LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 4

Jesús continúa su oración al Padre en favor de sus discípulos pidiendo que Él los guarde del mal y del maligno. Efectivamente se acercaba la hora de su muerte y los discípulos iban a ser zarandeados como el trigo. Todos vivimos momentos en los que nuestra fe es probada y hasta el atrevido Pedro tuvo que sufrir en carne propia el dolor de haber negado a Jesús en el momento más crítico. Por eso este nos advierte en su primera carta que «vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar». Pero Jesús ora que el Padre los guarde en su Nombre. Juan 17:9-15.

NO IGNORAMOS SUS MAQUINACIONES

Cada hijo de Dios sabe que cuando decide vivir en obediencia a la Palabra comienza una batalla. Así fue la experiencia que vivió el pueblo de Dios cuando regresaron del cautiverio en Babilonia. Jerusalén estaba destruida, el templo derribado y las murallas demolidas. Tenían una obra ingente por delante y en el preciso instante en que comenzaron a reconstruir la muralla, el enemigo comenzó su estrategia para hacerlos desistir de su obra. Hoy veremos cuatro métodos que el enemigo de nuestras almas usa para destruir nuestra fe, pero nosotros no ignoramos sus maquinaciones. Nehemías 2, 4 y 6.