber ser Él. El problema es que muchas veces hay una mala comprensión de la Palabra de Dios, o un conocimiento muy parcial de la misma. Precisamente el tema que estudiamos hoy -la santidad de Dios- es uno de los más mal comprendidos de todos. Quédate con nosotros hoy y entremos en uno de esos pasajes de la Biblia que son difíciles de entender. Números 15:32-36.

EL HACEDOR DE MILAGROS

La experiencia cristiana es una experiencia milagrosa. Debemos abrazar la verdad del Evangelio transmitido en la Palabra de Dios, pero nuestra experiencia no puede ser exclusivamente un conocimiento teórico, sino que es imprescindible experimentar además el poder de Dios que nos transforma desde el interior. Si el Espíritu Santo no actualiza y aplica los beneficios que Jesús conquistó para nosotros, no sirve de nada tener la cabeza llena de conocimiento. Si no hemos experimentado una metamorfosis, si el poder de Dios no nos ha alcanzado, si no hemos sentido lo que es el nuevo nacimiento, ese conocimiento será sólo un conjunto de datos almacenados en nuestra cabeza, como podrían estar almacenados en un libro. Pero el Dios vivo actúa en aquellos que han sido vivificados por el Espíritu Santo. Él actúa en nuestras vidas y hace maravillas diariamente en nosotros. Puede que algunas no parezcan espectaculares, pero de tanto en tanto tenemos un vislumbre de los poderes del siglo venidero que ya están invadiendo nuestro mundo actual.

AMIGO DEL MUNDO = ENEMIGO DE DIOS

– Vida en su Nombre 47 –

Después de haber analizado la pantomima del «juicio religioso» de Jesús, hoy pasamos a estudiar el «juicio civil» que llevó a cabo Pilato. Asistiremos a la bochornosa escena en la que el gobernador romano siendo consciente de la inocencia de Jesús, deja que las presiones externas de los religiosos le retuerzan en brazo hasta en tres ocasiones, para finalmente claudicar haciendo violencia al derecho romano y a su propia conciencia. Y es así como se cumple una vez más la máxima que aparece tantas veces repetida en la Palabra de Dios. Cuando no hay un auténtico temor de Dios, el temor al hombre nos esclaviza y nos lleva cautivos para complacer al mundo que es contrario a la voluntad divina. Juan 18:28-19:26.

EN MI LUGAR

¿Estás preparado para enfrentar la muerte? Aunque parezca una posibilidad remota, nada hay más seguro en esta vida que el hecho de que todos nosotros tendremos un día que transitar ese viaje que nos llevará al más allá. ¿Hay alguna forma de asegurarse la vida plena después de esta vida? Hoy exploramos la doctrina cristiana del bautismo, tal como se presenta en las Escrituras. Descubriremos que en Adán todos pecamos, pero que en Cristo todos podemos ser reconciliados en virtud de la gloriosa doctrina de la sustitución. Mateo 3:13-15 y Lucas 23:33, 45.

AMOR QUE CONOCE Y DISCIERNE

El concepto actual de amor está totalmente desvirtuado por la corriente imperante en la que se ponderan los sentimientos sobre la razón. Vivimos en la época de «yo hago lo que me hace sentir bien», lo que conduce en muchas ocasiones a errores y decisiones precipitadas que causan más dolor que beneficio. La Palabra de Dios nos guía al correcto concepto de amor, el ágape de Dios. Necesitamos con urgencia encontrar el equilibrio entre lo que sentimos y lo que conocemos que es la voluntad de Dios. Amor y Verdad son dos realidades que deben ir siempre de la mano. El amor sabio es el que procura primero el bien del otro, no la propia satisfacción egoísta de uno mismo. Así es el amor de Dios, desprendido, sacrificial, que procura nuestro bienestar, aunque a veces para conseguirlo nos tenga que disciplinar. El que de verdad ama corregirá a aquellos que ama por su propio bien. Filipenses 1:9-11.

SÓLO EN CRISTO HAY SALVACIÓN

Todos sabemos que un día moriremos, pero pocas veces nos paramos a pensar en lo que esto realmente significa. ¿Estás preparado que ese día? ¿Hay paz en tu alma en cuanto a cuál será tu destino eterno? Esa es la inquietante pregunta que bullía en el pecho de un joven muy pudiente, un hombre influyente y reconocido a pesar de su juventud, que un día vino a Jesús corriendo y se postró a sus pies. A pesar de todos los bienes que poseía, a pesar de tener una posición social de reconocimiento, a pesar de ser joven, sano, un auténtico «influencer» de su época, no había paz en su corazón porque sabía en lo más íntimo de su ser que no tenía lo suficiente, que no era lo suficiente, que el faltaba algo fundamental para alcanzar la vida eterna. ¿Y tú, tienes paz y seguridad en cuanto a este asunto tan transcendental? Lucas 18:18-30.